Edición Nº 683 - viernes 18 de agosto de 2017        

Menoscabo de la República

Las explicaciones del senador Mujica tratando de perdonar a Sendic porque compró con la tarjeta corporativa un traje de baño a un empresario visitante, no hacen más que seguir achicando y embarrando el debate ético.

El ex Presidente Mujica cree tener derecho a decir cualquier cosa con impunidad. Hasta ahora esa fórmula le ha dado cierto resultado, pero es evidente que el tiempo de las groserías y tonterías se le empieza a terminar. Con la justificación brindada, Mujica perdonó la inmoralidad y las contradicciones que rodean todo el asunto de los abusos con la tarjeta corporativa, desde las iniciales explicaciones de Sendic de que los gastos se habían hecho en el exterior al perderse las valijas, a las actuales argumentaciones de que los gastos fueron repuestos por el titular de la tarjeta, lo que se afirma recién ahora cuando el asunto ha explotado y no se dijo desde el principio.

Mujica ya anunció que no irá al Plenario frenteamplista que juzgará a Sendic el próximo setiembre y que no le pedirá la renuncia al Vicepresidente —con lo que está dando la señal de que no habrá ninguna sanción— porque el MPP está directamente ligado a lo que suceda con el Vicepresidente. Si renuncia, la senadora y esposa de Mujica, Lucía Topolansky, asumiría en su lugar: “Es un problema de rebote, pero no tiene nada de simpático pasarle el serrucho a un compañero para que la gente de uno ocupe su lugar”, dijo.

Es decir, para Mujica lo que importa es la suerte de los sectores del Frente Amplio y no la moral pública, lo que no nos extraña: por sus orígenes y por su formación, Mujica tiene poco apego por la República y por la ética que debe sustentarla, así como tiene muy especial apego por el poder, al que se llega por las armas o por las urnas, pero se llega y una vez en él, hay que conservarlo a como dé lugar.

Pero este no es el tema principal que rodea al señor Sendic. La justicia sigue avanzando en la investigación sobre la horrorosa gestión de Ancap. De acuerdo con el fallo del Tribunal de Apelaciones de 7º turno, que confirmó por unanimidad una condena de primera instancia del juez Gabriel Ohanián, Ancap actuó con “desviación y abuso de poder” para beneficiar a una empresa que ganó las licitaciones para la construcción de un remolcador pese a ofertar con los precios más caros. Además, los ministros del Tribunal decidieron cargar a la petrolera con los “costos y costas” de la segunda instancia del juicio por su “actuar malicioso”, ya que apeló la condena “a sabiendas de su sinrazón”.

La sentencia, firmada en junio por los ministros Edgardo Ettlin, Beatriz Tommasino y Loreley Fernández —según informó Búsqueda— confirmó que Ancap deberá indemnizar con U$S 320.000 a la empresa Kios —la que perdió las licitaciones— por “daños y perjuicios”. Eso lo pagamos todos; entre otras vías, a través de las tarifas de combustibles, que siguen sin bajar pese a una notoria depreciación del petróleo.

Pero esa no es la cuestión más grave que la Justicia investiga. Se esperan novedades sobre el increíble negocio según el cual Ancap le adelantó U$S 2,4 millones a un empresario privado brasileño para que transportara cal desde Uruguay a Brasil. Es decir, Ancap le concedió un negocio a una empresa brasileña y para que pudiera llevarlo a cabo tuvo que financiarla...

Similar sospecha gira en torno a la triangulación que Ancap realizó en 2010 con la multinacional holandesa Trafigura, acusada de corrupción en varios países latinoamericanos. Uruguay y Ecuador habían firmado un acuerdo para evitar precisamente las intermediaciones de privados, pese a lo cual Ancap gestionó —en ese mismo negocio con Ecuador— con la multinacional, la que ganó en un pase de mano por lo menos U$S 20 millones, ante la airada protesta del “compañero” Correa, presidente de Ecuador, quien se sintió traicionado por Sendic.

La investigación judicial irá demostrando, por lo tanto, que la administración de Ancap despilfarró los recursos públicos y fundió a una empresa estatal monopólica pero, a la vez, permitiendo jugosos negocios en beneficios de algunos privados. Una vergüenza.

Además del short de baño, que es el símbolo de una inmoralidad mucho mayor aunque el señor Mujica quiera exonerarla, el entonces presidente de Ancap y los integrantes del gobierno del guerrillero-presidente tienen que dar, por lo tanto, explicaciones mucho más importantes a la opinión pública que la miserable historia del short de baño.


La venganza

Por Julio María Sanguinetti

Afortunadamente, la Justicia ha puesto las cosas en su debido lugar definitivamente, clausurando definitivamente un proceso iniciado como una indudable expresión de revancha.

Toda la tragicomedia en varios actos de la aparición y prisión de Héctor Amodio Pérez estuvo envuelta en un inocultable ambiente de venganza. Sus viejos compañeros del movimiento subversivo volvieron a mostrar su matriz autoritaria y mesiánica. Marenales dijo que era un “traidor”, que estaba condenado a muerte y que no lo había ejecutado solo por no tener un arma a disposición. Fernández Huidobro repitió lo mismo, explicando que a los “traidores se les mata”. Fueron testimonios tremendos del desprecio por la vida humana de estos viejos insurgentes que arrastraron al país a la espiral de violencia que terminó en la dictadura.

Lo triste del caso, para el Estado de Derecho, es que su venganza se cumplió ahora a través de la mano de una Justicia que, como suele decirse en el fútbol, “cobró al grito”. Un país que generosamente ha perdonado a todo el mundo, se deslizó a un triste  escenario revanchista por la vía de la propia Justicia.

La condición de “traidor” al movimiento, de ser cierta, lejos de condenarlo, lo absolvía, porque denunciar delitos a la autoridad pública no merece condena sino reconocimiento. Es como si hoy un narcotraficante arrepentido delatara a la organización delictiva que integraba. En el caso, a Amodio se le acusó de haber colaborado con las Fuerzas Armadas en la detención de cuatro personas, dentro de una causa que comprendía a 28. No eran detenciones ilícitas sino todo lo contrario. Como luego estos presos fueron maltratados, se le extiende una condena sin el menor fundamento, porque quien denunció no tiene responsabilidad en el modo con que actuó posteriormente la autoridad de la época.

En setiembre de 2015, el ministro de la Suprema Corte de Justicia Ricardo Pérez Manrique, fue categórico: “Hasta que se dio el golpe de Estado, los militares estaban al frente de la lucha antisubversiva y tenían todo el poder que le había delegado la Ley de Seguridad del Estado para actuar en esa materia. Eso es un hecho que es innegable a esta altura”. Y añadió : “Yo no quiero hacer comentarios sobre el procesamiento pero su pregunta tiene una sola respuesta”. En una palaba, su “traición” era colaboración legítima con la autoridad legalmente responsable.

Añadamos también que Amodio Pérez, más allá de su participación en una organización criminal, hoy estaría beneficiado por la ley 15.737, que declaró la amnistía de todos los delitos políticos o comunes conexos con ellos, desde el 1º de enero de 1962. Todo el mundo salió de la cárcel al restaurarse la democracia. Hasta quienes habían matado y secuestrado; y se enterró la investigación de 30 crímenes por los que nadie había ido preso. 43 años después de cometido el presunto delito, Amodio retornó a la cárcel, sin el amparo de esa amnistía ni aun de la prescripción, que terminaría con cualquier delito.

Jurídicamente, como lo dijimos en su momento, era una aberración el procedimiento y prisión del viejo tupamaro. Ahora lo ha reconocido fehacientemente la Justicia, con dos fallos revocatorios del procesamiento, uno dictado por el Tribunal de Apelaciones y otro en casación por la mismísima Suprema Corte de Justicia.

El Poder Judicial, por fortuna, ha reparado el daño infligido por la Fiscal y la Juez actuantes. Como poder del gobierno ha hecho valer, felizmente, el Estado de Derecho que estaba en cuestión. No  por ello se puede ignorar esa prisión indebida, que ahora habilita un reclamo de la víctima. No es un episodio cualquiera, no es un simple error de interpretación judicial. Es un inexcusable abuso motivado por razones ideológicas y ominosas solidaridades.

Todo este episodio nos retrotrajo a tiempos que parecían superados, librados ya a la historia. Deja un saldo amargo. Solo es rescatable que ha permitido, de algún modo, que las nuevas generaciones pudieran asomarse a lo que fue aquella guerrilla insensata y cruel, que hundió al país en una tragedia cuyos ecos aún resuenan. Por ese resquicio se ha vuelto a ver algo de aquella realidad, hoy tan tergiversada a través de una historia oficial y oficialista que ha transformado en víctimas a los victimarios. Victimarios de gente y victimarios de una democracia a la que intentaron derribar.


Lo digo con firma: son un montón de indecentes

Por Luis Hierro López

Apenas asumió como Presidente en 2005, Tabaré Vázquez sustituyó del área oncológica de Salud Pública, en beneficio de su propia clínica, al respetable médico Leborgne. Mujica está acusado de hacer negocios turbios con Venezuela. Sendic es un amoral. El Frente Amplio nos ha traído, entre otros males, la blandura ética.

No es nueva la caída moral y la indecencia de la así llamada izquierda en el manejo de los gobiernos. Lo de Sendic no es casual, repite largos relatos. Para no irnos muy lejos con las historias de las dictaduras soviéticas ni con las más recientes corrupciones de los gobiernos dictatoriales y socialistas de América Latina –Fidel, Chavez, Maduro, Lula, cuyas fortunas con incalculables– veamos lo que pasa en el pequeño Uruguay.

Cuando asumió por primera vez el presidente Tabaré Vázquez, oncólogo y empresario médico, una de sus primeras medidas fue destituir como director del Instituto de Radioterapia del Hospital Pereira Rossell al doctor Leborgne. Su resolución fue inmoral y arbitraria, conducida solamente por el afán de hacer quedar a su clínica con el monopolio de los contratos públicos. Los lectores que deseen abundar sobre este tema tienen aún –dado que internet va borrando con el tiempo los archivos– abundante información. Sobre lo que digo, que el Presidente Vázquez usó el poder de su Presidencia para perseguir a un médico honorable y prestigioso como Leborgne, en su beneficio personal, no hay duda. Como a principios de 2005 estaba en la cúspide de su fama, su autoritaria resolución pasó casi desapercibida. Hoy sería seriamente enjuiciada.

