Edición Nº 675 - viernes 23 de junio de 2017        

El manoseo de las fechas patrias

Con su intención manifiesta de borrar parte del pasado y su confuso propósito fundacional, el Frente Amplio manoseó el significado de las fechas patrias. El 19 de junio se había convertido en el “Día del Nunca Más”. Pero ahora se olvidaron de eso.

Como consecuencia de la desprolijidad con que el Poder Ejecutivo ha tratado el calendario oficial de conmemoraciones, sumado a una ley que corre al lunes siguiente algunos feriados, el país va perdiendo solemnidad y recordación histórica. Algunas encuestas han mostrado que, lamentablemente, mucha gente no tiene idea de lo ocurrido en las fechas patrias. Es que el destrato promovido desde el gobierno es realmente alarmante.

Veamos: en estos días el presidente Vázquez ha puesto énfasis en la recordación artiguista, cometiendo la desmesura de comparar las reuniones del Consejo de Ministros —orquestadas y férreamente controladas— con los cabildos abiertos de la época del prócer. Un exceso egocéntrico.

Pero hace diez años el artiguismo no era tan visible, ya que un decreto estableció que el 19 de junio, día del natalicio de Artigas, era el Día del Nunca Más, promoviendo el compromiso de que nunca más sucederían hechos de violencia y de intolerancia entre los uruguayos.

El Poder Ejecutivo quiso imponer por decreto una celebración que no fue acompañada por la gente, que siguió interpretando y sintiendo que el 19 de junio es el día en que los uruguayos recordamos el nacimiento del prócer. El numeral quinto del decreto estableció que “a efectos de que el país pueda mirar al futuro y encontrar caminos de reconciliación nacional, fíjase el día 19 de junio de cada año como única fecha conmemorativa de que nunca más deberán ocurrir estos episodios entre uruguayos, día que, en adelante, será la única fecha conmemorativa por parte del gobierno nacional”.

El propio Dr. Vázquez, en una alocución que hizo por cadena de televisión en esas fechas, agregó confusión al asunto, mezclando las fechas patrias como en botica: “También el 18 de Julio o el 25 de Agosto son días al azar. ¿Por qué fue el 18 de Julio y no el 19 o el 20, o el 25 de julio? ¿O por qué fue el 25 de Agosto y no el 28 de agosto o el 5 de setiembre? Pero después que fue el 18 de julio y el 25 de agosto, son 25 de agosto y 18 de julio los días estipulados para las conmemoraciones patrias correspondientes”.

En 2007 la celebración contó con alguna expectativa pública, aunque varios sectores del propio Frente Amplio no adhirieron, porque exigían que el “Nunca Más” refiriera exclusivamente al terrorismo del Estado y no en forma genérica, como se le invocó en aquella oportunidad.

En esa circunstancia de hace diez años, algunos líderes políticos acompañaron al presidente Vázquez pero el acto fue deslucido y sin respaldo popular. Al año siguiente, Vázquez estaba de viaje por lo que el acto fue encabezado por el entonces Vicepresidente Nin Novoa.

Luego “nunca más” se hizo la ceremonia, aunque el decreto no fue derogado y está vigente, debiendo, en teoría, obligar a los integrantes del Poder Ejecutivo.

En este 19 de junio hubo un tristísimo homenaje al prócer, con un presidente solitario colocando una ofrenda floral. Sin público y sin la presencia de los ministros u otros funcionarios.

En Sauce, Canelones, se produjo la celebración habitual y algunos liceos hicieron el acto de juramento de la bandera en el Palacio Legislativo. Pero más allá de esas celebraciones no surgidas por iniciativas del gobierno, a nivel oficial no hubo ni “Nunca Más” ni artiguismo. Tras el manoseo oficial, las fechas patrias se van quedando desgraciadamente vacías.


En torno al duelo

Por Julio María Sanguinetti

La atribución difamatoria de agravios o falsedades nunca se ha podido resolver en tiempo y forma en el plano legal y judicial

Con motivo de unas declaraciones del ex Presidente Mujica, durante todos estos días se ha estado hablando de la institución del duelo, regulada por una ley de 1920 hasta su derogación en 1992, con el solo voto en contra del Vicepresidente de la época el Dr. Gonzalo Aguirre Ramírez.

No entramos a las circunstancias en que el ex Presidente mencionó el duelo ni si le quedaba bien a él hacer esa referencia, cuando en su tiempo empuñó las armas contra las instituciones. Pero como es bueno siempre despejar muchas tonterías que se han dicho, recordemos que el enfrentamiento personal de dos rivales fue una larga tradición en nuestro bravío pasado, heredero del arraigado sentido de la honra de los viejos españoles.

No fue solo un hábito señorial. El “duelo criollo”, evocado en Martín Fierro y en toda la literatura gauchesca, era una expresión de los códigos de honor de aquel mundo agreste en que era impuesto cruzar facones cuando dos hombres se enfrentaban, a veces por motivos sentimentales o políticos y en ocasión por simples diferencias circunstanciales, en algún lugar público. Hábito conservado por los legendarios “compadritos” suburbanos.  En un plano de mayor resonancia el duelo se hizo clásico entre algunos grandes caudillos, como fue el protagonizado – a  lanza- en 1863, entre Gregorio Suárez, el famoso Goyojeta , y Timoteo Aparicio, que al modo medieval se enfrentaron ante la mirada de sus ejércitos.

El honor se ponía por encima de la vida y el valor personal era un deber irrenunciable. En la vida política se hizo también práctica que ante un agravio, los contendientes pactaran un enfrentamiento al margen de la ley. El  Código Penal de 1889 castigaba el duelo como delito, aunque en la práctica pocas veces se aplicó porque cuando llegaba la policía, ya no quedaban rastros de la contienda.

En 1919, sin embargo, el ex Presidente Batlle y Ordóñez mató en un duelo a Washington Beltrán, director del diario “El País”, a raíz de un duro intercambio epistolar que derivó en lo personal. Esta vez hubo consecuencias y el propio Batlle estuvo preso , pocas horas pero castigado judicialmente. A raíz de todo lo cual, un gran jurista, el Dr. Juan Andrés Ramírez, logró que se aprobara un proyecto suyo que establecía el duelo como eximente del delito de homicidio o de lesiones graves, si se cumplía dentro de una tramitación formal que aseguraba la imparcialidad de la contienda. Por esta vía se logró que enfrentamientos personales que hubieran terminado en las armas, se resolvieron a través de una tramitación que culminaba con el fallo de un tribunal integrado por tres personas ( dos designados, respectivamente, por los padrinos de cada contendor y un presidente nominado por ellos). En ese fallo se decidía si no había otro modo de dirimir los agravios o –en la mayoría de los casos- se establecía que no había ataque al honor o que los agravios se compensaban unos con otros y que los protagonistas podían sentirse tranquilos en su conciencia. O sea que esta ley –mirada hoy, anacrónicamente, como bárbara- en realidad tuvo un propósito civilizador, al hacer excepcional los lances.

Cuando se decidía que hubiera duelo se establecía también quien era el ofensor, atribuyendo así al ofendido el derecho a elegir el arma, que podía ser pistola, sable o espada.

En ese largo lapso de vigencia de la ley hubo numerosos duelos, desde el que enfrentó en 1922 a Luis Alberto de Herrera con Baltasar Bum o de nuevo al Presidente Batlle y Ordóñez, a sable, con Leonel Aguirre , otro director de diario “El País”. En tiempos más recientes se recuerda el de Luis Batlle con el general Ribas, quien también contendió con el General Seregni en diciembre de 1971, en un duelo a pistola.

En lo personal acepté dos veces los padrinos que me enviara el General Aguerrondo, sin que luego hubiera lugar a duelo. Ocurrió en cambio, cuando nos enfrentamos con un correligionario y amigo, Manuel Flores Mora, con el que nos volvimos a abrazar cuando el golpe de estado nos imponía deberes mayores que dirimir circunstanciales enojos personales. En aquella oportunidad, el propio Flores se batió después con el Dr. Jorge Batlle, en ambos casos a sable.

Cabe señalar que el duelo refería a cuestiones estrictamente de honor, entre iguales,  no a asuntos administrativos o judiciales y nunca entre jerarcas  y subordinados. Recuerdo el episodio de un militar, Director de Bomberos, que retó a duelo al Ministro del Interior, por haberle dispuesto un sumario administrativo, y el superior, con toda lógica, le rechazó los padrinos, diciéndole que el asunto no era de honor personal sino de legalidad y que se defendiera en el expediente abierto. Lo cual vale para asuntos de notoriedad, como las acusaciones al Vicepresidente, en que no se trata de difamaciones sino de hechos comprobables como fue el caso del título o este de las tarjetas de crédito o bien su gestión en Ancap, que transita por los canales judiciales  y administrativos propios de una situación de  esa naturaleza.

Me encuentro entre quienes lamentan que se haya derogado la ley, simplemente  porque operaba como un razonable freno psicológico para tantos deslenguados que florecen. Sin embargo, no se me ocurre plantear su retorno, porque racionalmente no tiene fundamento y es un atavismo que si está en nuestra historia no está en nuestro futuro. Eso sí: el problema es que  la atribución difamatoria de agravios o falsedades nunca se ha podido resolver en tiempo y forma en el plano legal y judicial. Porque el difamador lleva ventaja, ya que normalmente poco tiene para perder, y el difamado queda expuesto a audiencias públicas  y resonancias mediáticas, que siempre dejarán alguna mella, aunque al tiempo aparezca una sentencia absolutoria que poco eco tendrá. Es un asunto pendiente.


El gran engaño

Por Luis Hierro López

La sociedad y la prensa le vienen cobrando justificadas cuentas al viejo Mujica y a su versión de que era bueno.

La historia viene y va, pero en todo caso no es posible mentir sobre ella en forma permanente. Hace más de cincuenta años que unos guerrilleros delirantes iniciaron en Uruguay una guerra inspirada en la “revolución” cubana. En ancas de ese supuesto heroísmo, acá, en Uruguay, esos fanáticos asesinaron e hicieron todo lo demás. Cuándo varias personas se organizan para asesinar a otros, ¿qué más se puede preguntar sobre ellos o agregar a sus antecedentes?

El relato auto complaciente que esos protagonistas fueron construyendo los ubicó como víctimas de la dictadura, trasmitiendo la idea de  que lucharon contra ella y por eso estuvieron presos. A partir de esa mentira histórica, todo lo ocurrido en torno a la trayectoria real de los tupamaros puede ser o no verdad y puede ser o no mitología.

A ese contexto histórico se suma la personalidad de Mujica, que construyó un personaje exitoso y hasta ahora invulnerable. Pero como la historia no se detiene, el gran engaño empezó a develarse y desde la sociedad y la prensa se ha iniciado una campaña de interpelación a los viejos guerrilleros, que ya no se muestran ni tan hábiles ni tan seductores al momento de contestar. Lo paradójico del asunto es que no estamos ante una “embestida baguala” organizada por los adversarios políticos de Mujica, sino por sus ex compañeros de ruta, otros tupamaros que confirman lo que Mujica niega, es decir, que lideró una banda que asaltaba bancos e instituciones financieras en los años noventa. La acusación es muy grave y sinceramente deseo que no se confirme. Es posible que Mujica, que tuvo un rol muy importante para volcar a los tupamaros a la vida política, haya estado alejado de esos acontecimientos, pero ocurre que sus antecedentes lo debilitan, lo mismo que ocurre con su negativa a que se hayan investigado las turbias relaciones empresariales con Venezuela que mantuvieron sus allegados.