Tampoco hay duda de que el posterior Presidente Mujica autorizó, en forma totalmente arbitraria, que una empresa integrada por sus amigos, “Aire Fresco”, administrara en su beneficio las enormes cuentas de Uruguay con Venezuela. No hubo licitación ni llamado a interesados. Mujica concedió a sus amigos el formidable negocio y luego intentó explicar el atropello diciendo que siempre tiene que haber intermediarios. El viejo y mentiroso revolucionario apareció así justificando una de las más criticadas tareas de los gestores del capitalismo, la intermediación. El día que podamos saber exactamente la verdad, veremos que las cifras son enormes, algunas de las cuales habrán ido a parar a los bolsillos de los protagonistas, es decir de los primeros a los últimos, del señor Mujica y de los operadores.

Ahora todos ellos, Vázquez, Mujica, el Plenario, no saben qué hacer con el inmoral Vicepresidente, lo que no es asombroso, sino la repetición de una historia.

Lo digo con firma: son un montón de indecentes.


El berrinche del Pepe

Por Santiago Torres

La ridícula amenaza de “trancar el Parlamento” proferida por Mujica, da cuenta tanto de sus prioridades como de su narcisismo.

“Si esto queda trancado, se va a trancar todo el Parlamento”
, amenazó un encolerizado Mujica ante el inminente fracaso del proyecto de marihuana estatizada, pergeñado a tontas y a locas por su gobierno, en razón de que los bancos encuentran restricciones insalvables para operar con empresas que comercialicen la sustancia.

El camino que había emprendido el Banco Santander, cerrando las cuentas de las farmacias que venden marihuana legal, fue seguido por el Banco Itaú y ahora —nada menos— por el BROU, al que algunos habían mirado como un posible refugio para las cuentas que no aceptara la banca privada.

El actual Presidente del Banco Central del Uruguay (BCU), Mario Bergara, explicó al Centro de Farmacias del Uruguay que la institución que dirige había advertido al gobierno anterior las restricciones que imponía la normativa internacional antilavado —esa a la que el Frente Amplio ha adherido con fruición— al proyecto que elaboraba el gobierno para la venta de marihuana bajo control estatal.

Asistimos, entonces, a otra consecuencia de la desprolijidad e imprevisión del “mujicato”. Si se hubiera optado por la legalización simple del autocultivo, los clubes canábicos y el libre intercambio de la sustancia, el mercado se hubiera encargado de todo el tema. Pero no, tenía que ser un proyecto hiperregulado, con creación de su burocracia específica incluida (el IRCAA) y ahora no hay forma de arreglar el entuerto, especialmente porque Uruguay ha adherido alegremente a cuanta norma internacional antilavado hay, Frente Amplio mediante, como ya señalé.

Hoy, herido en su egolatría infinita, Mujica exige lo imposible: “Que arreglen el tema o se vayan (las autoridades del BCU)”, como si éstas pudieran obrar milagros. Su narcisismo es de tal magnitud que le resulta imposible advertir que este lío es otro fruto (y van...) de ese árbol tan frondoso como tóxico que ha sido su gobierno. O sí lo advierte y eso incrementa más su furia...

Mujica ahora monta en cólera y profiere una amenaza de naturaleza institucional, en rigor un chantaje a Vázquez, porque su mamarracho estatista y extravagante se desmorona, pero nunca se le ocurrió un planteo de semejante magnitud por los graves temas que también son su pesada herencia. Un indicador de sus prioridades que —a la vista está— son aquellas que erosionan o lesionan aquello que él entiende es su prestigio personal y, por tanto, el capital político acumulado. La institucionalidad, como de costumbre, es lo de menos.

¡Tan luego el asceta!


El precio de la improvisación

A casi cuatro años de aprobada la ley de marihuana, la improvisación cobra su precio: los gobiernos del Frente Amplio no previeron que el mundo no acepta el circuito bancario de un negocio turbio.

La ley se discutió durante cuatro años, desde 2011 a 2014. Vázquez demoró dos años en empezar a aprobarla, pero durante ese largo período a ninguno de los genios que integran el gobierno de le ocurrió la posibilidad de que la comercialización de la marihuana iba a toparse con el hecho contundente de que los bancos internacionales rechazan esas vías ilegales de financiamiento.

Tanto el BROU como otros bancos de plaza anunciaron que no podrán mantener las cuentas de las farmacias y ofrecen a cambio que los operadores manejen cuentan en las redes de pagos…o en las ferias, quizás en efectivo o con el bitcoin, todo lo que, proviniendo del Estado, es muy poco serio.

Es increíble además que el principal autor de que Uruguay se encuentre ahora en este embrollo sin solución, el ex presidente Mujica, haya salido a los medios en el tono desafiante y poco claro que caracteriza sus declaraciones para sostener que la ley fue votada por el parlamento y que por lo tanto el sistema financiero nacional debe imponer sus soluciones al sistema financiero internacional. El voluntarismo en estado puro.

Para colmo, el semanario Búsqueda informó que las dos empresas que aprovecharon las franquicias del Estado y se dedican al cultivo de la marihuana, atraviesan ya series dificultades financieras y societarias, que ponen en riesgo la continuación de sus negocios.

Todo turbio, desprolijo, al estilo Mujica.


En vez de cazar brujas, podrían destituir corruptos

Es triste e inmoral el papel de la presidente de ASSE, la doctora Muñiz. En vez que evitar la corrupción en los hospitales, acusa a los periodistas y luego, en el Juzgado, retira sus dichos.

Los acomodos, licitaciones de servicios en favor de funcionarios públicos, las designaciones a dedo, los sobreprecios y todo tipo de irregularidades son comunes en Asse. En vez de dedicarse a corregir esos vicios, la presidente del servicio, la doctora Susana Muñiz, se ocupa en perseguir periodistas y así fue que denunció por difamación e injurias al periodista de El Observador Gabriel Pereira, quien había firmado una columna de opinión –no una información sin nombre, sino una nota firmada– supuestamente difamatoria.

Muñiz fue al Juzgado y pidió que Pereira se retractara de la columna, lo que no ocurrió. El periodista reiteró el texto en su cuenta de tuiter y apenas dijo que no intentaba insultar a la jerarca, lo que es cierto apenas se lea la opinión original. Ante ello, la señora Muñiz retiró la demanda, demostrando poca convicción, porque nada había cambiado entre la publicación en la prensa y la presentación en el Juzgado de la acción penal.

Muñiz está acusada de amparar la indebida acción de varios directores de hospitales que, contrariando las normas legales, han contratado empresas de su propiedad para prestar servicios tercerizados. El último capítulo de la larga saga de desarreglos refiere a un camarada de Muñiz –viejos comunistas ambos– que es director del hospital de Rivera y que transpone rubros presupuestales para hacer pagos sin respaldo legal. El Presidente Vázquez querría remover a ese director, ex diputado comunista pero la directora de Asse se opone.
 
En vez de cazar brujas, la señora Muñiz podría dedicarse a destituir corruptos.


Maduro, marihuana y corrupción, problemas de Uruguay

Detrás de la imagen de apacible pradera, el pequeño Uruguay empieza a mostrar problemas graves que interpelan su identidad, sostuvo el Dr. Julio María Sanguinetti en una columna publicada en La Nación y que aquí reproducimos.

Mirada desde la Argentina, y muy especialmente desde la siempre bullente Buenos Aires, nuestra República Oriental aparece como una apacible pradera, administrada por una civilizada Montevideo. Esa visión bucólica es una parte de la verdad, pero hoy por hoy muy lejos de ser la más significativa. Los problemas se han acumulado y los desgastes del gobierno del Frente Amplio están a la vista, una vez que la economía mundial nos retornó a la normalidad de los precios internacionales, pasada la bonanza histórica de 2003 a 2012, que nos trajo al Río de la Plata un maná que superó ampliamente el de la Segunda Guerra Mundial.

La tragedia venezolana ha puesto en evidencia, ante toda América, el real balance de fuerzas del Frente Amplio gobernante. Es bastante evidente que el presidente Vázquez y el canciller Nin Novoa piensan muy parecido a los demás mandatarios del Mercosur, pero atados por la fuerza sindical (históricamente fundamental en el partido de gobierno, pero hoy más que nunca) y la mitad de su bancada parlamentaria, han tenido enormes dificultades para asumir la ostensible condición dictatorial del gobierno de Maduro. El ex presidente Mujica -en una demostración de su influencia- anunció públicamente que apoyaría al presidente Vázquez en su resolución, cualquiera que fuera, y esto le hizo posible a nuestro canciller votar la suspensión. No obstante ello, todos esos sectores sindicales y políticos pro chavistas han reiterado su disconformidad con la decisión.

La cuestión es que esa mitad del Frente Amplio, que se alinea en torno del ex presidente Mujica (aunque él ejerce un liderazgo distante), no es demócrata. Así de simple. Abandonada su etapa guerrillera, el viejo MLN Tupamaros es hoy una fuerza política que actúa dentro de la ley, pero cuya mayoría no cree en la libertad política. Sus comunicados de apoyo a Maduro dan vergüenza. El Partido Comunista uruguayo, a su vez, sigue al pie del concepto de lucha de clases, expresamente sostenido como sustento de sus actitudes políticas. Cuando se escuchan sus discursos parecería que estamos en 1917 en Rusia, prontos para asaltar el Palacio de Invierno, pero en los hechos ellos conviven -y muy cómodos- con un sistema en el que no creen, pero que les ha ofrecido la oportunidad de usufructuar las posiciones del Estado. No poseen capacidad de iniciativa, porque la otra mitad demócrata les impide el apartamiento constitucional, pero sí de veto, y por eso inmovilizan fácilmente al gobierno, tanto en la política exterior como en asuntos de gran importancia, por ejemplo los tratados de libre comercio, que rechazan ideológicamente. Recordemos que en la primera presidencia de Vázquez, el presidente de los Estados Unidos George W. Bush visitó la gran potencia uruguaya, le ofreció un tratado de libre comercio, nuestro mandatario -feliz- dijo que "el tren pasa una sola vez", lo aplaudió la oposición, pero el tren pasó y nadie se subió a él porque el sindicalismo uruguayo lo impidió.

Algo parecido ocurre con el jolgorio de la marihuana que estamos viviendo, con colas en las farmacias para comprar droga producida por cuenta del Estado, sin los gravámenes que pesan sobre el tabaco ni la menor advertencia por los riesgos a la salud. El presidente dice y repite que todas las drogas son malas, que la marihuana es una droga, que su regulación no es un aliento a consumirla. Hasta confesó días pasados que como médico, en miles de pacientes oncológicos terminales que atendió, nunca usó marihuana porque su efecto es inferior al de otras drogas más apropiadas. Queda claro que no está de acuerdo, como es lógico, cuando él realizó una campaña en contra del tabaco que le ha dado un gran reconocimiento internacional. Vive molesto por esa contradicción, pero como todo este embrollo nació de una propuesta del ex presidente Mujica, no tiene cómo oponerse.

Lo peor del caso es que se ha generado una banalización de la marihuana, a la que se la ve tan agradable como el champagne y poco menos que un "curalotodo". Es moda, "cool", progresista. Como escribí hace un tiempo, el tabaco es de derecha y la marihuana, de izquierda. Todo el mundo tiene claro los daños del cigarrillo, recordados con macabras imágenes en cada cajilla. Muy pocos tienen idea de los incuestionables efectos de la marihuana sobre la concentración, la memoria, la esquizofrenia, la capacidad cognitiva y aun el cáncer. En esa materia, todas las academias de medicina del mundo y las de psiquiatría, aquí mismo en Uruguay, son unánimes en señalarlo, advirtiendo muy especialmente sobre el peligro para los menores de 18 años, más proclives a generar unas peligrosa adicción.

Por si todo esto fuera poco, han aparecido brotes de corrupción que, sin la magnitud de la Argentina o Brasil, rechinan con la buena tradición uruguaya. Un programa multimillonario de construcción de viviendas para trabajadores, manejado por el sindicalismo, ha terminado en una gran estafa, con un par de dirigentes presos. En torno de Venezuela aparecen algunos negocios de gobierno a gobierno con una inexplicable intermediación, impuesta por decreto, a cargo de una bandita de pícaros amigos del ex presidente Mujica. A su vez, el vicepresidente de la república, Raúl Sendic, hijo del fundador de los Tupamaros e integrante de la fórmula presidencial como parte de esa aristocracia de la guerrilla, chapotea en los sargazos de una espantosa y desprolija administración como presidente de Ancap (la empresa petrolera del Estado), que incluye una tarjeta de crédito corporativa mal usada para gastos personales, y una serie de mentiras infantiles en torno de un presunto título cubano de licenciado en genética humana que nunca apareció. Son nubarrones a la vista, que confiemos la justicia disipe definitivamente.


¿Por qué no te callas?

La célebre frase del Rey Juan Carlos al torrencial Comandante Chávez, cuando acumulaba verborrágicamente adjetivos y denuestos, bien podría servir hoy para demandarle moderación al Presidente de los EE.UU.

Todos los días suma alguna inconveniencia, que hacia el mundo exterior nada tiene de anodina. Sus desplantes contra el extravagante sátrapa de Corea del Norte, ponen al rojo vivo lo que debiera manejarse con otra prudencia. Amenazar al nieto de Kim Il Sung con un “fuego y una furia nunca vistos en el mundo” es demasiado para un Presidente de los EE.UU. que debiera saber algunas cosas, como que Seul está a pocos kilómetros de la frontera y es demasiado vulnerable para exponerlo a una represalia del Norte. La potencia militar coreana podrá no ser suficiente para enfrentar a la distancia a los EE.UU., pero no hay duda que sí lo es para dañar a su socio. ¿Para qué amenazar así, exponiendo a un enorme riesgo a una nación como Corea del Sur, que ha sido socio confiable de los EE.UU.? Enfrentar al maniático Kim Jong Un requeriría una acción diplomática multilateral mucho más inteligente que estos bramidos solitarios, lanzados desde una cancha de golf en Miami.

Lo mismo podemos decir de Venezuela, donde sus amenazas militaristas han merecido no solo el rechazo de los países latinoamericanos opuestos al régimen de Maduro sino de la propia oposición venezolana. Sus compadradas solo han servido para darle al dictador una bandera en que envolverse y asociarse a la imagen del embargo norteamericano a Cuba, que tanto ayudó a atornillar en el poder al castrismo.

Está claro que Occidente no tiene un líder en el Presidente de los EE.UU. Más bien adolece de un problema instalado en la Casa Blanca. ¿Qué sentido tienen esas amenazas de casi imposible ejecución? ¿Cómo queda el prestigio de la mayor potencia militar, cuando la muestra para amedrentar y luego no la puede usar porque sería más el daño que el bien?

¡Qué bueno sería que se le cancelara el “Twitter” y la diplomacia volviera al cauce normal de las declaraciones pensadas y los pasos diplomáticamente medidos!


Definiciones sobre la inserción internacional

Por Tomás Laguna

El último tercio del año se proyecta con una agenda trascedente en cuanto a definiciones que hacen a la inserción internacional de nuestro país.

En efecto, se preve que la muy mentada y extensa negociación para arribar a un acuerdo de libre comercio entre la UE y el MERCOSUR estaría arribando a una etapa definitoria con una primera firma de acuerdos en octubre próximo. Soñar no cuesta nada y los escepticismos no ayudan, en tanto no se transformen en ingenuidad. Las cancillerías de la región están a pleno organizando sus agendas de negociación. Pero hay otro evento de suma importancia poco mencionado. Entre el 10 y el 13 de diciembre se realizará en Buenos Aires la 11º Conferencia Ministerial de la Organización Mundial de Comercio, pautando una nueva etapa en las interminables negociaciones de la Ronda DOHA. El multilateralismo y  un comercio agrícola libre de distorsiones constituyen el gran objetivo. La última conferencia, hace exactamente dos años en Nairobi, incluyó definiciones en materia de supresión de ayudas internas para la agricultura que quedaron colgadas en el marco de las intenciones. Que se reafirmen aquellas definiciones y se haga una exigencia el cumplimiento de las mismas sería de por si un gran logro.

Ambas instancias mencionadas son relevantes para nuestro país, ambas también envueltas en mucha incredulidad, pero a no dudarlo, la segunda es la que más trascendente puede resultar para nuestros intereses siendo que nuestro mercado no es la UE sino el mundo, y que para acceder al mundo necesitamos un régimen multilateral consolidado habida cuenta que los tratados bilaterales no son precisamente una fortaleza de nuestra Cancillería.

Lo último, la imposibilidad de progresar en acuerdos bilaterales, puede explicarse por diversas razones. Dado el tamaño de nuestra economía nuestra capacidad de negociación es siempre limitada, peor aún, los condicionamientos del MERCOSUR nos impiden avanzar por cuenta propia como ya ocurrió con China. Pero el condicionamiento adverso más dramático nos viene de adentro, lo tenemos enquistado en nuestra sociedad, se retroalimenta cada día en el odio estúpido y las mentes ramplonas que condicionan nuestra inserción internacional a sus simpatías ideológicas. Los mismos tontos que justifican al oprobioso régimen venezolano son los que luego condicionan toda posibilidad de proyección internacional a nuestra economía.  El perfecto idiota latinoamericano (al decir de los autores Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa) expresado en su máxima potencia.

Nuestro país, la República, nuestra economía, se juega su futuro en estas instancias. Así dicho parece dramático y hasta apocalíptico, pero no lo es si tenemos en cuenta que nuestros competidores en los próximos 10 años habrán logrado pleno acceso a los principales mercados a partir de los distintos tratados que han ido firmando, mientras nosotros deberemos dejar en las arcas de las economías desarrolladas el costo que vía arancelaria nos requerirán para comprarnos. Costo arancelario que responderá a tasas cada vez mayores al impulso de los proteccionismos crecientes. Cuantiosos recursos que nunca ingresaran a nuestra economía, un impuesto a la idiotez e incompetencia que nunca será volcado a las arcas del Estado en su empeño por atender las necesidades crecientes de nuestros conciudadanos.

Mientras balconeamos el devenir de los mercados internacionales, otros avanzan en acuerdos de integración comercial, y nuestra Cancillería dedica sus mejores esfuerzos para sus contorsiones discursivas en referencia al régimen del payaso de Maduro.

En buen romance, los sectores productivos volcados a la exportación están condicionados en el futuro por costos internos crecientes para producir y costos externos crecientes para colocar su producción, única chance para un país sin mercado interno.

Tal vez sea muy ingenuo, pero prendamos muchas velas a la Organización Mundial de Comercio para que consolide los avances en la Ronda Doha en materia de comercio agrícola. Como están las cosas solo el multilateralismo nos salva de nuestra estupidez e incapacidad para proyectar competitivamente nuestra economía agroexportadora.


La nueva “agenda” de derechos

¿Y qué hay de los derechos vulnerados?

El Frente Amplio, en cuyo discurso no habla de deberes sino —constantemente— de derechos, se autopromueve con algunos reconocimientos que hoy, en rigor, son universales, como el matrimonio igualitario o la legalización del aborto, que si demoró tanto en el Uruguay fue pura y exclusivamente por la oposición del Presidente Vázquez.

Todos los días, sin embargo, los uruguayos vivimos otra agenda —y muy pesada por cierto— de derechos vulnerados.

¿Estaba en la agenda dejar morir de hambre unos presos? Si el Comisionado Parlamentario no lo denuncia a la Justicia, esos siete infelices terminaban en el ataúd, porque el Ministro, en el colmo de la desaprensión,  ha sido claro: alimentarlos no es responsabilidad del Estado.

Ni hablar de los derechos de los 12 presos que murieron encerrados y calcinados en Rocha o los que todos los días se hacinan en esos círculos del infierno que han devenido nuestras cárceles.

¿También es parte de esa cacareada agenda condenar a la viuda de un policía que, cumpliendo un servicio privado, se enfrentó a un delincuente? Como en los vericuetos administrativos del Ministerio del Interior no estaba registrada esa tarea (que el policía obviamente cumplía por necesidad), en vez de condolencias hubo reproches para el muerto y fría distancia para su viuda.

¿Y los pobres enfermos de la Colonia Etchepare, devorados por los perros salvajes, en el episodio más macabro de la historia social del país?

¿Dónde están los derechos de los 3.000 niños que esperan una adopción, demorada al infinito por una burocracia insensibl,e que ha erradicado a quienes, desde el ámbito privado, ayudaban? ¿Dónde los de las 300 parejas que desean adoptar?

¿Y los derechos de los internados en el Instituto Nacional del Menor, tratados a patadas por funcionarios, con el apoyo del célebre sindicalista Joselo López?

El Frente Amplio , que ha vivido repitiendo la mentira de que “los niños comían pasto” en el Uruguay de la crisis de 2002, ignora los horrores de su propia actuación, hija del despilfarro de la ”bonanza” de 2003 a 2012 y la incapacidad de cuadros de administración sin preparación para las responsabilidades que ejercen.