Mujica, hábil declarante, admitió el miércoles en el Senado que tres o cuatro compañeros suyos pueden haber participado de asaltos ocurridos tras la restauración democrática y la amnistía que liberó a los tupamaros. Ante esa afirmación, cabe la sospecha de que fueron más de tres o cuatro, si tenemos en cuenta que cientos de tupamaros se formaron en la ilegalidad y en la clandestinidad. No sería sorprendente que decenas de tupamaros que no tenían otros medios de vida se dedicaran a los robos organizados. Y no sería sorprendente que Mujica estuviera enterado de esas acciones. Y como en el MPP predomina una fuerte lógica del poder, no es impensable que los robos hayan sido hechos para sustentar actividades políticas y de propaganda y hayan estado avalados, por lo tanto, por los líderes de la agrupación.

El ex presidente ya ha dicho, una vez que fue preguntado por estos hechos, que se irá a la tumba con varios secretos. Más explosivo y elocuente, Eleuterio Fernández respondió en forma violenta una vez que el periodista Federico Leicht le preguntó sobre las tupabandas. El Ñato tiró el grabador al piso y contestó “¿Vos querés mandarme preso a mí? ¿No te das cuenta que si te respondo eso voy en cana?” (*)

Los mitos se van cayendo a pedazos. La historia de los tupamaros empieza a ser vista como lo que fue, una aventura impregnada por las miserias y traiciones de la guerra.

(*)https://m.facebook.com/notes/federico-leicht/se-r%C3%ADen-en-tu-cara-el-silencio-de-los-tupamaros/10157264760395333/


Adiós a un Caudillo

A los 88 falleció el lunes Don Tabaré Hackembruch, tres veces Intendente de Canelones, caudillo popular, ejemplar  ciudadano batllista y amigo de todas las horas.

Le conocí en 1953 cuando a instancia de Don Luis Batlle fundamos el Semanario Canelones, que dirigió Maneco Flores y Tabaré era nuestro corresponsal en Las Piedras. Nació entones una larga amistad y una vida de luchas compartidas, por los mismos ideales, sin interrupciones ni claudicaciones.

Tabaré ya era Convencional , pues en 1946, con 18 años, había comenzado su carrera política, acompañando a su padre Don Enrique Hackembruch, con quien compartí la Cámara de Diputados en mi primer período de legislador. En la elección de 1954 Tabaré entró en la Junta Electoral y en la siguiente, en 1958, fue edil, cuando el Partido Nacional quebró la larga hegemonía colorada.

En 1966 entró a la Cámara de Diputados, fue reelecto en 1971 y cayó, bajo la dictadura, en 1973, cuando se disolvió el Parlamento electo por el pueblo. Proscripto en sus derechos cívicos, se mantuvo con sacrificadas y modestas actividades rurales, manteniendo sin pausa su militancia cívica. En 1980 trabajó fervorosamente por el NO y al abrirse la instancia electoral interna de 1982, conquista la mayoría y es nombrado Secretario General del Partido Colorado. Dos años después era Intendente y volvería a serlo en las elecciones de 1994 y 2000, completando así , por vez primera para un ciudadano canario, un tercer período al frente del municipio

Como se advierte, todos sus cargos fueron electivos y se corresponden con su condición de verdadero caudillo, instalado en el sentimiento de la gente como el gobernante humano y sencillo , dedicado con devoción  a la causa pública. Su mano amistosa no sabía de amigos ni adversarios; sus obras miraban siempre el bien público, especialmente de la gente humilde que fue la que siempre le acompañó en ese largo periplo cívico. Era el político departamental de vieja estirpe, al que nunca ató la burocracia  a la hora de hacer.

Se sentía un auténtico colorado y devoto del Batllismo, que él personalizaba muy especialmente en Luis Batlle y Tomás Berreta, por su actitud de cercanía con la gente. Naturalmente, como a todo hombre de éxito, no le faltaron oposiciones.  Especialmente en su último período sufrió una implacable persecución que intentó incluso herirlo en el terreno de su honradez proverbial. Cada denuncia y cada intento terminaron siempre en la verdad incuestionable de su honradez sin fisuras,  que se expresaba en la sencillez de su comportamiento,  la sobriedad de sus actos,  su afirmativo sentido de la vida. No había en él vanidades ni poses, solo una gran tenacidad en el esfuerzo.

Casado con Rosa Legnani, maestra brillante, de larga actuación en la docencia, formó con ella una ejemplar familia. “Tatá”, como siempre se le conoció popularmente, fue Directora de la Escuela Artigas, del Instituto Normal Nocturno y de la UTU de Las Piedras; y un puntal al lado de su marido,  acompañándolo en sus tareas desde el ángulo social y muy especialmente la educación.

A sus hijos Blanca, Rosario, Alicia y Tabarecito, ex diputado y amigo constante en comunes esfuerzos cívicos, les reiteramos el apretado abrazo que ya les dimos en ocasión de la cremación de los restos, que se hizo a su pedido, en una sencilla ceremonia, acompañada felizmente por una legión de amigos y los principales dirigentes colorados.  También enviamos nuestro saludo al Dr. Yamandú Hackembruck, destacado oftalmólogo, un hermano muy cercano a Tabaré.

Con este viejo amigo, se nos va un trozo muy grande de nuestra vida. Él representaba muchas cosas valiosas, en el sentido de una política vivida  como razón de la existencia; en un amor al país asumido desde un Batllismo concebido en su condición republicana, laica y social. Fue actor y testigo de un tiempo de grandes realizaciones y también de quiebres que no llevaron, a gente como él, al resentimiento o la revancha. Se van muchas cosas. Nos queda sin embargo, el testimonio imborrable de una leal amistad y el recuerdo de innúmeras jornadas de lucha y esperanza.

J.M.S.


Homenaje suicida

Ha trascendido que el Centro Militar pretende rendir homenaje —entre otros— al último presidente de la dictadura, el Teniente General Gregorio Álvarez. El tal homenaje, además de constituir un exabrupto extemporáneo, resulta en todo punto inoportuno. Francamente, cuesta entender tamaña miopía.

Si hay un acto sin sentido es ese. Fue el único militar que ejerció la Presidencia de la República de modo dictatorial. La ambición que no tuvieron sus otros colegas generales que dieron el golpe, le llevó a dividir el Ejército para ocupar, a como diera lugar, la primera magistratura. Desde ella exhibió intolerancia y dificultó todo lo posible la trabajosa salida política que en paz le permitió al país retornar a la democracia. Amén de compartir, con los mandos de la época, la responsabilidad en la caída institucional del país. No se puede olvidar su fotografía entrando al Palacio Legislativo el 27 de junio de 1973, luego de cerrar el Parlamento.

Ese homenaje es poner de relieve el peor rostro de las Fuerzas Armadas, el que todavía genera un rechazo en el sentimiento democrático del país. Cuando el transcurso del tiempo ha acallado muchas pasiones y, salvo un núcleo radicalizado de la izquierda, el período dictatorial comienza a mirarse con más sentido histórico, este homenaje es reabrir la herida del modo más perturbador, darle la razón a los energúmenos que aun reivindican la acción violenta contra la democracia.

Por si todo esto no fuera poco, cabe agregar el argumento de oportunidad: en momentos en que una ley jubilatoria está a punto de descalabrar a las Fuerzas Armadas, provocando una salida masiva de oficiales y tropa, salir a reivindicar la figura más rechazada de la dictadura, es algo así como un intento suicida.  Realmente no se  puede entender.


La Fiscalía cobra al grito

Llaman poderosamente la atención las vacilaciones y contradicciones de la Fiscalía para encarar la investigación de la acción de las tupabandas.

Que no, pero que sí, pero que vamos a ver... Tras archivar otra vez los expedientes, la Fiscal Stella Llorente informó que solicitará a la Justicia que se investigue la acción de las tupabandas, luego de las revelaciones del comisario retirado Eduardo Vica, quien sostuvo en un reportaje que le hizo el diario El País que los asaltantes aportaban parte de lo robado a un comité de Eleuterio Fernández Hidobro.

La gestión de la Fiscal Llorente ha sido errática, ya que cuando el Fiscal General Dr. Jorge Díaz le remitió el libro de María Urruzola de reciente aparición, en vez de investigar los hechos narradas en el texto, volvió a los expedientes judiciales de los años 90, los que hace décadas no pudieron concluirse y los que tampoco ahora iban a arrojar alguna novedad.

Tras esa actuación por lo menos extraña, la opinión pública hizo sentir en diversas instancias su disconformidad, dado que el libro recoge testimonios sobre delitos cometidos por una organización que habría liderado el propio senador Mujica para financiar su aparato político. Dos ex tupamaros, Jorge Zabalza y Sergio Lamanna avalaron en declaraciones públicas lo sostenido por Urruzola, pero la Fiscal Llorente no se dio por enterada.

Ahora, ante la nueva evidencia aportada por la prensa, la Fiscal rectifica su gestión y daría lugar a la actuación judicial. Es gratificante en términos democráticos que sea la prensa la que aporta datos sustantivos, pero a la vez es preocupante que la Justicia y la Fiscalía tengan que ser impulsadas desde la sociedad para que realicen sus tareas esenciales.

En el medio de esta discusión y agregando más dudas, el Fiscal Jorge Díaz, jerarca del servicio y acusado por otros fiscales de ser autoritario, sostuvo que la Fiscalía no tenía potestades para reiniciar la investigación muy pocas horas antes de que Llorente hiciera sus anuncios en el sentido de proseguir las actuaciones.

La Fiscalía trasmite así la imagen de que está “cobrando al grito”, símil futbolero que en esta ocasión es gráfico y útil. En vez de mostrar coherencia y firmeza, sus tareas en torno a este escabroso asunto muestran contradicciones y vacilaciones, lo que no es un buen augurio al momento de iniciar una investigación judicial que puede comprometer a muy importantes protagonistas políticos.


El Frente Amplio se niega a ser investigado

Los senadores oficialistas volvieron a negar la creación de una comisión investigadora. Aunque Mujica dijo que está a disposición se la Justicia, sus senadores votaron en bloque para impedir que el Parlamento conozca el funcionamiento de las “tupabandas”

Así como ocurrió con los turbios negocios con Venezuela, el Frente Amplio, autoproclamado campeón de las investigadoras mientras fue oposición, negó sus votos a la creación de una comisión que pudiera conocer a fondo las denuncias que se han multiplicado en los últimos días sobre la acción de las tupabandas, las que habrían financiado al MPP en tiempos democráticos.

Tres libros ofrecen testimonios de ex tupamaros que confirman que los asaltos existieron y que de ellos fueron inspiradores José Mujica y Eleuterio Fernández Huidobro. A su vez, el diario El País le hizo un reportaje a un oficial de policía, ya retirado, que asegura haber escuchado de una persona detenida en aquellas circunstancias que tras los asaltos llevaban parte de las sumas obtenidas a un comité de Fernández Huidobro ubicado en la calle Ejido.

Los senadores oficialistas creyeron que estos elementos de juicio no eran suficientes como para conformar la comisión investigadora, pero al mismo tiempo de la reunión del Senado se supo que la Fiscalía, tras varias vacilaciones, reabriría el asunto.

Más allá de estas peripecias, lo que queda claro es la ambigüedad del Frente Amplio, que usó y abusó de las comisiones investigadoras pero ahora se cierra férreamente, sembrando la duda inevitable: ¿ a qué le temen los senadores oficialistas?


¿Cuántos muertos se necesitan para que Uruguay reaccione?

El gobierno sigue mirando para el costado pese a que Maduro ha recrudecido su represión y crece la cantidad de muertos.

Con más de setenta opositores muertos por las fuerzas de seguridad venezolanas, no se vislumbran caminos de entendimiento y, por el contrario, Maduro ha recrudecido sus medidas represivas. Ahora hizo que el máximo tribunal de justicia del país autorizara la apertura de un juicio contra la fiscal general, Luisa Ortega, ex chavista que se ha convertido en una dura crítica del gobierno. Queda claro que Maduro no está dispuesto a aceptar las disidencias ni a dialogar sinceramente con la oposición, a la que persigue.