Preocupación ante la incertidumbre jurídica

La aprobación del artículo 15 de la Rendición de Cuentas, que le otorga al estado la posibilidad de no pagar sus obligaciones aun cuando provengan de sentencias judiciales, es una pésima señal para los inversores.

Pese a que el gobierno hizo una promovida reunión para anunciar el lanzamiento del ferrocarril central, la situación de Uruguay para atraer inversiones extranjeras no es de fortaleza, porque a varios de sus problemas ya establecidos –exagerado costo país con tarifas e impuestos caros, exceso de poder sindical, etc– se agrega ahora el famoso artículo 15 de la rendición de cuentas, por el cual se autoriza al Estado a postergar en el tiempo en forma indefinida, o a no pagar nunca, las obligaciones que le surjan incluso si derivan de sentencias judiciales. Los expertos en derecho sostienen que esa cláusula es claramente inconstitucional y que así será declarada por la Suprema Corte si se presentan –una vez convertida en ley– acciones contra ella. Pero los gobernantes y legisladores oficialistas hicieron oídos sordos y siguen adelante con la iniciativa, que violenta la separación de poderes y la propia estructura del Estado de Derecho.

El semanario Busqueda hizo un recuento entre varios empresarios y abogados especialistas y todos ellos coincidieron en que Uruguay dará una muy mala señal si se aprueba finalmente la iniciativa comentada. Uno de los expertos señaló que con esto nos vamos a parecer a lo que era Argentina en la época kirchnerista. Otro de ellos, Julio Lestido, Presidente de la Cámara de Comercio y Servicios, explicó que “es como si yo le debiera plata a usted y le diga que por temas de caja no le puedo pagar. (...) Lo lógico y sano sería que no salga, pero el generador de la idea y la propuesta me da pena que se haya planteado así: que por ley se diga que yo decido si pago o no. No es bueno, son señales malas”.

Adrián Gutiérrez, especialista en derecho administrativo y asesor legal en Baker Tilly Uruguay, comentó que “varias empresas” han consultado por el posible impacto de la disposición frente a eventuales inversiones futuras. Y la respuesta es que efectivamente puede llegar a afectar los negocios. La situación es “preocupante”, sobre todo para contratistas con el Estado, ante eventuales reclamos que puedan darse en la ejecución de los contratos, señaló el abogado.

El artículo de la rendición de cuentas, opinó Gutiérrez, es “una mala señal” para quienes quieran invertir en Uruguay, más allá de que su aplicación pueda no hacerse efectiva por ser inconstitucional. Surge, además, “en mal momento”, ya que hoy es clave para el país ejecutar proyectos de infraestructura de transporte, por ejemplo, a través de la modalidad de contratos de participación público-privada.

Por su parte,Juan Manuel Mercant, del estudio Guyer & Regules, reconoció que si bien no hay llamados específicos por el artículo 15, las consultas que están haciendo los clientes denotan “incertidumbre y preocupación”. Dijo que la norma “no genera certeza, genera dudas, y esto no es bueno” en un momento en que el gobierno quiere impulsar proyectos con la participación del capital privado. El abogado piensa que el artículo es inconstitucional.


La reforma laboral brasileña

Por Elena Grauert

Uruguay se enfrenta al desafío de cambiar y corregir desvíos y excesos.

Recientemente, fue aprobada una reforma en Brasil que flexibiliza su legislación laboral. Nuestro gobierno, así como las cámaras empresariales y el PIT-CNT, manifestaron sus puntos de vista, predecibles todos. Todos se dan cuenta que esto afecta la competitividad del país. Pero para el gobierno y el PIT-CNT, además, supone un desafío ideológico, especialmente si la reforma tiene éxito en incrementar el empleo.

La reforma laboral brasilera establece básicamente las siguientes reformas: se puede fraccionar la licencia en tres veces, establece jornadas de 12 horas aunque con un descanso de 36 horas, genera la figura del trabajador autónomo con rescisión por acuerdo de partes sin validación sindical, no será obligatorio el aporte sindical, se comienza a reconocer el trabajar desde la casa con el reintegro de gastos, el despido no está atado al salario y se disminuye el plazo de preaviso y se validan los convenios por empresa sobre la norma laboral.

Como refirió en un artículo en Faceboock el Cr. Ricardo Lombardo “para Brasil su gran problema es China y es evidente no le quedaba otra salida que adecuarse para poder competir”. Pero la reforma brasileña ha impactado fuertemente en los países de la región. Argentina anuncia el estudio de una reforma similar y Uruguay —en cuestionable movida diplomática— critica al gobierno de Temer por la misma. Lo cierto es que la manida reforma cuestiona la rigidez del derecho clásico laboral frente a las necesidades de competitividad y de generación de empleo.-

Uruguay tiene una larga tradición en la defensa del derecho al trabajo, y su legislación, en cuanto a los conflictos individuales, no tiene mayores rigideces que las correspondientes al amparo de una equitativa relación entre personas que tienen situaciones desiguales, como es el caso de cualquier relación laboral, ya que se puede despedir sin causa y la indemnización máxima esta topeada; quizás lo más complicado —que podría aggiornarse— es el tema horario, fijando topes semanales o por periodos de dos o tres días y no diarios, que se adecuen mejor a la producción, pero nada de ello es un tema que parezca de gran incidencia. Sin perjuicio de lo cual, la legislación de negociación colectiva que impone el sistema de acuerdos por rama de actividad, que no toma en cuenta la diversidad de empresas y sus respectivas realidades, constituye un enorme incentivo para la concentración de riqueza, ya que saca del mercado a las empresas medianas y pequeñas. Esto se ve en el agro, en los refrescos, en la construcción a gran escala, así como en otros sectores.

Tampoco en el país existe, por esta razón, un legislación que incentive a los pequeños emprendimientos —los más intensivos en uso de mano de obra— con exenciones fiscales importantes, ni préstamos acordes a sus necesidades. Sobre todo en sectores como construcción o servicios, dada la fuerte y rígida regulación y los inmensos aportes fiscales (tributos) y parafiscales (carga administrativa, pago de profesionales, gestores etc.) que conllevan tales emprendimientos y que terminan siendo imprescindibles para poder gestionarse.-

El coletazo de la reforma laboral de Brasil va incidir en la competitividad uruguaya, pero la salida en Uruguay no es tan fácil, dado que nuestra mayor ancla es el costo fiscal. El nivel de endeudamiento de Uruguay y los impuestos son lo que esta incidiendo en la competitividad y en el crecimiento, en particular del sector manufacturero. Esa debería ser la mayor preocupación del gobierno, de la industria y de los trabajadores, dado que eso incide directamente en el empleo y en la fuga de capitales económicos y humanos.

Quizás esta reforma sea una oportunidad para Uruguay, dado que, como decía un gran profesor, “la realidad es” y sin duda las crisis también son oportunidades para corregir los desvíos y excesos cometidos en momentos de crecimiento, cuando no se desarrolló una política contracíclica.

Creo que nuestros vecinos en lo económico y en lo político nos están demostrando que podemos cambiar, que la gente ya no cree en discursos maniqueos y que quien tenga la capacidad de generar trabajo digno y serio, no abusando de la situación de poder y respetando las normas, tiene una oportunidad. Se terminó el tiempo de los espejitos de colores, no existiendo más margen para dilapidar recursos, ya que lo único que saca a la gente de la pobreza es el empleo productivo, apostando a la inversión.


Master Chef: Mucho más que un programa de televisión

Por Jonás Bergstein

Con méritos propios, el programa Master Chef batió records de audiencia y fue tapa a lo largo y ancho de la prensa escrita. Esa circunstancia representa una señal auspiciosa en medio de la andanada de noticias de las últimas semanas.

Master Chef nos ha demostrado que es posible generar la atención del público a través de una televisión alternativa: en Master Chef no hubo violencia alguna, ni verbal, ni física, ni de ningún otro tipo. No se denostó a nadie; tampoco se apeló a la lógica confrontacional sobre la cual se construyó el Uruguay de hoy (no el de ayer), ni se procuró clasificar o categorizar a los participantes de manera alguna. Menos aún ponerlos a unos contra los otros, más allá de la puja natural de toda competencia: no hubo colores políticos, no hubo buenos y malos, pobres y ricos, ni de acá o de allá (nadie sabe a quién votó Nilson y confío que a nadie le interese. Al menos hasta ahora, porque al parecer Nilson ya se ha transformado —¡oh sorpresa!— en un interesante botín político).

No hubo asesinos seriales, ni armas, ni muertos. Tampoco consumo de mujeres semi-desnudas. Por fin, tampoco campeó el lenguaje soez ni las malas palabras que tanto se han instalado en nuestro paisaje cotidiano y que no dejan de ser —también ellas— una forma de violencia (mucho más sutil).

Vale decir que Master Chef nos mostró que es posible construir (e incluso deleitar) a través del camino del esfuerzo, de los talentos y virtudes de cada uno, para usar la feliz expresión del constituyente.

Por eso su mensaje es tan poderoso: porque la esencia de Master Chef se ubica en las antípodas del Uruguay de hoy.

Primero, porque en la base del programa hubo un premio. En la lógica de Master Chef, no todos somos igualmente merecedores de una premiación por el solo hecho de participar, o, como muchas veces sucede, por el solo hecho de haber nacido o por el solo hecho de ser potenciales votantes; el premio por definición es algo reservado para quienes destacan por su mejor desempeño.

Segundo, por los fundamentos que sustentaron esa premiación: el vencedor no fue premiado por ser esto o aquello, sino por sus méritos, porque fue capaz de sortear escollos, por la calidad del trabajo que alcanzó a producir.

Y tercero, y corolario de todo lo anterior, por los valores que Master Chef encarnó: la contracción al trabajo y la superación continua a partir del mejor de los caminos, a saber, el esfuerzo personal (no el de otros, menos empezando por el Estado).

Por fin, es muy común en el Uruguay hablar de la igualación (para bajo). Se confunde el mandato constitucional de la igualdad —la proscripción del trato discriminatorio—, con la uniformización de los ciudadanos (no necesariamente para hacernos mejores). Todos debemos ser y/o tener más o menos lo mismo. Y si por acaso alguno de nosotros sobresale, procuremos ver la manera de disimular ese destaque y de aterrizarlo de vuelta al llano.