Pese a ello, el gobierno uruguayo sigue apostando a un diálogo imposible. El 10 de mayo pasado, cuando fue interpelado por el diputado colorado Ope Pasquet, el canciller Nin Novoa informó al Parlamento que en ese preciso momento se iniciaba una nueva ronda de contactos de la que participaría Uruguay y que se abrían grandes expectativas. Pero el anuncio del Canciller se pareció más bien a un atajo de circunstancias, porque desde entonces no surgió ninguna novedad concreta y por el contrario, la situación del país caribeño se ha deteriorado aún más.

Da la impresión que el Presidente de la República no se ha enterado de estos antecedentes, porque el lunes 19 –cuando concurrió casi solo a rendir homenaje a Artigas– reiteró ingenuamente su apuesta al diálogo. Manifestó que ante la crisis y los hechos de violencia que vienen sucediendo en Venezuela "lo mejor" que puede hacer Uruguay es tender una "mano fraterna" al país caribeño para que afiance sus caminos democráticos. "Cuando un país o un pueblo está sufriendo como está sufriendo el pueblo venezolano yo creo que lo mejor que podemos hacer es tender una mano fraterna, amiga, para encontrar a través del diálogo la reconciliación y afianzar la búsqueda de los caminos democráticos", destacó el mandatario.

Pese a los buenos deseos expresados por el señor presidente, no hay ninguna evidencia que permita augurar una mejora de la situación política. En nota aparte damos cuenta del reclamo internacional para aislar totalmente a Venezuela hasta que haya un cambio definitivo a favor de la democracia. El camino del diálogo ha fracasado estrepitosamente y seguir invocándolo, como hace el gobierno de Uruguay, es un pretexto para no condenar en forma definitiva a una dictadura cada vez más sangrienta.


Sigue creciendo la clientela

Al fin del año pasado, los funcionarios públicos ascendieron a 293.585. Desde que gobierna el Frente Amplio, ingresaron 64.131 nuevos empleados al Estado.

La Rendición de Cuentas a estudio del Parlamento confirma que sigue creciendo la cantidad de funcionarios públicos, tendencia que no se detiene desde 2005, cuando el Frente Amplio llegó al gobierno.

El total de funcionarios a fines de 2016 fue de 293.585, y a fines de 2004 fue de 229.454.

La restauración democrática de 1985 supuso el reingreso de miles de funcionarios que habían sido destituidos en la dictadura. Pero sin ser en ese período, los gobiernos de 1990, 1995 y 2000 limitaron los ingresos y al no proveer todas las vacantes, lograron una baja muy sensible en la cantidad total de funcionarios.

El documento a estudio del parlamento indica que en 1995 había 261.122 empleados en total, por lo que la disminución a finales de 2004 fue de 31.668.

Lamentablemente, el Frente Amplio quebró esa tendencia a la baja, imponiendo una política clientelar que le cuesta mucho al bolsillo de los uruguayos –quienes con sus impuestos pagan los sueldos– y que no ha significado la contrapartida de contar con mejores servicios públicos, acusados muchos de ellos de ineficacia y hasta de irresponsabilidad.


Grotescas e irresponsables tomadas de pelo

Por Tomás Laguna

Las actitudes del Poder Ejecutivo ante los reclamos de los sectores agro exportadores resultan ya una tomada de pelo liso y llano.

La lechería y el arroz son sin duda los rubros más afectados por la creciente pérdida de competitividad de aquellos sectores que pretenden producir para exportar. Pero no están ajenos a estos dramas los demás rubros del agronegocio de exportación. Resulta ya tedioso repetir los argumentos,  el alto costo de los insumos, el atraso cambiario, la falta de inversión en infraestructura y logística. Todo ha conducido a una creciente pérdida de rentabilidad y capacidad de reinversión. La sensibilidad y responsabilidad política del Poder Ejecutivo ante estos reclamos resulta de una necedad que indigna.

En su momento a la lechería, con lo que implica este rubro de la producción del punto de vista social, le tiraron con unas limosnas bajándole unos pesos la energía eléctrica durante 3 meses. En la insistencia de toda la producción y ante el clamor generalizado por el alto precio de los combustibles, el propio Sr. Presidente de la República anunció la baja del gasoil, uno de los insumos más importantes para producir y llevar la producción a puerto. La montaña parió un ratón, 8% de rebaja, apenas unos tres pesos y monedas por litro. Segunda tomada de pelo. Pero no para ahí la cosa.

Se confirmaron las intenciones del Ministerio de Economía, en la voz del propio Ministro Astori, en el sentido de “actualizar” los valores catastrales de la tierra por considerarlos “desvinculados y obsoletos”. Esto al parecer proviene de un compromiso asumido con la bancada del conglomerado de partidos, grupos y grupúsculos de la izquierda vernácula. Esto implica liso y llanamente una expropiación de las rentas agropecuarias en beneficio de las arcas municipales. Resulta tan grotesco que indigna. Si la rentabilidad del negocio agropecuario oscila en el 3% del capital invertido, incluida la tierra, actualizar los valores catastrales llevándolos al valor venal o de mercado, implica quedarse con las dos terceras partes de esa rentabilidad, dejando el tercio restante para repartirlo entre el patrimonio, primaria y los aportes patronales al BPS. Siempre que haya rentabilidad, claro está. Así de sencilla es la cuenta.

Sabido es que la izquierda es particularmente afecta a los impuestos al capital, en particular la tierra. La Contribución Inmobiliaria Rural sufrió hasta ahora dos bruscos aumentos. Uno en diciembre de 2009, cuando los valores catastrales rurales se reajustaron en un 35%, a diferencia de los no rurales que lo hicieron en un 7%. El segundo aumento brusco fue cuando, a iniciativa del Congreso de Intendentes en la persona de su entonces presidente el Ec. Botana, se eliminó la exoneración del 18% establecida durante el gobierno del Dr. Jorge Batlle para aliviar la carga fiscal sobre el recurso tierra. Este incremento diferencial fue del 22%. En valores acumulativos la izquierda aprobó un 56% de incremento diferencial en la CIR. Ahora no les resulta suficiente y pretenden llevar los valores de Catastro a valores de mercados, lo que determinaría un incremento casi expropiatorio al momento de cobrar este impuesto.

Lo decíamos en el artículo pasado, se toman decisiones a nivel de gobierno de carácter puramente ideológico, porque no otra cosa puede explicar el origen de este nuevo incremento desproporcionado en los impuestos a la propiedad de la tierra. Impuestos ajenos a toda racionalidad contributiva desde que no se compadecen de la renta generada sino que estriban en la mera propiedad de los medios de producción. Ideológico por dónde se lo mire.

El agro, la producción agropecuaria, es rehén una vez más de las luchas intestinas entre radicales y moderados en este gobierno vario pinto. Finalmente los últimos terminan quebrando el brazo una y otra vez. Así vamos...


Gasoil: sólo un atisbo

La rebaja en el precio del gasoil anunciada por las autoridades de ANCAP, sin duda se celebra. Al mismo tiempo, empero, se debe subrayar una vez más el daño que produce a la economía del país el sobrecosto que paga la producción nacional por este insumo fundamental.

Ayer se anunció oficialmente que a partir del 1° de julio el precio del gasoil tendrá una rebaja del 8%. En un comunicado oficial, ANCAP señaló que “se traslada al precio del gasoil la mejora del margen observada por un menor costo del crudo, mejorando las brechas con respecto a precios internacionales”. El comunicado del ente agrega que “se busca mejorar las brechas con los precios internacionales, de los que el gasoil local está más apartado que las gasolinas”.

Como se advierte, en dos oportunidades el comunicado hace referencias a “las brechas” con los precios internacionales. ¿Cuáles son esas “brechas”?

Las tales brechas son las diferencias entre el precio de paridad de importación (PPI) y el precio en el surtidor de las naftas (las gasolinas) y del gasoil. En otras palabras, la diferencias entre lo que costaría importar los combustibles refinados y venderlos al público, impuestos incluidos, y lo que éste efectivamente termina pagando.

A ese respecto, un informe elaborado por la consultora CPA/Ferrere titulado “El precio de los combustibles en Uruguay”, expresa que el “consumo de combustibles en Uruguay soportó un sobrecosto de US$ 415 millones en 2016”, sobrecosto que en su mayor parte se explica “por el sobrecosto de US$ 367 millones que registró el gasoil”.

A su vez, el sector más afectado por el sobrecosto del gasoil es el de las cadenas agroindustriales, que consumen el 40% de ese combustible.

En el cotejo regional, el informe explica que “los precios al público (con impuestos) a enero de 2017 muestran que el costo del gasoil en Uruguay es 96% más caro que en Chile, 49% superior al de Brasil y 32% por encima del vigente en Argentina. Los precios de la nafta son entre 23% y 40% superiores a estos países”.

Según la consultora, la carga tributaria explica en gran medida que los combustibles sean tan caros en Uruguay, en especial las gasolinas (naftas). En otras palabras, el monopolio de ANCAP es una máquina de recaudar para el gobierno central.

En el caso del gasoil, aun sin impuestos, es caro. Ello habla, entonces, de la ineficiencias en la producción del mismo.

Así las cosas, la rebaja anunciada —que naturalmente celebramos— es apenas un atisbo en materia de cierre de la brecha que está matando a la producción nacional.


Tragicómico.

Por Consuelo Pérez

Emitir opiniones o hacer comentarios con relación al accionar de José Mujica en sus distintos roles es reiterativo, aburrido e inconducente, pero en su verborragia habitual, el mencionado invade ámbitos que comprometen los principios de la República.

En efecto, en recientes declaraciones el expresidente José Mujica, líder del MPP, reconoció que es "muy probable que tres o cuatro militantes" del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros "hubieran emprendido otro camino", con relación a la presunta participación del MLN en las llamadas “tupabandas”.

Si bien llama “militantes” a integrantes de un grupo criminal, apuesta en su discurso a que él está deseoso que se aclare la situación, lo que es tragicómico, pues al tratarse el tema en el ámbito democrático que corresponde, el Senado se pronunció de la forma como se esperaba: fracasó el intento de crear una comisión investigadora sobre el financiamiento ilegal de grupos políticos. El informe en mayoría no haciendo lugar al pedido tuvo 16 votos en 29 (16 del FA a favor y 13 de la oposición en contra). Digamos que los senadores que responden al “Pepe”, votaron en contra de lo que quiere “el Pepe”.

Por supuesto que en su catarata de palabras no explicó lo mencionado - que va contra de toda la supuesta transparencia de la que el FA hizo alarde en su historia –  ni se inmutó por la aberrante contradicción, y sus palabras en ese ámbito, oscurecen en vez de aclarar, pues al cerrarse el debate, el ex tupamaro señaló que “Algunos miembros siguieron militando en otras tiendas y otros no, tomando otros rumbos. Algunos se fueron al exterior y algunos murieron, otros dejaron de militar, no sabemos, pero desconfiamos".

El hecho es que la indagación sobre las “tupabandas” y sus nexos con organizaciones políticas de la izquierda quedó cerrada en el Parlamento al bloquear el Frente Amplio en el Senado una comisión investigadora pedida por la oposición. Y Mujica, el que quiere la verdad según sus palabras, formó parte de ello.

Como sigue teniendo prensa, hasta tuvo recientemente el “tupé” de aconsejar a ex presidentes, entre ellos a Julio María Sanguinetti, con relación a cómo deberían actuar en el seno de sus respectivos Partidos. Tragicómico, sin dudas, cuando hace unos pocos días reivindicaba la posibilidad de “salvar el honor” a los tiros, quizá en concordancia, al menos operativa, con aspectos de su currículum.

En absoluto desconocimiento de su pasado reciente, utiliza como argumento para no volver a ser candidato que “ Me he aburrido de decir que no voy a ser candidato a la Presidencia, solo porque estoy viejo y no quiero polarizar a mi país", cuando es “vox populi” que la ya presente polarización instalada en nuestra sociedad fue inducida y exacerbada por el accionar del gobierno del propio Mujica.

En su rol teatral o cinematográfico, es supuestamente autor de numerosas frases que sus fieles repiten, leen o reproducen en redes y otros sitios.

Claro, como “el pez por la boca muere” –esa no es de él– y con relación a la “satisfacción” del FA y del propio Mujica de que el asunto de las “tupabandas” esté en la Justicia, reproducimos una de las frases del emepepista senador, que está disponible en la web:

“Yo quiero saber la verdad, pero en la justicia no creo un carajo”

¿Entonces?


Darío Pimentel

Falleció Darío Pimentel, periodista de raza y colaborador de Correo de los Viernes

A los 75 años pero en la plenitud de su existencia, falleció Darío Pimentel, aquejado por una agresiva afección respiratoria. Darío era colaborador de nuestro CORREO, donde volcaba todas las semanas sus sueltos y enfoques periodísticos cargados de sentido de la oportunidad y expresivos de una observación profunda de la realidad. Cada tanto, Darío nos regalaba una columna firmada, dando sus opiniones, pero fiel a su formación de periodista de raza, prefería los artículos sin firma, en los que daba lugar a la descripción de los hechos más que a las interpretaciones.

Durante décadas trabajó en el diario “El Día”, en el que se había convertido en una de sus plumas principales a través de los reportajes, que manejaba con una incisiva sobriedad, o de las crónicas sobre los hechos cotidianos de los que siempre extraía una peculiaridad. Una vez que cerró “El Día”, Pimentel trabajó en “Crónicas Económicas”, donde hizo también aportes periodísticos de calidad.

A veces escéptico, a veces ácido —como todo periodista—, estaba formado en la independencia de criterio y en la búsqueda permanente de la verdad, aristas que distinguieron el ejercicio de su viejo oficio, al que se volcó siempre con pasión y compromiso.

Como ciudadano, Darío militó siempre en las filas del Batllismo, al que contribuía desde atrás, con la humildad que siempre caracterizó su vida.

En “Correo de los Viernes” le vamos a extrañar, tanto por sus aportes profesionales como por su condición humana, abierto a la amistad y al compañerismo.

Extendemos a sus familiares y amigos cercanos nuestras sentidas condolencias.


Remate y punto final

Por Jorge Ciasullo

El próximo 30 de junio se rematará el mobiliario (escritorios sillas vitrinas, bibliotecas etc.) de la ex línea de bandera. Posteriormente, el 7 de agosto, se rematarán como chatarra los dos aviones Boing-737-200, sus repuestos y herramientas.

El pasado miércoles tomó estado público el remate de todos los bienes de lo que fue nuestra aerolínea de bandera, tras la desastrosa experiencia, única en el mundo, de dirigir en forma de cooperativa una compañía aérea. Se advirtió, por parte de reconocidos economistas y CEOs de empresas similares, sobre la dificultad de administrar, desarrollar y competir en el transporte aéreo. Sostenían los especialistas, que debía ponerse al frente de la misma, a expertos en el tema y con altos conocimientos de administración de empresas, lo que, de todos modos, no garantizaba un desarrollo económico viable y sustentable.

Sin embargo, se prefirió la velita al socialismo, como tantas, con el apoyo del Pit-Cnt, que hoy y antes, frente el inminente desastre, guardó silencio. Silencio cómplice que hubiera sido escándalo, si lo sucesos que desembocaron en la situación que comentamos, hubieran ocurrido en gobiernos no afines a Lorier y sus muchachos.

 Son conocidos algunos detalles, tal vez un día se conozcan todos, que desembocaron en el remate final de todos los bienes de Pluna: la solicitud a López Mena, en principio para que comprara los aviones (y se hiciera cargo de la compañía), luego al desistir éste, porque no estaba de acuerdo con las condiciones del remate, se le exigió que presentara alguna empresa para adquirirlo, apareciendo Cosmo , el remate trucho, al caballero de la derecha, el increíble aval del BROU -violando todas las normas bancarias- y finalmente Alas-U.

Poco tiempo atrás se conoció que Lopez Mena, había iniciado acciones judiciales para que el BROU le devuelva el dinero depositado en el BROU como aval, más intereses, daños y perjuicios.

Lo que ahora se conoce por publicaciones en la Diaria y Brecha del 31 de marzo pasado y el Observador del 4 de abril, es que, en su presentación a la justicia, el empresario afirma: “se plantearon obstáculos tanto políticos como gremiales, ataques a las autoridades, presiones de sectores gremiales y políticos, y amenazas de todo tipo para lograr que los aviones quedaran en Uruguay. “ "Recibí todo tipo de amenazas de senadores del partido de gobierno y violentas advertencias del sindicato de Pluna, que llegaron al extremo de poner custodia policial a los aviones, por temor a sabotaje, así como sobre mi persona y familia, a cargo del Ministerio del Interior".

 Más allá de la gravedad de lo que sostiene López Mena, se evaporaron 15 millones de dólares en préstamos a la cooperativa Alas –U, se pagaron antes y ahora seguros de pago especiales, todo bajo una nebulosa que tiene un solo calificativo: corrupción.

Todo se suma a Ancap, Regasificadora, Alur, Fondes, etc. qué impávidos con el Ministro Astori con cara de yo no fui, pretenden disimular con ajustes fiscales y aumentos de impuestos, una novela negra que, lamentablemente: continuará.


Cuán difícil es pensar

Por Guillermo Asi

Reflexiones a cuento de los comentarios suscitados alrededor de la decisión del Presidente Trump de revertir la apertura del Presidente Obama hacia Cuba.

Estuve viendo varios informativos nacionales e internacionales, hurgando en medios de prensa, mirando y leyendo entrevistas a políticos, historiadores y variopintos opinadores.

Creo saber nada. Pensar es una de las cosas más difíciles en la vida, sobre todo porque de una manera u otra todos creemos que pensamos, que usamos la razón y —créanme— eso es un enorme error; generalmente lo que hacemos es prejuzgar, expresamos algo que está elaborado en nuestro inconsciente sin someterlo a crítica. Pensar exige voluntad, tiempo, orientación, información, es un acto consciente que, por lo tedioso, obviamos sin darnos cuenta. ¿A qué viene esto?

Observé que la mayoría de los entrevistadores hacían las mismas preguntas y muchos entrevistados mostraban sincero entusiasmo por el futuro y lo que se lograría para el pueblo cubano, destacaban las palabras del Presidente Trump y su intención de lograr que se liberen los presos políticos, que haya elecciones verdaderamente democráticas, libertad de expresión y respeto a los derechos humanos.

Luego de mi inmediata satisfacción por lo que escuchaba o leía, pisé el freno de mis emociones y me puse a pensar...

Pero esto es lo mismo que todos los Presidentes estadounidenses, a partir de 1960, pidieron a los Castro y en los 57 años transcurridos no lograron, a pesar de someter a Cuba al embargo y demás formas de presión que utilizaron ¿Por qué ahora Trump lograría algo? ¿Qué razonamiento, qué prueba, qué cosa estaría posibilitando el éxito en que se cumplan nuestros deseos? Yo no encuentro ninguno, creo que es puro voluntarismo infantil y la prensa internacional no se da cuenta…

Es más: la experiencia histórica nos enseña que a los Castro, cuanto más se los presiona, peor reaccionan, más reprimen, más opositores detienen y castigan, o sea que, de ahora en adelante, quien sale perjudicado es el pueblo cubano, el mismo al que se quiere defender. Qué enorme contradicción, Trump les viene a complicar la vida.

Si analizamos que ha sucedido en Cuba a partir de los acuerdos con Obama, podemos percibir claramente que en este corto año algo se habían relajado las duras medidas represivas del régimen, que la enorme afluencia de turistas y el intercambio humano, producto de la socialización, contribuyó a abrir algunas mentes, aparecieron más blogueros libertarios y otros síntomas de que algo estaba cambiando en la cabeza de los cubanos. Ahora se tira todo abajo, no lo entiendo...

Pero lo más llamativo, por lo menos para mi manera de ver y entender las cosas, es que nadie se percató, ninguno repreguntó con planteos de este tipo. Por eso lo del principio: qué difícil es pensar...


El relato falso

Por Ramiro Tafernaberry

Durante muchos años, incluso desde antes de su conformación, y luego de la dictadura hasta el año 2005, el Frente Amplio se dedicó a ser oposición cerril, sin concesiones de tipo alguno. Deformando algunos hechos históricos, inventando otros y repitiendo algunas mentiras, que finalmente se volvieron realidad en el inconsciente de una parte importante de la sociedad uruguaya.

Desde el Frente Amplio siempre le hicieron creer al pueblo uruguayo que el Partido Colorado fue un partido “miliquero”, “vendepatria” y “neoliberal”, cuestionándolo desde la presidencia de Jorge Pacheco Areco, pasando por la dictadura, la restauración democrática con el gobierno de Julio María Sanguinetti y, por último, la crisis económica que debió —y supo— atravesar el presidente Jorge Batlle.

A continuación me tomaré la molestia de aclarar algunos hechos históricos que marcaron a nuestra sociedad, con la pura verdad, tapada durante tantos años por aquellos que llegaron por intermedio de la mentira al poder.

Jorge Pacheco Areco asume como presidente constitucional en un período turbulento, tras la muerte de Óscar Gestido, ocurrida en diciembre de 1967 y continuando con su mandato hasta el 1° de marzo de 1972. Su presidencia signó una época que se enmarcó dentro de otra mucho más particular, en pleno apogeo de la guerra fría.

Uruguay no fue ajeno al enfrentamiento entre soviéticos y estadounidenses, de ese enfrentamiento de paradigmas, de lo ocurrido en Cuba, que corrió como reguero de pólvora por el continente, incluida nuestra tierra, lo que conllevó al alzamiento de grupos armados, siendo el principal el MLN-Tupamaros.

Ese país a cuya presidencia accede Pacheco se encontraba en crisis aguda, tanto a nivel institucional por los movimientos de guerrilla que alteraron el orden democrático tradicional del país, como a nivel económico, ahogado por una inflación galopante y una desocupación que crecía día a día.

El gobierno tomó varias medidas para intentar paliar la grave situación. Todas fueron criticadas, como es habitual con medidas tomadas para solucionar una crisis. A nivel económico, se implementa la congelación de precios y salarios y se instituye la Coprin (Comisión de Productividad, Precios e Ingresos). Si bien es cierto que afectó el poder de compra de los trabajadores, fue un éxito en frenar la inflación. A nivel político, lucho férreamente contra la guerrilla liderada por el MNL adoptando en varias oportunidades, las medidas prontas de seguridad que lo llevaron a generar tensiones con el Poder Legislativo. Pese a su dureza, las medidas rigieron y con ellas hubo un significativo aumento del involucramiento de las FFAA en la vida pública en el mantenimiento del orden público. Para el final del mandato de Pacheco, el MLN estaba casi derrotado y varios de sus dirigentes, por delincuentes, presos. La espectacular fuga del penal de Punta Carretas, empero, llevó a que Pacheco adoptara una medida que había resistido adoptar hasta ese momento: encomendar a las FFAA el combate a la guerrilla.

Pasando a los años, debemos recordar que ya en octubre de 1972 el Dr. Jorge Batlle denuncia por cadena de radio que los militares y los tupamaros estaban planeando en conjunto un plan desestabilizador en contra del gobierno y en contra de las instituciones, con el fin de instaurar un gobierno militar de corte socialista, similar al modelo peruano. A raíz de este hecho, Batlle es encarcelado lo que provocó la renuncia de los tres ministros de la lista 15, entre ellos el Dr. Julio María Sanguinetti, que inmediatamente interpeló al Ministro de Defensa de la época.