Master Chef (a sabiendas o no) arrasó con todo eso. No era lo mismo hacer las cosas bien que hacer las cosas más o menos o lisa y llanamente mal. Tampoco se procuraba contentar a todos los competidores: forzosamente las calificaciones del prestigiado tribunal resultaron antipáticas en muchos casos. Nadie se ofendió por ello. Y si acaso las elaboraciones gastronómicas de los participantes no reunían los estándares que el jurado había impuesto, pues con pena así se les hacía saber. Eran las reglas del juego. No se procuró amoldar esas reglas para contemplar a los menos aventajados, sino al revés: se intentó mantener el alto nivel de exigencia para sacar a relucir lo mejor de cada uno.

En suma, un mensaje valioso: todavía hay luz al final del túnel.


I.M. “Jugando al urbanista”

Por Consuelo Pérez

Según ha trascendido en los medios, la Intendencia de Montevideo (I.M.) presentará a comerciantes y vecinos un proyecto que supone la “revitalización" de la Avenida 18 de Julio, para lo cual, a criterio de la Comuna, la principal avenida será de uso exclusivo de peatones, bicicletas y ómnibus.

En ese escenario, el alcalde del Municipio B, Carlos Varela manifestó que se ha resuelto informar a vecinos de todos los barrios acerca del alcance de la idea, ya que "al ser la principal avenida de la capital es importante no solo para los que viven y trabajan en ella sino para todos los vecinos del país", por lo que el impacto y alcance de la novedosa propuesta, debe ser evaluado por todos.

En ese sentido, Varela explicó que los cambios que se intentan concretar tienen por objetivo "priorizar al peatón" y "optimizar el uso del transporte colectivo", eliminando la circulación de vehículos particulares. Aclaró a su vez que "no se trata de una guerra al vehículo privado" sino de mejorar el funcionamiento de las líneas de ómnibus, haciendo que los coches particulares deban circular por las calles paralelas”.

La Intendencia ha resuelto que para 2019 en la principal avenida de Montevideo las bicicletas ocuparán un lugar central, circulando por el medio de 18 de Julio en una “bicisenda “ (senda para bicicletas) de tres metros de ancho que irá desde el Obelisco hasta la Plaza Independencia.
Los autos particulares y taxis, si se lleva a cabo la iniciativa, no podrán ingresar más a la principal avenida, en la que solo quedarán sendas para ómnibus, los que, según la visión premonitoria de la I.M.. deberán ser eléctricos.(sic).

A su vez, las veredas ganarán espacio hacia la calle, lo cual se logrará con un equipamiento de macetones, pintura, bolardos y mobiliario, según se ha comunicado.

Es sabido por los ciudadanos de este país, y fundamentalmente por los montevideanos, que las cosas han cambiado en lo que tiene que ver con el disfrute de los espacio públicos. Algo ha hecho que desde hace mucho tiempo nuestra principal Avenida no convoca al montevideano a transitarla, vivirla, sentirla como propia, y la seguridad quizá sea una condicionante.

Es así que en los días de semana, y en los “findes” la gente no tiene en 18 de Julio su punto de interacción social como lo fue en antaño, lo que muchos lamentamos. Por lo expuesto, no nos falta entonces espacio físico para caminar por “18” como argumenta la I.M., y los automóviles, hoy por hoy, por razones de funcionamiento, prefieren circular por esa Avenida, antes que hacerlo por las paralelas, mucho más congestionadas, contrariamente a lo argumentado por la I.M. Es todo al revés de lo que la Comuna argumenta en su análisis.

Entonces no se entiende la insólita propuesta de la I.M., que va en contra de las necesidades manifiestas, y que serían digna de análisis si previamente existiese una solicitud de los usuarios en ese sentido, lo que obviamente, no ha acontecido.

Si alguien se tiene que operar de apéndice, recurre al médico cirujano, para bautizarse, va al sacerdote, y para asumir problemáticas urbanas, al urbanista. La I.M. asume su rol de urbanista otra vez en forma irresponsable, a pesar de sus anteriores fracasos, costosos y reiterados, sin recurrir a técnicos en la materia a la hora de encarar la problemática urbana.

Es así que la propuesta que se ofrece e impone al ciudadano, de carácter autoritario e inconsulto, se nos presenta como una perspectiva del futuro, plasmada en dibujos futuristas, que nada tienen que ver con la realidad, y menos aún con las reales necesidades que se plasman en la trama urbana.

Se nos presenta, en consecuencia, una falacia plasmada en imágenes, que parte de la base que somos seres sin inteligencia que nos regocijamos con iconografías ideales y deseables, pero que nada tienen que ver con nuestra realidad cotidiana.

Y por supuesto, como hemos expresado, no hay urbanista que se haga cargo de la propuesta. Sólo la imagen del voluntarismo “naturista” personificado en el intendente y su imagen en bicicleta, es lo que parece respaldar la “idea”.

Los espacios urbanos y sus particularidades son patrimonio de la Ciudad que los atesora, y sus características no pueden ser adulteradas por decreto por el administrador de turno, y eso vale particularmente para nuestra principal Avenida, y sus características físico-espaciales.

Es por eso, entre otras múltiples causas, que el espacio complejo que nos ocupa no puede ser modificado sin un análisis previo de especialistas en la materia.

Dicho de otra manera y en forma “simplista”, si Martínez fuera propenso a andar a caballo, la senda central ¿sería para equinos?

Cuando pensamos en los dineros –que cerrando los ojos suponemos que existen– para que esta novedosa idea se pueda concretar es que nos preguntamos:

Y la basura, ¿para cuándo?


Argentina abre un nuevo tiempo

La victoria de Macri puede marcar el nacimiento de un tiempo histórico en la Argentina, superando las mentiras y la corrupción del kirchnerismo.

Las elecciones primarias de Argentina han dado lugar a muchas interpretaciones que intentaremos resumir:

1) Triunfó el presidente Macri y su movimiento Cambiemos, que se transforma en un partido con presencia mayoritaria en todo el país.

2) Perdió el kirchnerismo, que sólo ganaría en la provincia de Buenos Aires –y por ventaja mínima– y en Santa Fe. Incluyendo Santa Cruz, el baluarte original de la familia Kirchner, las derrotas fueron todas muy notorias. Se anunciaba un “cristinazo” y ello no sucedió, por la que la ex mandataria aparece derrotada. Le será difícil remontar la situación hacia la elección de senadores de octubre próximo.

3) Viejos caciques como los Rodríguez Saa, de San Luis, perdieron estrepitosamente. Adversarios de los Kirchner, últimamente habían arreglado con Cristina y votaron con ella, pero fueron vencidos sin vuelta.

4) Surge con mucha fuerza la figura de María Eugenia Vidal, confirmando un liderazgo que concita enormes esperanzas. Su participación en el final de la campaña fue decisiva y el entredicho -https://www.youtube.com/watch?v=CbjxCVcq818 – que mantuvo con el periodista Diego Brancatelli resultó arrollador.

5) Se ratifica la presencia de Lilita Carrió, quien había perdido muchas elecciones pero a través de su perseverancia y de su lucha logró un significativo triunfo en Buenos Aires.

6) Aunque alguno de los principales analistas duda aún que Argentina se encuentre en el umbral de un nuevo tiempo, como ocurre con Jorge Fernández Díaz - http://www.lanacion.com.ar/2053182-el-riesgo-subestimar-a-cristina - la mayoría de las interpretaciones tiende a asegurar que se ha terminado el kirchnerismo y que el peronismo aún no encuentra un líder sustitutivo para aglutinarse, por lo que hay un cambio drástico respecto a lo ocurrido en los últimos treinta años.

7) El voto castigo a Cristina Fernández de Kirchner sería la razón - https://www.clarin.com/politica/cristina-detono-voto-castigo_0_ryrhC1g_b.html - que orientó la conducta de la mayoría de los electores.

8) La demora en la entrega de los datos electorales, denunciada por Cristina Kirchner como una maniobra en su contra, fue menor a las tardanzas registradas en las cuatro últimas elecciones, por lo que hay errores del sistema al cargar los datos.


El Foro de San Pablo, Odebrecht y sus aliados latinoamericanos

El periodista brasileño Marcelo S. Tognozzi publicó el 13 de agosto en el diario Correio Brasiliensi un testimonio sobre la red de corrupción del Partido de los Trabajadores y de la empresa Odebrecht que involucra a sectores partidarios de Uruguay. Reproducimos ese texto, con traducción propia.

La operación Lava Jato fue, además de las acusaciones sobre el mayor esquema de corrupción ocurrido en Brasil, la confirmación de un proyecto de poder continental que unió al Partido de los Trabajadores, PT, a Odebrech y otros contratistas en el financiamiento de campañas políticas de izquierda e inversiones billionarias en Cuba. Fui testigo del nacimiento de este proyecto en 1994, como enviado especial de Correo Brasiliense a Uruguay y Argentina para seguir las conexiones de PT con la izquierda latinoamericana para la creación de una multinacional política con el nombre de fantasía del Foro de San Pablo. La entidad fue viabilizada por el ex secretario de Relaciones Internacional del PT, Marco Aurelio García.

La meta del Foro, creado en junio de 1990, era combatir el neoliberalismo y crear una hegemonía partidaria e ideológica en América Lartina, eligiendo parlamentarios y gobernantes. Llamaba la atención durante la preparación del reportaje el profesionalismo con el que el proyecto era conducido. La comunicación exhibía unidad de lenguaje, con diputados y dirigentes sindicales de varios países alineados en un mismo discurso. Conforme el proyecto avanzaba y los gobiernos iban siendo conquistados, como ocurrió en Brasil en 2002 con la elección de Lula, surgía explosivamente la mezcla de ideología y corrupción, con la compra de los adversarios, como quedó evidente con el mensalao y después con el Lava–jato, el enriquecimiento personal.

Hoy quedó comprobado que Odebrecht funcionó como el brazo financiero del PT para viabilizar un proyecto de poder con la elección de políticos ligados al Foro de San Pablo. A cambio, la contratista reinaría en forma absoluta, como acabó aconteciendo en varios países. Al desbaratar el esquema de corrupción del PT, el Lava Jato lanzó luz sobre el avance del Foro de San Pablo en el continente y el papel de recaudadora y distribuidora de dinero de Odebrehetc, ofreciendo a los socios del PT marketing político de primera línea –inicialmente con Duda Mendonca y luego con Joao Santana–, planes de gobierno con obras caras y asesoría para el financiamiento de esas obras, muchas de las cuales recibieron recursos de BNDES, el banco estatal brasileño.