Unos meses después, en febrero del 1973, los mandos militares del Ejército y la Fuerza Aérea se sublevan, desconociendo al Ministro de Defensa general Francese, quien había sido designado por el Presidente de la República para retomar el control sobre las FFAA. Este desconocimiento militar a las autoridades legítimas significó una clarísima ruptura del orden constitucional y democrático. Y desencadenó que la Armada, al mando del Vicealmirante Juan José Zorrilla, se atrincherara en la Ciudad Vieja tratando de defender las instituciones, cosa que no logra por la defección del Presidente Bordaberry; además, la coalición de izquierda Frente Amplio apoya de manera expresa en actos y editoriales de sus periódicos, esta ruptura constitucional, este verdadero golpe de Estado. La excepción entre los principales voceros del Frente Amplio fue el Dr. Carlos Quijano, fundador y director del semanario Marcha.

El Partido Colorado, por otra parte, siempre se mostró decidido a defender las instituciones y a defender los procesos democráticos, una demostración de esto fue el proceso de restauración democrática, en el que varios colorados cumplieron destacadísimas actividades y el resaltante protagonismo del expresidente Julio María Sanguinetti. Esta fue una gran diferencia tanto con el Frente Amplio, como con el Partido Nacional, que también, a través de su líder Wilson Ferreira Aldunate, en febrero de 1973, meses antes de la disolución de las cámaras, echó leña al fuego para que el período de gobierno elegido por la ciudadanía no terminará como lo marcaba la Constitución.

Saliendo de la etapa oscura, voy a saltarme 15 años para entrar a las elecciones del 1999, con la elección del expresidente Jorge Batlle, tan cuestionado por el Frente Amplio a causa de una crisis económica que no tuvo origen en Uruguay.

En lo previo a dichas elecciones, el discurso frenteamplista era totalmente anti “neoliberal”. Nos hablaban de progresismo, transparencia política y cero corrupción. Era lo que vendía. Se aprovecharon tras los intentos fallidos de algunos populistas como ellos que lograron gobernar algunos países del continente, como fue el caso de Carlos Saúl Menem en la vecina orilla.

Desde el Frente Amplio siempre despreciaron a Jorge Batlle y a Julio Maria Sanguinetti, denominándolos “neoliberales” a cualquiera de los dos. La realidad es que el último demostró ser más progresistas que ellos y Jorge fue un liberal liso y llano, no como otros liberales truchos que tanto mal le hicieron a la región (Menem otra vez).

Denominar “neoliberal” a alguien es el juego típico de un populista, todo lo que huela a “libertad” o a menos opresión política siempre significará un insulto para él.

El Dr. Jorge Batlle fue el ganador de las elecciones de 1999. En 2002, a los dos años de asumir se desata una crisis como consecuencia de la inestabilidad económica que sufrían, desde hacía ya varios meses, Argentina y Brasil. En ese mar revuelto y sin colaborar con el país, la oposición irresponsable aprovechaba para hundir al partido de gobierno en la calle por intermedio de sus militantes y desde el parlamento.

El Frente Amplio, sin entender el entorno del Uruguay y pretendiendo no comprender que nuestros vecinos caídos incidían y mucho en la economía de nuestro país, siguieron tirando leña al fuego. Inventaron que el Partido Colorado era el gran culpable de todo. Jugaban con la inseguridad del país, hablaban de rapiñas, hurtos, homicidios y hasta suicidios. Sus militantes hablaban de pobreza, según ellos la mayoría de los niños pasaban hambre y comiendo pasto, sin poder demostrarlo hasta el día de hoy.

Gracias a tantos años de mentira, en 2004 lograron ganar la elección y llegaron al poder en 2005 gozando de una estabilidad económica heredada del propio Jorge Batlle, que termino su mandato como buen demócrata y dejo a un país funcionando, haciéndose cargo, enfrentando y superando la crisis.

Hoy, luego de 12 años de Frente Amplio, tenemos peores números en materia de seguridad. En economía, los que se definían antiliberales hoy son los que siguen pidiendo préstamos y endeudando al Uruguay. Los niños que según ellos comían pasto, hoy son los que revuelven los contenedores y comen basura. Los candidatos frenteamplistas que hablaban de transparencia y cero corrupción, hoy son los que vaciaron varias empresas públicas y bolsillos de uruguayos.

Esa es la verdad que desafía al relato.


¡Qué medio siglo...!

Un vistazo a los últimos cincuenta años por uno de los protagonistas uruguayos. Julio María Sanguinetti escribió para El País de Madrid un artículo en el que se repasan los principales hitos de las últimas décadas.

Se recuerda por estos días que hace cincuenta años que salió la primera edición de “Cien años de soledad”, en Buenos Aires, editada por Sudamericana. García Márquez ya había publicado nada menos que “El Coronel no tiene quien le escriba”, pero no encontraba editor para los Buendía y —como él mismo ha contado— su mujer, Mercedes, vendió “sus joyitas” para mandar el original, por correo, a Paco Porrúa, pero no alcanzando el dinero envió solo la mitad. La respuesta fue que parecía todo muy bueno, pero que por favor enviara el comienzo, porque había enviado la segunda parte… Así nació lo que ya entonces bautizó Carlos Fuentes como “el Quijote americano”. Fue ese el punto culminante de un “boom” literario que  había nacido cuatro años antes con “La ciudad y los perros” de Vargas Llosa y la experimental “Rayuela”, de Julio Cortázar, que nos dejaba desconcertados con su extraña arquitectura.

La paradoja de la historia era que, mientras se comenzaba a vivir esa “década de oro” del ingenio creativo, nuestra América Latina se hundía en una “guerra fría” que la llenaría de sangre. En 1959 había triunfado la revolución cubana, dos años después Kennedy había intentado una respuesta positiva con el lanzamiento de la Alianza para el Progreso, pero en octubre de 1962 se vivió la dramática pulseada a raíz de la instalación de los misiles soviéticos en Cuba, con lo que la confrontación de los dos hemisferios políticos estaba al rojo vivo. Comenzaban las guerrillas por todas partes y la réplica se hizo estentórea en 1964, con el golpe de Estado en Brasil, donde las Fuerzas Armadas gobernarían por dos décadas, liderando una oleada militarista en el continente. Ya los militares habían derribado a Bosch en República Dominicana y a Arosemena en Ecuador. Poco después, al noble Arturo Illia, en Argentina, para dar paso al intento “integrista”, de inspiración falangista, que lideró el general Juan Carlos Onganía. En el signo estrictamente opuesto, vendrá un poco más tarde, en Perú, el gobierno militar de Juan Velasco Alvarado, de proclamado tinte antimperialista y un agresivo nacionalismo económico, que incluyó expropiaciones de empresas extranjeras y una reforma agraria iniciada con bombos y platillos y terminada en un rotundo fracaso.

Se había abierto un nuevo tiempo histórico. Esa batalla por la influencia mundial del bloque soviético y el occidental, tenía en Vietnam su peor escenario. Allí no solo EE.UU. viviría su primera gran derrota militar, sino que - como escribiera Norman Mailer - estaba en cuestión “el sueño americano” , al que el asesinato de John F. Kennedy había abierto la herida más profunda en su democracia jeffersoniana.  El “black power” irrumpía con violencia mientras el reverendo Martin Luther King lideraba, con enorme fuerza espiritual y resonancia popular, un movimiento pacífico de reivindicación de los derechos de la población negra.

Como dijera Dickens en el célebre comienzo de su “Historia de dos ciudades”, “era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos. La edad de la sabiduría y también de la locura...”. Que de todo eso se vivía en corrientes contradictorias. En el arte, la cultura pop, que había arrancado en la música, se consagraba en el éxito del fantasioso Andy Warhol y el brillante Roy Lichtenstein. Ellos llevaban a la moda ese modo de ver la iconografía contemporánea que había nacido en Inglaterra y se había expandido en los EE.UU., catedral del arte publicitario. Después de ellos y los Beatles, nada quedó igual en la imagen. La juventud de aquel tiempo contestatario, se expresó en la minifalda y en los multitudinarios festivales musicales, que fueron vanguardia de la libertad sexual y los paraísos artificiales de las drogas.

Otras revoluciones silenciosas también iban ocurriendo, como la difusión de la pastilla anticonceptiva, que por vez primera en la historia separó la maternidad del placer sexual. En 1967 se legalizó en Francia; se precisaría una larga década para que ocurriera en España, aún envuelta en los nubarrones del franquismo.

En ese año, además, se producían fenómenos tan contradictorios como la coronación del Sha Reza Pahlevi en Irán, ceremonia fastuosa de una entonación imperial que no tendría parangón, mientras en la selva boliviana, acorralado y traicionado, moría el Ché Guevara, heraldo de una idea equivocada que, sin embargo, se transformaría en el ícono de la rebeldía universal. Israel, en 6 días fulminantes, en un caluroso junio, hizo valer su enorme capacidad militar ante cuatro vecinos que amenazaban su existencia. En Praga se estaba gestando “la primavera” que como periodistas vimos nacer y caer, y en París aquella revuelta que en mayo de 1968 escenificó todos los rechazos a la cultura burguesa que terminaría triunfando una década después, cuando el Muro de Berlín, en 1989, ponía punto final a la aventura marxista.

Todo parece muy lejos. Y lo está. El mundo ha vivido una revolución científica y tecnológica que todo lo ha cambiado: el modo de producir (basado en la innovación constante), el de relacionarnos los humanos (conectados por redes a una información globalizada), el de trabajar (el empleo es menos fatigoso pero más inseguro), la vida diaria (aliviada por una nube de aparatos y máquinas que son la esencia de la sociedad de consumo) y la propia vida, que en 50 años ha saltado diez escalones para que la expectativa de vida universal llegue a 72 años (y pase de 80 en todo el mundo desarrollado). Sin embargo, sufrimos una nueva guerra de religión, las migraciones masivas revelan la disparidad del desarrollo, el terrorismo mantiene en vilo las grandes ciudades y la democracia, no discutida en teoría, languidece en medio de malestares sociales de variada índole. En una palabra, “son los mejores tiempos, también los peores tiempos”... Todo depende de dónde estemos y de qué día.


El hoy del ayer

Con ese título, el Dr. Julio Ma. Sanguinetti publicó en El País una nota –que es interesante reproducir– en la que evoca la guerra de “los seis días” y las constantes agresiones al Estado de Israel

Hace medio siglo, en 1967, pasaron muchas cosas. En nuestra América Latina se publicaba en Buenos Aires “Cien años de soledad” y moría el Ché Guevara, en Bolivia, solo y traicionado. En Europa se estaba gestando la primavera de Praga, que sería un intento de crear un “socialismo de rostro humano”, aplastado luego por los tanques soviéticos con el aplauso de la intelectualidad de izquierda en Occidente; también los movimientos estudiantiles que al año siguiente pondrían a toda Francia en vilo y encenderían en el mundo entero una revolución juvenil.

En el Medio Oriente, a su vez, ocurría un conflicto trascendente, cuyas consecuencias siguen vivas. Como es sabido, en 1947 Naciones Unidas creó dos Estados, uno judío (Israel) y otro árabe, lo que fue violentamente rechazado por el mundo árabe, para intentar borrar del mapa a quien hasta hoy consideran su mayor enemigo.

En aquel mes de junio de 1967 se produjo un conflicto global. Egipto, Siria, Irak y Jordania se coaligaron para dar un golpe decisivo a Israel. Desde el conflicto por el Canal de Suez, en que Egipto se había enfrentado a Francia e Inglaterra (a los que ayudó Israel), había permanecido en el Sinaí una fuerza de interposición de Naciones Unidas. En mayo, Nasser exige el retiro de esa fuerza multinacional y bloquea el estrecho de Tirán para la navegación de buques israelíes. De inmediato pone en la frontera 1.000 tanques y 100.000 soldados. Jordania, que ocupaba entonces la Cisjordania y Jerusalem (a cuyos lugares sagrados no podían acceder a los judíos) moviliza sus tropas mientras Siria, que dominaba las estratégicas alturas de Golán, desde donde podía bombardear con facilidad a Israel, hizo lo propio y quedó así configurado un frente múltiple muy difícil de enfrentar. De paso, recordemos que la franja de Gaza estaba ocupada por Egipto.