En junio de 1994 recibí una llamada telefónica del abogado paulista José Carlos Graca Warner, que me dio detalles sobre el foro de san Pablo, El juró que el Foro, creado por el PT, tenía la finalidad de integrar a la izquierda latinoamericana y de financiar la elección de Lula y de otros líderes latinoamericanos y también africanos. Investigué el asunto y confirmé la historia. Marcamos una conversación en su escritorio, en San Pablo,en la Alameda Canuri 72, Indianápolis.

Anticomunista férreo, cerca de los 70 años, elegante, inteligente y culto, Graca Wagner sabía todo sobre el Foro de San Pablo, “Ellos no quieren vencer solo en Brasil, quieren el poder en toda América Latina. Pretenden financiar ese proyecto con dinero público. Dio nombres, datos y una información sorprendente para aquella época: dirigentes del Foro en otros países estaban conectados con el PT de San Pablo a través de una red internacional de computadoras.

Fui a Uruguay y conseguí confirmar la historia de José Carlos Graca Wagner, Entrevisté el diputado José Bayardi de la Vertiente Artiguista, Frente Amplio, y efectivamente su computador estaba ligado en directo al PT en San Pablo. “Vamos a ampliar la red” dijo Bayardi. Quedé impresionado. En una época en que los celulares eran una novedad carísima e internet recién empezaba, una red privada internacional de computadores era algo por lo menos osado.

Supe que los Tupamaros, el movimiento guerrillero que actuó durante la dictadura uruguaya, sabía de donde venía y donde estaba guardado el dinero del Foro de San Pablo, Después de una negociación difícil, fue avisado que me buscarían en mi hotel. Dos días después, en la esquina de 18 de Julio y Yaguarón, cerca de las 11 y 30, un auto Citroen 2CV con dos hombre jóvenes, me recogió. Me senté atrás. En el camino me explicaron que la fuente conversaría conmigo en un bar, pero no podría preguntarle el nombre, ni tomar anotaciones ni registrar la dirección. Anduvimos unos diez minutos y pararon frente a un bar escondido. Me dijeron que fuera hasta el fondo. Él estaba allí. Barba de dos o tres días, lentes de sol, cara redonda, cabellos grisados, gordo, En la mesa, un solitario vado de vino tinto. Hizo una señal y se puso a hablar: “El dinero de ellos viene de Cuba y también de contribuyentes de acá, de Uruguay y de otros países. Tienen una cuenta en dólares en el Citibank de Montevideo. Cuando precisan dinero al contado, lo sacan y atraviesan la frontera por Rivera o por cualquier otro lugar por donde puedan pasar en auto o a pie sin despertar sospechas y sin correr el riesgo de ser robados. Siempre contratan servicios de seguridad cuando tienen que llevar dinero a Brasil. Son paquetes con dólares. Es todo lo que se”. Intenté argumentar, pedir más detalles, quería saber quién administraba la cuenta, pero el hombre no quiso dar más detalles. Volvimos y me dejaron en el mismo lugar de 18 de Julio. Llovía y hacía frío. Era una información importante, pero imposible de ser chequeada, tanto que no la publiqué, Ahora, con las revelaciones del Lava-Jato, decidí revelarla.

Llegué a Buenos Aires el día 21 de julio. En conversaciones con argentinos logré profundizar bastante el asunto. Conversé con los diputados Graciela Fernández Meijide y Carlos Chacho Álvarez., Jorge Kreyness, dirigente del partido comunista de Argentina y sindicalistas como Víctor de Genaro, de la central de trabajadores. Todos apostaban firmemente a la elección de Lula y a la integración de la izquierda latinoamericana.

Lo más increíble es que, a lo largo de los últimos 23 años, el proyecto de poder del PT y de la izquierda latinoamericana avanzó sin generar reacciones de sus adversarios, será por falta de información o por falta de articulación, por haber subestimado al PT y a sus aliados o aún porque, como reveló el Lava-jato, buena parte de estos aliados fueron comprados por el esquema de soborno que envolvía el “mensalao”, Petrobrás, Bndes y otras fuentes de financiamiento público, exactamente como denunció José Carlos Graca Warner, muerto en 2006. Presidentes de varios países tuvieron su propaganda política, obras, planes de gobierno financiados con recursos del Tesoro brasileño, empresas y bancos públicos, en una farra de 13 años que dejó a Brasil en la peor crisis económica y política de su historia y cuyas consecuencias son aun imprevisibles.


Los argentinos, en buena hora, confían en Macri

Por Jorge Ciasullo

El resultado de las elecciones primarias ,abiertas, simultánes y obligatorias (PASO), celebradas el pasado 13 de agosto en Argentina, abren una luz de esperanza para esa gran nación, esperanza que se traslada a todo el continente, donde el populismo, imperante en algunos países, ha demostrado que no es la solución para los problemas económicos y sociales que los afligen.

Cuando hace ya 20 meses asumió como presidente Mauricio Macri, se comprometió ante el Congreso, a reducir la pobreza, combatir el narcotráfico y unir a los argentinos. En relación a la región en los primeros días de su gobierno, manifestó su intención de hacer aplicar la cláusula democrática, establecida entre los países del Mercosur como imprescindible para formar parte del organismo, preocupado especialmente por la situación en Venezuela.

Se encontró el presidente Macri, con una economía estancada, reservas en moneda extranjera inexistentes, inflación cercana al 25% y un déficit fiscal que superaba el 6% del PBI.

En esos primeros días y meses de gobierno, tuvo que tomar decisiones no siempre simpáticas para la mayoría de la población, pero necesarias e imprescindibles para situar al país entre las grandes economías del mundo. Entre ellas: destinar 9.300 millones de dólares para el pago de los Holdout (saliendo del default); fin del cepo cambiario; cese de retenciones (impuesto a las exportaciones) para ciertos productos, como el trigo, el arroz la carne y la mayor parte de los productos industriales; impuesto a las ganancias y el aumento (sinceramiento) de las tarifas públicas.

Pero hubo además algo que, en en nuestra opinión, tuvo especial impacto en la ciudadanía argentina, ello fue decir la verdad, dejar de lado los cantos de sirena y trasmitir al país, cuál era la verdadera situación. Ese sinceramiento fue percibido, aceptado y en algún caso sufrido por un pueblo que estaba sometido, luego de 12 años de kirtchnerismo, a la mentira y a la desembozada corrupción.

Valen dos ejemplos de lo que sostenemos:

La mentira. En el año 2013, la socióloga delegada de los gremios ente el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), advirtió que se estaban manipulando los datos estadísticos de la inflación y que por ello no se podría calcular el índice de pobreza en el primer semestre de ese año. Fue inmediatamente cesada y reemplazada por el secretario general del Pueblo Peronista, que respondía a Guillermo Moreno. A partir de esa fecha la pobreza comenzó a desaparecer de las estadísticas.

La corrupción: El ex secretario de Obras Públicas Kirchnerista José López, fue sorprendido arrojando bolsos por encima de un muro de un convento con 8 millones de dólares, declarando que el dinero “provenía de la política”.

En relación a la mentira, luego de designar a personas capaces y de su confianza en el Indec, y una hora después de conocerse los datos oficiales sobre la pobreza, el Presidente Macri declaro: “hoy sabemos cuál es la realidad, este punto de partida es sobre el cual acepto ser evaluado como Presidente” “Pobreza 0 que no se alcanzará en 4 años, lo planteamos como una meta, como un camino”.

Es que las cifras hechas públicas, en un país de la riqueza económica e intelectual de la Argentina, son indecentes y obscenas. Son pobres el 32% (1 de cada 3) de los argentinos y la indigencia alcanza al 6,3% de la población, es decir 8.7 millones de pobres y 1,7 millones de indigentes.

Al inaugurar en marzo de 2017 las sesiones ordinarias del Congreso Nacional, Macri prometió para el año 2017 una inflación entre el 12 y el 17% y para el 2019 por debajo del 5%. En relación a la reducción de la pobreza no comprometió porcentajes, pero se basó en la creación de empleos y a “la baja del impuesto que los pobres no pueden pagar” (la inflación). “Cuando los resultados empiecen a demostrar que vamos por el camino correcto, vamos a redoblar el esfuerzo. La forma de construir este futuro es diciéndonos la verdad".

Esa actitud de decir la verdad, le permitió a Macri captar la voluntad de una parte importante de los ciudadanos que personificaban un descontento social que percibieronun debilitamiento institucional, donde por ejemplo los jueces actuaban lejos de la imparcialidad, sujetos a las órdenes de la entonces presidenta; la quiebra económica de la argentina y, sobretodo, como hemos dicho, la corrupción.

Se acabaron, felizmente, los discursos de brazo en alto y puño cerrado, discursos que despiertan ilusiones en los más desposeídos, con promesas que jamás se cumplen o el de prometer y hasta llevar a cabo acciones inconstitucionales que agradan a los extremismos.

No estará exento el gobierno de Macri a crisis propias o exógenas, pero si su gobierno se basa, como hasta ahora, en el respeto absoluto de las instituciones; medidas económicas que encaminen al país basadas en la realidad interna y global; disminución de la pobreza y la indigencia; extensión de la educación para todos; atención del imprescindible gasto social; sumado a todo ello una irrestricta libertad de prensa, podrá pasar por turbulencias, pero la ciudadanía continuará confiando en un gobierno que, como hasta ahora, se ha basado en la honradez y la transparencia, de ahí el resultado electoral.


Entre Castro y Pinochet

Una mezcla de incompetencia y estupidez y la sumisión del país a una “burguesía” bolivariana, codiciosa y a sueldo de una Cuba que no cree en su propio modelo, ha liquidado a Venezuela, sostiene el filósofo francés Bernard-Henry Levy en un análisis internacional que nos interesa difundir.

Venezuela era uno de los países más prósperos de Latinoamérica.

Se encontraba, según las cifras de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), entre las mayores reservas petrolíferas del mundo.

Aunque nunca haya sido, ni mucho menos, un ejemplo de democracia, sí se estaba dotando de instituciones sólidas.

Llega la elección del excomandante de paracaidistas Chávez.

Luego la nominación, seguida de una elección fraudulenta, de Maduro, su triste y sangriento clon.

Y el sueño se convierte en pesadilla; una mezcla de incompetencia y estupidez, la sumisión del país a una “burguesía” bolivariana, codiciosa y a sueldo una de Cuba desangrada y que ya no cree en su propio modelo, lo echa todo por tierra; y un nuevo liberador de pacotilla, agotando la bomba de dinero de la empresa petrolera nacional para nutrir su clientelismo y alimentar los fondos opacos gestionados sin supervisión por los sátrapas de su régimen, mete al país en el pelotón de cola de los países que se dirigen a la pobreza masiva (a título indicativo, una inflación equivalente a la de Zimbaue o a la de la Alemania de la década de 1920).