En esa hipótesis, cuando se corta la navegación del Mar Rojo, Israel -asumiéndolo como un acto bélico- discute si espera un ataque o da el primer golpe. Su Estado Mayor concluye que es imposible la defensa si no se inmoviliza por lo menos a la aviación egipcia y así, el 5 de junio, organiza un ataque (conducido por Ezer Weizman, a quien conocí siendo él ya Presidente). Por su parte, el general Ariel Sharon (a quien también conocí siendo Ministro y luego Primer Ministro) toma Gaza, que estaba en manos de Egipto (cosa importante) y avanza con el general Yoffe sobre el Sinaí para reabrir el estrecho de Tirán. Mientras tanto, “Mota” Gur, con sus paracaidistas, retoma los lugares sagrados en un episodio cargado de emoción y simbolismo. Como periodista, estuve en Israel pocos días después y recuerdo que vi al general en la calle, donde se había parado el tránsito al reconocerlo la gente.

Desde entonces, no ha habido un día de calma. Los países árabes podrían haber creado su Estado Palestino en Cisjordania, Jerusalem Este y Gaza, pero prefirieron la opción fanática por la guerra. El desafío era hacer desaparecer a Israel, el que al término de esa fulminante guerra de 6 días, en que había quedado dueño de la situación, ofreció devolver los territorios adquiridos a cambio del reconocimiento y la paz. Se rechazó la oferta. Como volvió a pasar cada vez que se intentó un arreglo global. Pese a todo, en el acuerdo de Oslo se aceptó la constitución de una Autoridad Palestina y antes, en Camp David (en 1978), Israel devolvió el Sinaí a Egipto, en un acuerdo de paz que se ha mantenido hasta hoy. Después de Oslo, Barak, otro general entonces Primer Ministro, ofreció un acuerdo generoso de devolución que, prácticamente, retrotraía la situación a antes de la guerra. Arafat rechazó el ofrecimiento. Más tarde, en 2005, se hace el llamado programa de “desconexión” y el mismo Sharon que había arrebatado Gaza a Egipto, lo devuelve, ahora a la Autoridad Palestina. Con la consecuencia de que, desde esa zona, se ha organizado un constante ataque a los israelíes vecinos de la frontera.

O sea que, desgraciadamente, la devolución de territorios solo ha funcionado con Egipto, pero no con el resto. Es una ingenuidad la propuesta que mucha gente de buena fe hace, pensando que el abandono de esos territorios será una real garantía de paz. Como es una formidable falacia ubicar a los palestinos como si hubieran sido invadidos, cuando en 1964 no eran un Estado, estaban diseminados en varios países, fundamentalmente en Jordania, donde fueron implacablemente perseguidos en el tristemente célebre “setiembre negro” en que el Rey Hussein expulsó a la OLP y Arafat.

El triunfo militar israelí, ratificado más tarde en varios episodios, cambió la mirada internacional. Ya el pequeño David había mostrado una fuerza formidable y en consecuencia dejaba de ser víctima. Además, en 70 años construyó una sólida democracia, de pluralidad increíble, en cuyo parlamento conviven una decena de partidos que van desde judíos ortodoxos hasta sionistas de izquierda y un partido árabe. Su fuerza militar y el éxito de su sociedad hoy le enajenan simpatías en favor de un pueblo palestino al que los líderes árabes han condenado al aislamiento y nada han hecho para elevar su nivel de vida en lugares como Gaza, donde se hacinan en medio de la pobreza.

Cincuenta años después seguimos en un debate que suma todas las intransigencias contra Israel. Ya no se invoca el antisemitismo. La consigna ahora es el “antisionismo”. El primero desprecia a las personas, el segundo niega el derecho a que esas personas puedan reunirse en una nación. Es contra lo que todavía tenemos que luchar quienes, a lo largo de toda nuestra vida, hemos abrazado la causa de ese Estado que dio hogar al pueblo más perseguido de la historia.


El mundo se cerró a los judíos

Los Aliados se negaron a acoger refugiados del Holocausto aunque nuevos documentos demuestran que sabían lo que ocurría en Europa desde 1942, sostiene un análisis de El País de Madrid que acá reproducimos.

Stefan Zweig, en la película sobre su vida, aparece siempre angustiado por la cantidad de amigos y conocidos judíos que le piden ayuda para tratar de salir de Europa, huyendo de los nazis. Quieren utilizar las conexiones del gran escritor austriaco para emigrar pero, como dice su personaje, “ya no hay visados para los judíos”. El cierre de las fronteras mundiales a los refugiados es uno de los temas menos estudiados del Holocausto. Un hallazgo reciente ha complicado el problema: documentos de Naciones Unidas, que acaban de hacerse públicos a través de la Wiener Library, un centro de documentación de la Shoah con sede en Londres, demuestran que los Aliados tenían claro lo que estaba ocurriendo con los judíos desde diciembre de 1942, antes de lo que se pensaba. Sin embargo, eso no significó una apertura de sus fronteras.
El investigador Paul R. Bartrop, director del centro de estudios sobre el Holocausto y Genocidio en la Universidad Florida Gulf Coast, está ultimando la primera investigación a fondo sobre este problema, centrada sobre todo en la Conferencia de Evián, que reunió a las principales potencias mundiales en 1938 para hacer frente al inmenso problema de refugiados que entonces sacudía Europa, una crisis que tiene muchos, y tristes, paralelismos con lo que está ocurriendo en la actualidad con la guerra de Siria.

Los diferentes gobiernos del mundo se enfrentaron en 1938 a una crisis con muchas similitudes con lo que estamos viviendo en nuestro tiempo”, explica desde Miami Paul R. Bartrop. Y cita entre los problemas que se plantearon entonces: “¿Deben abrirse las puertas a cualquiera que tenga el estatuto de refugiado? ¿Deben imponerse cuotas? Si es así, ¿cómo se decide el número y las personas que entran? ¿Deben ser acogidos los refugiados ignorando la situación económica del país que los recibe? ¿Se debe acoger a refugiados con orígenes étnicos y religiosos diferentes de la mayoría de la población del país que los recibe? Tanto ahora como en 1938, se planteaban ese tipo de cuestiones, que necesitaban una respuesta urgente”.

A este historiador le parece insólito que nunca se haya realizado un estudio de largo aliento sobre aquel encuentro, que a instancias de Estados Unidos se celebró en la ciudad francesa de Evián en julio de 1938. Rehusaron participar los países del Eje, así como la URSS, y tampoco enviaron delegados, solo observadores, países como Polonia y Rumania. Asistieron en total 32 Estados, desde Canadá hasta Nueva Zelanda, pasando por numerosas naciones europeas. La idea era hacer frente a la crisis de refugiados judíos alemanes que trataban de huir de las políticas antisemitas nazis. En Alemania vivían entonces 600.000 judíos: las leyes raciales de Nuremberg ya se estaban aplicando, aunque el punto de no retorno en la persecución se produjo en noviembre de 1938, con el pogromo de la Noche de los Cristales Rotos. El exterminio comenzaría en 1939, con el principio de la II Guerra Mundial, y se aceleró en 1941, con la invasión de la URSS.

La conferencia fue un fracaso. Jaim Weizmann, un judío ruso, líder sionista que acabaría por convertirse en el primer presidente de Israel, resumió el encuentro con una frase: “El mundo parece estar dividido en dos partes: una donde los judíos no pueden vivir y la otra donde no pueden entrar”. El símbolo de aquella política de fronteras fue el barco St Louis, que zarpó de Hamburgo con destino a Cuba en mayo de 1938 con 937 pasajeros a bordo, la inmensa mayoría judíos. No fueron aceptados en América, ni siquiera en EE UU, y tuvieron que regresar a Europa. La mayoría se quedaron en países que acabarían por ser invadidos por los nazis –solo 288 encontraron refugio en Reino Unido–. Murieron asesinados 278.

La guerra no mejoró las cosas para aquellos que trataban de huir. “El mayor problema fue entonces la seguridad”, explica Bartrop. “Con Europa en guerra, muchos países sintieron que deberían cerrar las fronteras para asegurar que no se infiltrasen quintacolumnistas entre refugiados genuinos”, un asunto que tiene ecos en la actualidad con toda la retórica contra la aceptación de refugiados para que no se cuelen posibles militantes del ISIS.

Los documentos de la Comisión de Crímenes de Guerra de la ONU ofrecen una nueva perspectiva de un momento crítico: cuando los países que podían recibir refugiados supieron que los judíos estaban siendo asesinados a escala industrial tampoco cambiaron su política. “Esos documentos muestran por primera vez que todos los movimientos de resistencia en la Europa ocupada sabían lo que estaba ocurriendo, cuando los nazis todavía operaban los campos de exterminio”, señala el historiador Dan Plesch, director del Centre for International Studies and Diplomacy de la Universidad de Londres, y la persona que más a fondo ha estudiado estos papeles, que hasta hace poco eran todavía reservados, sobre los que ha escrito el ensayo Human Rights after Hitler: The lost history of prosecuting axis war crimes.

Este historiador asegura que en 1942 ya hubo bastante cobertura de prensa y que los Aliados, incluyendo a la URSS, eran plenamente conscientes de la exterminación. Para muchos judíos ya era demasiado tarde para escapar aunque, de todos modos, las puertas permanecían cerradas. “La suerte de los judíos era conocida en todo el mundo como muy tarde el 17 de diciembre de 1942, cuando los aliados realizaron una declaración conjunta”, asegura Ben Barkow, director de la Wiener Library. “En aquella declaración reafirmaron su resolución de garantizar que los responsables de esos crímenes fuesen juzgados y por eso crearon el Comité de Crímenes de Guerra de la ONU”.

¿Por qué los aliados y los países neutrales no hicieron entonces nada para tratar de sacar a los judíos de Europa? “Es una buena pregunta y los gobiernos de Reino Unido, Estados Unidos y otros tal vez deberían explicarlo alguna vez. No rebajaría el poder y la amplitud del antisemitismo entre los Aliados. También creo que la propaganda de guerra jugó un papel. Un historiador de la BBC explicó una vez que la corporación británica minusvaloró las informaciones sobre el Holocausto porque sintió que, durante la I Guerra Mundial, los gobiernos habían manipulado las atrocidades cometidas por el enemigo en sus campañas de propaganda”. Dan Plesch cree que también influyó el antisemitismo y señala que, además, “todos los esfuerzos de los Aliados estaban centrados en derrotar al enemigo, no había sitio para nada más”.

El premio Nobel de la Paz, Elie Wiesel, superviviente de Auschwitz fallecido el año pasado, aseguró que nunca perdonaría a los Aliados no haber bombardeado las vías de tren que llevaban a los campos de exterminio cuando miles de personas eran asesinadas cada día. Las puertas cerradas a los judíos europeos forman parte de esas mismas preguntas sin respuesta.


Para Venezuela, una solución sin precedentes

El historiador mexicano Enrique Krauze sostiene en una nota internacional que hay que aislar totalmente a Venezuela hasta que caiga Maduro

Vivir en los extremos de opresión y libertad ha sido el destino de Venezuela. Hace doscientos años, en su guerra de independencia (la más larga del continente), los venezolanos se mataban entre sí con indecible ferocidad: friendo las cabezas de sus enemigos, asesinando niños, ancianos, mujeres y enfermos, hasta perder la cuarta parte de su población y casi toda su riqueza ganadera. Pero extremas también, en su ambición e intensidad, fueron las hazañas de Simón Bolívar, libertador de futuras naciones (Ecuador, Venezuela, Colombia, Perú y Bolivia). Y no menos notable fue su contemporáneo Andrés Bello, quizá el mayor pensador republicano del siglo XIX en América Latina.