Recordamos a Cándido, a la vuelta de su país de Cucaña, en el que el oro —el petróleo amarillo— ya fluía a raudales.

Recordamos, en Luis Sepúlveda, Alejo Carpentier y otros, el mito de El Dorado, que nunca acabó bien.

Un El Dorado desinflado que se paga allí a un alto precio.

Y el saqueo del país se duplica con el desencadenamiento de violencia que la sitúa al borde de la guerra civil.

120 muertos en unas semanas.

Las figuras destacadas de la oposición han sido perseguidas, cesadas en sus cargos, secuestradas, encarceladas.

Torturas en comisarías.

Y para empeorar las cosas, la farsa electoral que acaba de permitir a una asamblea deconstituyente, acaparar todos los poderes y desmantelar, si quiere, el frágil equilibrio institucional del país.

Ante este desastre, deseo plantear dos preguntas.

Una pregunta franco-francesa, para empezar: ¿Hasta cuándo Mélenchon, líder de la Francia Insumisa, seguirá encontrando virtudes en este régimen asesino?

¿Cuántos muertos necesitará para llamar a las cosas por su nombre y reconocer en los policías de Maduro a los gemelos de los que, en otra época, sembraron el terror en Chile y Argentina?

¿Y a qué espera para pronunciar las palabras que son el privilegio de un hombre libre de sus alianzas y de su palabra: sí, me he equivocado; no, este régimen brutal no es una “fuente de inspiración”; y esta historia de la “alianza bolivariana”, inscrita en el artículo 62 de mi programa y que debía acercarme a los herederos de los caudillos (Castro, Chávez...) cuya muerte tanto lloré, era una idea verdaderamente mala?

De momento, nada.

Como los españoles de Podemos o los griegos de Syriza, como Jeremy Corbyn en Reino Unido, los melenchonistas creen que sus héroes con las manos teñidas de sangre tienen la excusa de la lucha contra el “imperialismo”.

Y, cuando despiertan, es para invertir los papeles y, como hizo un siniestro portavoz del partido, Djordje Kuzmanovic, comparar a los pacíficos manifestantes que luchan por la democracia y el derecho con los golpistas de Pinochet en el Chile de la década de 1970; o, como Alexis Corbière, para denunciar la “desinformación” y, añadiendo el oprobio a la cobardía, insultar la memoria de los muertos (jóvenes de los “barrios ricos” que solo han recibido su merecido), alimentar el conflicto racial (“a menudo la gente de color está en los barrios bajos”), y criminalizar a la oposición, expuesta los salvajes ataques de las milicias paramilitares del Gobierno “"a menudo la gente se quema”).

¿Estos “insumisos” son insumisos o rehenes?

De cualquier modo, esas palabras no son dignas de un partido que aspira a encarnar la oposición en Francia.

Y después, la segunda pregunta se dirige a la comunidad internacional, a la que afecta por dos razones.

En lo que se refiere a la “responsabilidad de proteger”, como establece la Carta de Naciones Unidas, y que exige aquí palabras duras: una condena firme por parte de un Consejo de Seguridad valiente; gestos de apoyo simbólicos como la recepción en París, Madrid o Washington de los últimos representantes de la oposición que aún tienen libertad de movimientos; una demostración de solidaridad de la representación nacional francesa, española, estadounidense u otra, con el Parlamento venezolano que el golpe de Estado constituyente de Maduro amenaza con disolver; y después, naturalmente, sanciones económicas y financieras que vayan más allá de las tímidas fanfarronadas de Donald Trump.

Y además, lo que ha pasado en Caracas nos afecta —de esto no estamos tan enterados— en el campo de la lucha contra el terrorismo y contra las redes de blanqueo de capitales que lo financian: ¿qué sentido tiene la alianza, “bolivariana” como tiene que ser, entre el difunto Chávez y Mahmud Ahmadineyad, expresidente de la República de Irán? ¿Qué ha sido de los miembros de las FARC colombianas que, según me confesó uno de sus jefes, Iván Ríos, poco antes de morir, en 2007, fueron enviados “en misión” al país del “socialismo del siglo XXI”? ¿Y qué crédito debemos conceder a algunos líderes de la oposición antichavista que gritan, de momento en el desierto, que no se conocen todos los lazos de Maduro con Corea del Norte, la Siria de Bachar el Asad en Siria o cierto activista de Hezbolá desterrado o en tránsito?

No son más que preguntas.

Pero preguntas que hay que plantearse.

Un régimen desesperado es capaz de cualquier vileza, y la situación en Venezuela merece comisiones de investigación, un Tribunal Russell, un mayor interés por parte de la prensa occidental; todo menos el silencio incómodo que, de momento, acoge a este pronunciamiento prolongado.


La impunidad y el mito

La izquierda se ha arrogado durante años el papel de comisario moral del espectro político pero los recientes acontecimientos la descalifican desde el punto de vista moral e intelectual, sostiene el escritor peruano Jorge Eduardo Benavides en esta columna publicada inicialmente en El País de Madrid

Durante casi ochenta años, la extinta Unión Soviética levantó, a base de exterminios, cárceles, gulags y cientos de miles de kilómetros de alambres de púas, el paraíso comunista que extendía sus fronteras hasta la mitad de Europa. Durante todo ese tiempo, una gran parte de los llamados intelectuales de izquierda del mundo occidental miraron con anuencia todo aquel inventario de atropellos y asesinatos, a veces simplemente negando su existencia o, si eran puestos contra las cuerdas por la tozuda realidad, explicando la serie de males necesarios que se requerían para luchar contra el perverso capitalismo.

En su ensayo Pasado imperfecto. Los intelectuales franceses (1944-1956),Toni Judt reflexiona con minucia sobre el carácter ambivalente de muchos de estos intelectuales y la pasmosa relajación moral de algunos de ellos, como Emmanuel Mounier, quien escribe, a propósito del golpe de Praga de 1948, que “no hay progreso que no tuviera su comienzo en una minoría audaz, ante la instintiva pereza de la mayoría”. No fue el único ni sería el último de los muchos intelectuales europeos —Sartre, Brecht, Debray...— que durante décadas persistieron empeñados en que el comunismo soviético era un sistema per se bondadoso y libertario. Lo mismo ocurrió con la Cuba castrista: escasos fueron los intelectuales de ese entonces que no cantaron loas a Fidel Castro y escribieron ruborosos elogios a la revolución mientras sus colegas eran silenciados, asesinados o encarcelados. De hecho, nuestro tan querido boom literario estaba compuesto por los principales legitimadores del castrismo y la revolución, como bien sabemos.

Durante mucho tiempo nos han dicho que eran gentes de buena fe engañadas por la maquinaria propagandista de aquellos regímenes. Que en realidad nadie sabía lo que estaba ocurriendo realmente tras las fronteras de Cuba, la Unión Soviética o China. Pero ese sapo yo no me lo trago, pues era gente informada y con acceso a lo que ocurría en el mundo. Por desgracia, creo que la explicación más probable es más simple y también más siniestra: querían creer. Empeñados en las bondades del comunismo, aquellos intelectuales le dieron la espalda a su primera responsabilidad con la verdad y avalaron así a todos quienes los leían y los tenían por referentes morales, cegándolos ante la desventura y el horror que sufrían sus congéneres. Lo cuenta muy bien el escritor cubano Jacobo Machover en El sueño de la barbarie: la complicidad de los intelectuales con la dictadura castrista.

Pues bien, con ese auspicioso saldo moral en sus cuentas han funcionado durante décadas los partidos comunistas y las izquierdas unidas de todo el mundo y se han disculpado todos los atropellos, todos los encarcelamientos y toda la brutalidad de los regímenes que ensayan la senda del totalitarismo y que son modelo de estos partidos, que funcionan gracias a la democracia que quieren destruir. Basta leer los tuits en los que el vergonzante Alberto Garzón despide —con la emoción de una colegiala— a Fidel Castro (“Su ejemplo y pensamiento pervive”, dice) y elogia el destrozo que está haciendo el chavismo en Venezuela hoy mismo; empeñado en negar la clamorosa evidencia de que nadie que dure en el poder 50 años puede considerarse demócrata ni que un régimen que se enquista a sangre y fuego es modelo de democracia. ¿Es eso lo que propone Izquierda Unida para España o se trata solo de una aspiración mística-ideológica?

En todo caso, esto ha sido así porque durante años la izquierda se ha arrogado el papel de comisaria moral del espectro político, de airada detentadora de la progresía y la bondad. Y los demás nos hemos dejado chantajear y hemos dado por bueno que ser de izquierdas (de esa izquierda) es estar intrínsecamente del lado de los desfavorecidos. De lo contrario uno era —y es— acusado de fascista. Y no, no concede crédito democrático que los comunistas se hubieran enfrentado a Franco aquí en España, porque no hay ningún valor en enfrentarse a una dictadura en nombre de otra.

No nos engañemos: no hay ninguna deriva en la Izquierda Unida ni en el planteamiento de Podemos —los verdaderos campeones del cinismo— ni en general en las izquierdas de todo el mundo que tienen como modelo a Stalin, a Castro o Chávez, a quienes elogian con impunidad o justifican con vacilantes balbuceos y desplantes retóricos. Esa izquierda siempre ha defendido los regímenes totalitarios y es lo que buscan instaurar en nombre de un mundo mejor y de una sociedad perfecta. Tal es su naturaleza.


De cara a “la Nostalgia” y con el ojo en la droga

Por Jorge Bentos

Ya casi en vísperas de la noche de la nostalgia, vemos alarmantes declaraciones de la Unasev, cuando reconoce públicamente que la norma vigente es más dura con el consumo del alcohol que con el consumo de marihuana.

No dejamos de sorprendernos ante la inoperancia del gobierno y de su actuación a los baldazos para apagar incendios que se ven venir. En efecto, según las propias declaraciones del titular del control vehicular nacional, quien maneje bajo el efecto de una copa de alcohol, y en un control le sea detectado por espirometría, se le retira la libreta de conducir, además de aplicársele la correspondiente multa pecuniaria y el pase al Tribunal de Faltas. Pero si quien maneja lo hace bajo el efecto de la droga “legal y recreativa” instaurada por el Frente Amplio, solo se le impedirá seguir manejando, ya que no existe norma que lo obligue a ser conducido ante el Tribunal de Faltas y ni siquiera tendrá multa ni retiro de libreta porque no hay norma que lo habilite.

Como siempre, lo que emana de nuestro gobierno es primero “meter las de andar”, como lo fue habilitar la venta de marihuana en las farmacias y hoy los bancos no pueden trabajar con ellas por estar en contra de las normas internacionales. Lo mismo con el tema de conducir vehículos, este gobierno luego de ver cómo vamos circulando, verá si corresponde o no instrumentar una penalidad.

Hoy por hoy, parece que si te “vas de fiesta”, es mejor según el gobierno que se utilice marihuana y no una copa de alcohol. Descontrol, inoperancia, mal manejo de la seguridad vial, y todos los adjetivos que se quieran adjudicar por parte del lector.

Por lo anterior, me animo a decir que mientras el responsable gubernamental de la circulación vial nacional se ufana de que los accidentes de tránsito bajaron con la mirada ante el próximo 24 de agosto, por otro lado el excelentísimo Sr. Ministro del Interior dice que en Uruguay hay más muertes en accidentes que en homicidios y que es allí donde hay que aplicar medidas.

Todo un caso, ni entre ellos se ponen de acuerdo ante las declaraciones públicas, las que deben ser analizadas por la sociedad viendo uno y otro canal de televisión. Analizar es la cosa y para ello la mente no debe de estar con el ojo en la droga. Feliz noche de la nostalgia el próximo 24 y digamos de boca en boca: ¡No a la droga!


Frases Célebres 683

“Quiero saber por qué se paga tanto de UTE y de OSE. Usted nos prometió que los más necesitados íbamos a pagar menos que los que más podían, y en realidad pagamos más o igual que ellos. Otra cosa: esa señora que dijo que ganaba una pensión de 8 o 9 mil pesos, que salte de alegría. Yo cobro 3.260 pesos y cuando me vienen los recibos de 1.700 de UTE y otros tantos de OSE no sé si ir a la carnicería a buscar un pedazo de carne o pagar los recibos. ¿A usted le parece que es justo en un país de riqueza como ustedes lo llaman?”. Ciudadana de Nuevo Berlín, Rio Negro, hablando en el Consejo de Ministros realizado en el mencionado departamento. Telenoche, canal 4 (14/08/17).

“UTE tiene un sistema de tarifas que se llama 'Consumo Básico' que es para aquellos clientes que tienen consumo menor a 200 kilovatios por hora". "Si usted tiene un consumo por debajo de los 23 kilovatios por hora, va a consultar a la oficina de UTE y la pueden incluir dentro de ese plan”. Raúl Sendic, vicepresidente, respondiendo a la señora rionegrense. Portal 180 (14/08/17).

“Me siento con pleno derecho de decirle: decime la verdad y si las acusaciones son ciertas tiene que dar un paso al costado. Se equivocó Raúl. Se equivocan sus compañeros que están al lado de él (...) parecería inimaginable que frente a una resolución severa del Tribunal de Conducta Política se opte por decir acá no ha pasado nada. Si nosotros tenemos el coraje, la valentía y la entereza democrática de decir: ‘tampoco un vicepresidente puede’, pasamos al frente. Porque será una fuerza política y un gobierno que no admitió ni siquiera a esos niveles ningún tipo de desvío. Y eso nos haría muy bien”. Milton Romani, exsecretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND).Visión Nocturna, radio Uruguay (14/07/17).

“¿Y qué hago? ¿Lo mato al tipo porque compró un short a una visita extranjera? Bobadas de ese tipo sí, de otras no”. José Mujica, expresidente y senador sobre una de las compras realizadas por Raúl Sendic con la tarjeta corporativa de Ancap. Telenoche, canal 4 (14/08/17).

“Las cosas de Estado hay que evaluarlas y analizarlas en los ámbitos correspondientes. Es una situación inédita en el país, debería tomarse desde la perspectiva de una situación de Estado; no solo de gobierno. (...) Si uno se pone en la situación de Sendic, realmente como persona la debe estar pasando mal”. Rafael Michelini, senador oficialista. Inicio de Jornada, radio Carve (11/08/17).

“Hemos pasado de reprimir en dictaduras a represiones que tienen que ver con la no posibilidad de opinar diferente. Si yo doy una opinión que no implica un juicio de valor sobre las personas y se me condena solo por dar mi opinión, lo que se está deteriorando es la libertad de expresión. Hoy es casi imposible hacer un chiste sobre determinados temas, porque todo se toma tan a la tremenda que prácticamente no se puede decir nada, porque alguien se va a sentir ofendido”.
Julio Fernández Techera, rector de la Universidad Católica del Uruguay, preocupado por la hipersensibilidad social. Semanario Búsqueda (17/08/17).

“Hay algunos que si fueran a las pruebas PISA perderían en comprensión lectora. Porque la prensa lo informa bien, pero ellos interpretan lo que quieren”. Tabaré Vázquez, presidente, al ser consultado sobre si el plan de gobierno está ´agotado´, durante el Consejo de Ministros de Río Negro. El País (14/08/17).

“Aún no hay nada firmado. No se sabe en concreto donde estará la planta. No se sabe si será en predios fiscales o privados. Hay muchos temas en duda. Se ha generado una gran expectativa, interés en inversiones comerciales y de hotelería, pero hay pocos datos concretos. Habría que desarrollar una política similar a la de Conchillas. El pájaro estará en la bolsa cuando se hayan firmado los documentos”. Eber Da Rosa, intendente de Tacuarembó, sobre la planta de UPM. Fuentes Confiables, radio Universal (16/08/17).

“Toda la historia del expresidente José Mujica es falsa. No fue torturado y colaboró con los militares. El Ñato (Eleuterio Fernández Huidobro) y Mujica entregaron a compañeros”. Héctor Amodio Pérez, extupamaro. Inicio de Jornada, radio Carve (16/08/17).

“Astori tiene todo el derecho del mundo y está jaqueado por la edad, pero tiene una vida comprometida y es muy capaz, el problema es que lleve votos porque las elecciones se ganan con votos, vaya desafío”. José Mujica, expresidente y senador oficialista, refiriéndose a los posibles precandidatos a la presidencia de la República para las elecciones de 2019. La República (16/08/17).

“No pasa (por mi cabeza) una posible candidatura a la Presidencia. Estamos en Canelones y vamos a seguir en Canelones cada vez con más ideas”. Yamandú Orsi, intendente de Canelones. De Ocho a Diez, radio Uruguay (17/08/17).

“(...) el trabajo de la Intendencia no da tiempo para pensar en otra cosa; la variedad de temas es descomunal. Nos acercamos a una inversión en infraestructura que mejora la ciudad, y que hay que hacerla: debemos pensar con cabeza de ciudadano. Lo otro (la posibilidad de ser candidato a la presidencia) se verá, y si no se da a mí me preocupa bien poco. Pero lo dije siempre, clarísimo: no es el objetivo de mi vida”. Daniel Martinez, Intendente de Montevideo, Portal Ecos (16/08/17).

“El balance que hacemos como defensa de Susana es muy positivo en la medida que encontramos las disculpas y la retractación que fuimos a buscar”. Juan Pablo Decia, abogado, referido al retiro de la denuncia penal que había realizado Susana Muñiz, (presidenta de ASSE) al periodista Gabriel Pereyra por su columna de opinión. La República (17/08/17).

“Me preguntan varios y respondo así: la columna cuestionada es esta http://www.elobservador.com.uy/hola-susana-ni-los-buitres-se-salvan-tus-hospitales-n1103525… Sigue publicada y ratificada íntegramente”. Gabriel Pereyra, periodista. Su cuenta de tuit.

“Las últimas elecciones controladas por la Corte Electoral, en la que se eligió a las nuevas autoridades de la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios, más que una fiesta electoral podría calificarse de fiesta gastronómica (...) De los 128.469 pesos que se justificó en gastos de alimentación, la comisión de trabajo para estas elecciones presentó recibos por 23 compras de supermercado entre las cuales se hicieron una especie de surtido hogareño: frutas, verduras, huevos, fiambre, panes, galletitas, bebidas cola y litros de agua”. Informe del programa Así nos va, radio Carve (15/08/17).

“Lloramos por ti, Venezuela”. Juan Manuel Santos, presidente de Colombia. Título de su columna de opinión de El País de España donde critica con dureza la ´dictadura´ del presidente de Venezuela (17/08/17).

“Los problemas de Venezuela los debe resolver su pueblo sin injerencia extranjera y, por tanto, rechazamos enfáticamente las apreciaciones del presidente de Estados Unidos (ante una posible intervención militar. El pueblo venezolano tiene derecho de autodefinir qué es lo que quiere”. Tabaré Vázquez, presidente. La 30 al Instante, radio Nacional (14/08/17).


PATRIMONIO NACIONAL

Por LA LIBRERIA

“Arte y arquitectura en Uruguay (1930-1970)”,
por Rafael Lorente Mourelle. MEC, Montevideo, 2015.

Rafael Lorente Mourelle es uno de los más brillantes arquitectos uruguayos y un excelente artista, profesiones ambas que le llevan a este trabajo espléndidamente presentado, en que revista lo mejor de la producción nacional del período histórico considerado. El libro está dedicado a sus padres, que le despertaron ambas pasiones a través de su ejemplo y de conversaciones familiares con una rueda de sus amigos vinculados al quehacer artístico. En las dos disciplinas, arte y arquitectura, tuvo Lorente Mourelle sólida formación académica, en pintura con Gurvich y Guillermo Fernández y en arquitectura con Paysée Reyes, Serralta y Antonio Cravotto. Su revista al panorama se inicia con la Torre del Estadio Centenario, de Juan Antonio Scasso y termina con la obra de Ricardo Pascale “La gran función”, ubicada en el Bastión del Carmen de Colonia del Sacramento. Entre esos extremos se ubican obras en que el arte se confunde fluidamente con la arquitectura, como los murales de Dumas Oroño y Osvaldo Firpo en un edificio de Pintos Risso o el excelente de Ion Muresanu para el Comedor Universitario de Cravotto y su equipo. Mirando ese conjunto, realmente puede apreciarse el enorme valor de la arquitectura del siglo XX en Uruguay, con personajes como Román Fresnedo Siri, Eladio Dieste, JulioVillamajó, Mario Paysée Reyes y los Lorente padre e hijo, entre tantos otros. También la gran presencia de Torres García y sus discípulos, que han terminado por imponer el código constructivista al ADN nacional. Un registro melancólico es observar el anteproyecto para el monumento a Batlle y Ordóñez de Jorge de Oteiza y Roberto Puig, que desgraciadamente no se concretó. Una obra importante, que merecería más difusión de la que ha tenido.

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.