Venezuela padeció largos periodos de dictadura hasta bien entrado el siglo XX y por ello arribó muy tarde al orden constitucional, en 1959, de la mano de otro personaje extraordinario, sin precedente: Rómulo Betancourt (1908-1981), el primer converso latinoamericano del comunismo a la democracia y, acaso, nuestro más esforzado demócrata del siglo anterior. Por desgracia, el periodo democrático tendría fecha de caducidad: en 1998, cansada de un régimen bipartidista manchado por la corrupción y las desigualdades sociales, Venezuela encumbró al redentor mediático Hugo Chávez.

La tensión continúa. Un sector amplísimo de la sociedad lleva meses volcado en las calles de todo el país reclamando su libertad y sus derechos confiscados por un régimen tiránico que la condena al hambre, la escasez, la desnutrición y la insalubridad. Las miles de imágenes de la represión por parte de los contingentes de la Guardia Nacional que pueden verse en las redes sociales son estremecedoras: disparos a mansalva, emboscadas mortales, decenas de jóvenes asesinados, asaltos a ancianos, vejaciones a mujeres, tanques contra manifestantes. Un Tiananmén diario mientras Maduro baila salsa. No podemos esperar el desenlace de ese drama como esperamos el final de una serie de televisión: Venezuela necesita una solución sin precedentes.

Me tocó presenciar de cerca el penúltimo ciclo de la antigua tensión. Me refiero a la era de Hugo Chávez, antecedente y responsable directo del drama actual. A fines de 2007, viajé por primera vez a Venezuela. Acababa de ocurrir el referendo (el único que perdió Chávez) en el que la mayoría de los votantes se manifestó de manera contraria a las propuestas de reelección indefinida y la conformación de un Estado socialista, lo que habría significado la fusión de Cuba con Venezuela en un solo Estado.

Volví varias veces. Hablé con numerosos chavistas, desde altos funcionarios e intelectuales afines al gobierno hasta líderes sociales. Me impresionó el testimonio espontáneo, en barriadas populares, de la gente agradecida con el hombre que “por primera vez”, según me decían, “los tomaba en cuenta”. Sentí que la vocación social de Chávez era genuina pero para ponerla en práctica no se requería instaurar una dictadura. El entonces ministro de Hacienda, Alí Rodríguez Araque, me contradijo: “Acá estamos construyendo el Estado comunal, como no pudieron hacerlo los sóviets, los chinos ni los cubanos”. “¿En qué basa su optimismo?”, le pregunté. “En nuestro petróleo. Está a 150 dólares por barril y llegará a 250”. “¿Y si se desploma, como en México en 1982, quebrando al país?”, insistí. “Llegará a 250, no tengo duda”, me dijo.

En el bando de la oposición hablé con estudiantes, empresarios, escritores, líderes sindicales, militares, políticos y exguerrilleros. Aunque los alarmaba el desmantelamiento de PDVSA (la productiva empresa petrolera nacionalizada en 1975), así como los niveles –una vez más, sin precedente en América Latina– de despilfarro y corrupción con los que el gobierno disponía de la riqueza petrolera, su principal preocupación era la destrucción de la democracia: la reciente confiscación de RCTV (la principal cadena privada de televisión) y el creciente dominio personal de Chávez sobre los poderes públicos presagiaban una deriva totalitaria. Chávez lo había anunciado desde su primer viaje a La Habana, cuando declaró que Venezuela se dirigía hacia el mismo “mar de la felicidad” en el que navegaba Cuba. La presencia de personal militar y de inteligencia cubano en Venezuela y la voluntad expresa de Chávez en volverse “el todo” de su país (como Castro lo era de Cuba), parecían confirmar esos temores.

Pensé que el daño más serio que Chávez infligía a Venezuela era el feroz discurso de odio que practicaban él y sus voceros. Quienes no estaban con él estaban contra “el pueblo”: eran los “escuálidos”, los “pitiyanquis” aliados al imperio, los conspiradores de siempre, los culpables de todo. Había que denigrarlos, expropiarlos, doblegarlos, acallarlos. Concluí que Chávez quería ser Castro, pero el tránsito hacia el “mar de la felicidad” no le sería fácil por el temple de libertad de los venezolanos.

Una historia sin precedentes tenía que desembocar en situaciones sin precedentes, como la súbita enfermedad mortal del caudillo que se imaginaba inmortal y el ungimiento monárquico de su sucesor. Pero nada preparó a los venezolanos para la tragedia que ahora viven. Junto con los ensueños petroleros han caído las máscaras ideológicas. El balance de la destrucción económica y social es terrible, y tardará decenios en asimilarse: tras despilfarrar en quince años cientos de billones de dólares de ingreso petrolero, el país más rico en reservas de América ha descendido a un nivel de pobreza de 80 por ciento y enfrenta una inflación estimada de 720 por ciento para 2017.

Venezuela es el Zimbabue de América. Una descarada alianza de políticos y militares corruptos, obedientes a los dictados de Cuba e involucrados muchos de ellos en el narcotráfico, ha secuestrado a una nación riquísima en recursos petroleros e intenta apropiarse de ella a cualquier costo humano, y a perpetuidad.

Los asesinatos del gobierno de Maduro no son todavía comparables a los de las dictaduras genocidas de Chile y Argentina en los años setenta. Pero conviene recordar que estas no provenían de un orden democrático (y, en el caso de Pinochet, cedieron el poder tras un plebiscito). Tampoco es una copia del régimen de Castro, que acabó de un golpe con todas las libertades y las instituciones independientes y es la dictadura más longeva de la historia moderna.

Se trata, en todo caso, de una cubanización paulatina, el plan original de instaurar el “Estado comunal” a través de una asamblea constituyente espuria y liquidar las elecciones presidenciales de 2018. Pero este designio totalitario se topa con una resistencia masiva sin precedentes en nuestra historia latinoamericana, una participación cuyo heroísmo recordaría los mejores momentos de Solidaridad en Polonia o la Revolución de Terciopelo en Praga, si no fuera por la sangre que diariamente se derrama.

Es imposible predecir el desenlace. Pero para la comunidad internacional hay una salida. Se trata de la doctrina que el propio Rómulo Betancourt formuló en 1959 y que hoy ha retomado el valeroso Luis Almagro, quien con su liderazgo ha rescatado la dignidad e iniciativa de la OEA. El Derecho Internacional la conoce con el nombre de Doctrina Betancourt.

“Regímenes que no respeten los derechos humanos, que conculquen las libertades de sus ciudadanos y los tiranicen con respaldo de las políticas totalitarias deben ser sometidos a riguroso cordón sanitario y erradicados mediante la acción pacífica colectiva de la comunidad jurídica internacional”.

Nada cabe esperar de gobiernos dictatoriales: Rusia, China, Cuba, Corea del Norte. Tampoco de los serviles satélites de Maduro en la región. En cuanto a Estados Unidos, quizá Obama hubiese logrado la intercesión cubana, pero tratándose de Trump, carente de toda legitimidad moral, sería mejor que en nada intervenga. Quedan Europa, América Latina y el Vaticano. En solidaridad con el bravo pueblo de Venezuela, la Unión Europea y los países principales de América Latina deben tender el “cordón sanitario” –diplomático, financiero, comercial, político– al régimen forajido de Maduro, persuadir al papa Francisco de ser más agresivo en este esfuerzo y presionar juntos a Raúl Castro para aceptar la salida democrática: cese a la represión, elecciones inmediatas, respeto a las instituciones, libertad a los presos políticos.


Cinco ideas que Trump mató

El presidente de Estados Unidos acabó con la idea de que la corrupción y el nepotismo al más alto nivel del gobierno solo florecen en dictaduras bananeras, interpreta el periodista Moisés Naim en una nota que nos interesa reiterar.

Es aún muy temprano para evaluar la presidencia de Donald Trump. No obstante, gracias a su conducta, a los resultados de su gestión y a sus constantes autogoles, algunas cosas ya están claras. Por ejemplo, hay ciertas ideas que antes de la llegada de Trump al poder eran comúnmente aceptadas. Ya no.

La verdad: Trump, sus voceros y sus aliados en los medios y las redes sociales (incluyendo a Vladímir Putin) han demostrado que para ellos no existen hechos y datos incontrovertibles. No hay tal cosa como “la verdad”. Toda afirmación, dato científico y hasta evidencias visuales como, por ejemplo, fotos que muestran el tamaño de la multitud el día de la toma de posesión del nuevo presidente pueden ser cuestionados. Confrontada en una entrevista con lo que parecía ser una verdad indudable, Kellyann Conway, consejera del presidente Trump, la negó y ofreció en cambio lo que llamó “hechos alternativos”. El entrevistador le respondió que en ese caso los hechos alternativos eran simplemente una falsedad (no se atrevió a llamarlos “mentira”), a lo cual la Conway explicó que esa era la típica reacción de los medios de comunicación críticos del presidente. La idea de que hay verdades verificables a través de la razón y el método científico está bajo ataque. Y, como hemos visto, los políticos que defienden sus mentiras con “hechos alternativos” ahora cuentan con el invalorable recurso de las redes sociales. Es irónico que en esta era donde sobra la información, falte tanto la verdad.

Dirigir una gran empresa enseña a dirigir un gobierno: Esta es una idea zombi: la creíamos muerta pero cada cierto tiempo revive. Es la creencia de que para ser un buen gobernante ayuda haber sido un empresario exitoso. “Soy muy rico”, “Soy un gran negociador”, “He creado muchos empleos” son algunas de las frases que Trump repite incesantemente y que, según el, garantizan su éxito como presidente.

Pero, tal como lo demuestran otros casos (ver Berlusconi, Silvio), las habilidades y el temperamento que llevan al éxito en el sector privado no aseguran una buena gestión pública. El caos y la ineptitud que hasta ahora caracterizan el Gobierno de Donald Trump son solo superadas por sus reveses en las negociaciones que ha tenido tanto dentro como fuera de Estados Unidos.

La próxima vez que un empresario aspire a liderar un país tendrá que lidiar con la lección que sobre esto casi seguramente nos dejará Donald Trump: El talento empresarial no viaja bien al sector público.

El presidente de EEUU es el hombre más poderoso del mundo. Trump demostrará que esto no es así. Por supuesto que este presidente tiene a su disposición enormes recursos y miles de funcionarios —incluyendo los militares mejor armados que ha conocido la humanidad. Pero las fuerzas que limitan sus actuaciones son igualmente enormes— si no aún más potentes. Estas limitaciones al poder presidencial son domésticas y foráneas, legales y burocráticas, políticas y económicas. A pesar de ser uno de los presidentes con el temperamento imperial más pronunciado, pocas de sus órdenes se están convirtiendo en realidades. Esto no quiere decir que Trump no pueda tomar decisiones que tendrán enormes consecuencias —como la de sacar a EEUU del Acuerdo de París sobre el clima, por ejemplo—. Pero estas serán muchas menos de las que él supone. Y también está evidenciando que hay muchas iniciativas que desea impedir y no puede. Como la investigación sobre sus vínculos con Rusia, por mencionar una. También está descubriendo que obtener al poder le resultó más fácil que ejercerlo.

Con Trump morirá la idea de que el presidente de Estados Unidos es todopoderoso.

La longevidad de una democracia la protege de la corrupción y el nepotismo. En las democracias defectuosas, el Congreso, los jueces u otras instituciones del Estado no logran impedir que un presidente venal use las prerrogativas del cargo en beneficio de sus negocios privados. O que nombre a sus familiares en importantes cargos públicos para los que no están calificados. En mayor o menor medida esto sucede en todas partes. En países de África y América Latina estos abusos llegan a ser frecuentes y extremos, mientras que en EEUU o en el Reino Unido son comparativamente menos graves. Hasta ahora.

Como sabemos, Donald Trump ha designado a su hija Ivanka y su yerno Jared Kushner en altísimos cargos. Y 200 congresistas han demandado al presidente acusándolo de violar la Constitución por lucrarse de negocios con gobiernos extranjeros.

Queda por verse si las instituciones estadounidenses son lo suficientemente fuertes como para contener el asalto a las sanas prácticas de control al poder ejecutivo que han imperado allí hasta ahora. En todo caso, Trump también acabó con la idea de que la corrupción y el nepotismo solo florecen en repúblicas bananeras.

La apatía política. El Gobierno de Trump dejará dolorosamente claro para millones de estadounidenses que las elecciones tienen consecuencias muy concretas sobre sus vidas. La indiferencia, la desinformación, la falta de curiosidad y de participación en la política o el voto protesta sin mayor reflexión, tienen costos muy altos para los ciudadanos. Gracias a Donald Trump, hoy millones de personas saben esto y se han activado políticamente.


Frases Célebres 675

“Triste papel el de Javier Miranda: inventa operaciones, conspiraciones y demás idioteces para defender a Sendic”. Claudio Paolillo, periodista. Cuenta de tuiter.

“Yo lo único que lamento es que no exista la ley de duelos, hay cosas que se arreglan así, no se arreglan de otra manera, conversa y bla, bla, bla… hablar es facilísimo en este país”. José Mujica, expresidente y senador del MPP. En la Mira, VTV (15/06/17).

“Yo, por ejemplo, puedo decir que Lacalle Pou es homosexual”. Julio Marenales, exdirigente tupamaro, sobre la derogada ley de duelos que José Mujica reivindicó la semana pasada. Montevideo Portal (20/06/17).

“Tengo las relaciones rotas definitivamente. Donde él esté, yo no voy a estar”. Walter Zimmer, exintendente de Colonia sobre el actual intendente de ese departamento Carlos Moreira. Desayunos Informales, canal 12 (21/06/17).

“Número de funcionarios estatales subió a 285.000 en 2016, máximo histórico. 17 de cada 100 trabajadores en Uruguay, son estatales (ONSC)”. Nicolás Lussich, periodista. Cuenta de tuiter.

“No está resuelta la justicia social en Uruguay: queremos avanzar en ese sentido. Queremos construir el socialismo en Uruguay”. Juan Castillo, nuevo secretario general del Partido Comunista. Desayunos Informales, canal 12 (21/06/17).

“Con los uruguayos no tengo problema, es con el programa. No voy a volver nunca a Uruguay. Mi idea es volver luego a mi país. Aquí la gente me recibió muy bien, como algunos uruguayos, pero acá estoy más tranquilo (...) Gracias a Dios me alcanza el dinero (...) Acá nadie miente”. Ibrahim Ilshebli, exrefugiado sirio, que se fue a vivir al Chui brasileño. Subrayado, canal 10 (20/06/17).

“En esta semana se conocerán los detalles de la rebaja del gasoil, y también habrá novedades con la ley que busca limitar el consumo de alcohol, la cual tendrá una concepción holística”. Tabaré Vázquez, Presidente. Telemundo, canal 12 (19/06/17).

“Vemos con mucha preocupación los resultados, que han sido muy magros para la cantidad de recursos que se han destinado. (...) En los últimos tiempos, la educación careció de un liderazgo político para poder hacer transformaciones, la ley del año 2008 le dio un poder importante a los sindicatos de la educación sobre las decisiones que se toman en esa área, y eso provocó que en algunas cuestiones se trancaran algunas transformaciones que la educación necesitaba. Parecería ser que el Gobierno tiene que llegar a un número mágico y no ver realmente si ese número se coindice con resultados efectivos. El 6% por sí no nos dice nada. No se está poniendo el foco donde se tiene que poner”. Conrado Rodríguez, diputado de Espacio Abierto, Partido Colorado, refiriéndose a la Rendición de Cuentas y la educación. La Tertulia de La Mañana, radio El Espectador (22/06/17).

“Existe una descomunal incapacidad del Frente Amplio (en su versión Poder Ejecutivo, pero más en sus versiones Poder Legislativo y fuerza política) de generar un relato que haga comprensibles y fácilmente reproducibles los enormes avances sociales logrados en estos años. Los paros preventivos de 2015 fueron situaciones bochornosas que impulsaron el abandono de cientos de estudiantes y fortalecieron el flujo migratorio hacia la educación privada de tantos otros. ¡Los sindicatos de la educación realmente han impulsado la privatización de la educación!”. Fernando Isabella, director de Planificación de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (OPP). Columna de opinión. La Diaria (21/06/17).

“Exigimos al gobierno que cumpla con la negociación laboral”. José Olivera dirigente de Fenapes, en el acto central del PIT CNT. Informativo, radio Montecarlo (21/06/17).

“Uruguay debe avanzar en la previsibilidad de conflictos en una época donde los hay de trabajadores y de empresarios”. Ernesto Murro, ministro de Trabajo y Seguridad Social, lamentando que las cámaras empresariales no aceptaran un preacuerdo de previsibilidad de conflictos. Informe nacional, radio Uruguay (22/06/17).

“No hay ninguna duda que es desnutrición y que la malnutrición protei­co-energética es sinónimo de desnutrición. No es un tema de términos. El módulo 8 es una biopsia de parte del sistema y hay que atacarlo de forma urgente porque muchos de ellos salen a la calle liberados después de pasar condiciones lamentables de reclusión (...) en alguna de estas celdas no existe suministro regular de agua potable, no había ducha, el inodoro que debían compartir entre todos se encontraba en un estado deplorable, el agua que obtenían la almacenaban en pequeños recipientes de plástico; varios de ellos duermen en el piso, sin colchones o a veces apenas sobre un cartón (...) La higiene es pésima, la iluminación lamentable, los internos no salen de sus celdas hace cuatro, cinco, seis o más meses, no tienen actividad de rehabilitación, instrucción o recreación de tipo alguno”. Juan Miguel Petit, comisionado parlamentario penitenciario, sobre la situación de 7 presos del módulo 8 del Comcar que lo llevo a presentar ante la Justicia una acción de amparo. Semanario Búsqueda (22/06/17).

“Es muy probable que tres o cuatro militantes fuera de nuestra disciplina hubieran emprendido otro camino, no sabemos si por otro proyecto político o una desviación de carácter bandidista”. José Mujica, expresidente y senador del MPP, en su exposición en la Cámara de Senadores, sobre los presuntos robos cometidos por tupabandas para financiar al MPP con acciones delictivas en años de democracia. Sesión Extraordinaria de Senado para considerar la creación de una comisión investigadora (21/06/17).

“Acá no hablamos de austeridad; lo que hizo Mujica ayer en el Senado fue mentir. Él es la cabeza de las actividades ilícitas del MLN, todos los testimonios apuntan hacia él (...) su intervención en el Parlamento fue una tomadura de pelo”. Federico Leicht, periodista, escritor, autor del libro “Cero a la izquierda” y uno de los redactores de la denuncia que presentó la oposición en el Senado para crear una investigadora sobre las llamadas tupabandas. Inicio de Jornada, radio Carve (22/06/17).

“Con honestidad y respeto expreso que prefiero ser un ‘analfabeto político’ que un versado conocedor de prácticas represivas contra un pueblo que quiere paz y libertad”. Manuel González, el canciller de Costa Rica, respondió a su homóloga venezolana, que lo llamó ‘analfabeto político’. El Financiero de México (20/06/17).

“Todos los países que apoyan la intervención en Venezuela son de los países más desiguales de la región”. Delcy Rodríguez, canciller de Venezuela, durante una rueda de prensa, ante la Organización de Estados Americanos (OEA) que tiene lugar en Cancún (México). Noticias 24 de Venezuela (20/06/17).

“No me parece justo que nos hayan desorganizado la vida, que les hayan desorganizado la vida así a la sociedad. La gente tenía la vida organizada a fin de mes, sabía a cuánto podía gastar, sabía cuánto ganaba. Tenemos que ponerle un límite a este Gobierno en las próximas elecciones. Es necesario ponerle un límite y un freno a tanto disparate, donde se ha visto una deuda a 100 años”. Cristina Kirchner, expresidenta de Argentina, en el acto de lanzamiento del frente Unidad Ciudadana. Ámbito de Argentina (21/06/17).

“La grieta existe porque desgraciadamente aquí y en otros países de América Latina hay un fanatismo brutal en el cual yo creo esto, si vos crees otra cosa tengo que matarte, acabarte, no respetar tus derechos”. Jaime Durán Barba, consultor de imagen y asesor político de Mauricio Macri. Infobae de Argentina (15/06/17).


Mauricio Macri - La nueva política horizontal de las redes

Por LA LIBRERIA

Macri por Laura Di Marco
Penguin Random House - Buenos Aires 2017


“Mirá, te voy a decir la verdad, yo estaba enojado con vos”. Con esta frase -que disparó el Presidente Mauricio Macri a Laura Di Marco en la primera de una serie de cuatro largas entrevistas- se inició un vínculo que desembocó en un interesantísimo libro, donde con crudeza se conocen pormenores de la infancia, adolescencia y madurez personal y empresarial del hoy Presidente de Argentina. Su madre, Alicia Blanco Villegas, pertenece a la aristocracia criolla con cierta inclinación mística que probablemente influyó en el acercamiento de Macri al budismo, admiró a Jorge Rafael Videla y “rechaza por igual a cartoneros, negros, villeros y gays”. Estricta en la relación con sus hijos, obligándolos a vestir según la última moda de Europa, solía exponerlos a las burlas de sus compañeros. La fuerte y dura personalidad de su padre que, para “formarlo”, a los 6 años lo obligaba a asistir a reuniones de negocios, sus continuas agresiones o gestos de desprecio, por ejemplo cuando el hoy presidente recibió una condecoración en la Embajada de Italia, su padre se presentó en la ceremonia, entregándole a su hijo una condecoración que había recibido años atrás, considerándola más importante que la de Mauricio, agregando: “cuando recibas algo parecido a esta me la devolvés”. O Cuando pocos meses después de haber asumido Mauricio la presidencia, preguntado por la prensa como calificaba la gestión hasta ese momento contestó: apenas 5. Hay páginas dedicadas a los amores y desamores de Mauricio, así como a los psicólogos que lo apoyaron. Hay referencias a sus amigos de la infancia en el colegio exclusivo que frecuentó, donde no importaba el dinero -que todos tenían- sino la alcurnia o la posesión de miles de hectáreas de campo desde generaciones atrás. Macri tampoco era bueno en los deportes, marcando así una personalidad que se fue consolidando y fortaleciendo, sufriendo la relación con sus padres, alguna tragedia familiar, en definitiva, todo le faltó salvo el poder económico.

Es notable el valor que ha dado a la amistad, privilegiando a quienes siendo niños, lo defendían del bulling o le demostraban cariño. Ellos, la mayoría pertenecientes a la alta aristocracia porteña, desde que se lanzó a la política integran su entorno más íntimo, ocupando cargos de alta responsabilidad, pero no dudando en solicitar la renuncia a aquél que no trabajaba en equipo (Prat Gay). Se conoce también el método y la planificación que, inesperadamente, hasta para sus amigos, lo llevaron a la presidencia, en manos del ecuatoriano especialista en marketing político Jaime Durán Barba, quien define a las nuevas democracias partiendo de la base que la economía es lo central y afirma : “la horizontalidad de la comunicación de todos con todos, que se da en las redes sociales, es lo que marca el pulso de la nueva política. La política actual es el resultado del desarrollo tecnológico”.

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.