Edición Nº 911 - viernes 5 de agosto de 2022        

Grita en la pulpería, calla en la comisaría...

Finalmente, la Intendente Cosse compareció como indagada ante fiscalía. No aportó nada nuevo. Llegó con el discurso armado. El mismo que utilizó Sendic antes de ser procesado con prisión. Frente a los medios denunció ser víctima de una “operación política”, pero ante el fiscal no pudo explicar cómo fue que la construcción del Antel Arena pasó de tener un costo de US$ 40 a uno de US$ 120 millones. Dijo que “no recuerda” si existen informes técnicos al respecto, que no los vio, pero por ahí “deben estar”. Cómo será la cosa, que el expresidente Mujica, padre del Frankenstein, se desmarcó rápidamente: ¡yo no lo hubiese construido!

Tardó, pero llegó. A un año de publicada la auditoria que reveló un sinfín de irregularidades en la construcción del Antel Arena, la Intendente Cosse declaró el jueves de la semana pasada ante el fiscal de Delitos Económicos, Enrique Rodríguez. La expresidente de Antel no se apartó de su discurso habitual. Se calzó rápidamente el traje de víctima, denunció una operación política en su contra y dijo que nada ni nadie la va a “distraer” de su gestión en Montevideo (como si hiciera falta).

De acuerdo a lo narrado en una completa crónica de El Observador, Cosse no pudo explicar ante el fiscal Rodríguez cómo fue que el Antel Arena terminó costando el triple de lo que ella misma había anunciado públicamente. En su defensa, la Intendente aseguró que cuando declaró que el costo sería de US$ 40 millones se refería únicamente a la obra civil. Ante la insistencia del fiscal, que le consultó a Cosse si existía una estimación de los costos del resto de la obra (US$ 76 millones), ésta dijo no estar segura. “Debe estar. Yo no me acuerdo. Pero debe estar” , contestó.

El tono cambió cuando la Intendente tuvo la primera cámara de televisión adelante. Escoltada por el Secretario General del Partido Comunista, Juan Castillo, su abogado y un grupo de funcionarios de confianza, una exuberante pero visiblemente irritada Cosse manifestó: “Esto es una opereta política” . Con su habitual prepotencia, que tanto nos recuerda a la vicepresidente argentina, Cristina Fernández de Kirchner, Cosse sostuvo: “la gente no es boba, nuestro pueblo es inteligente, el Antel Arena se canta a sí solo. Hasta como vacunatorio fue un ejemplo” .

“Si quienes hacen esto creen que me van a distraer de mi función, mi trabajo y mi compromiso con Montevideo están equivocados. Si creen que me van a desanimar en mi defensa de Antel están equivocados” , dijo finalmente Cosse emulando a su discípulo Cendoya, que antes de verse envuelto en varios delitos contra la Administración, se había colocado la capa de superhéroe de Antel.

Hay algo cierto. “La gente no es boba” , como bien dice Cosse. Hasta el más fanático, sabe que 120 es el triple de 40. Que un estadio que, en promedio, genera pérdidas de dos millones de dólares por año, no es ejemplo de nada, ni siquiera de vacunatorio; como mucho, es el vacunatorio más caro del mundo. Que si Cosse o cualquier frenteamplista tuviese que invertir su patrimonio personal en una obra, nunca lo haría sin tener un informe detallado de los costos. Y mucho menos diría que es un “éxito” si le costó tres veces más de lo previsto y todavía le genera pérdidas. Las cosas como son.

A falta de evidencia que le permita rechazar las acusaciones que pesan en su contra, Cosse maneja el “comodín del herrerismo” . Como la firma auditora del Antel Arena tiene entre sus socios a un supuesto militante del Partido Nacional, es falsa. En lógica, se le conoce como argumento “ad hominem” . Un tipo de falacia que consiste en dar por falsa una afirmación en función de su emisor. Una treta muy común, que en política suele funcionar, únicamente, con fanáticos. En este caso en particular, las pruebas son tan contundentes que no estamos seguros de que funcione siquiera con ese tipo de público. Cómo será el asunto, que el propio Mujica no esperó ni 24 horas para declarar que si él hubiese sabido los costos, no hubiese construido el Antel Arena.

En poco tiempo, la Intendente deberá volver a declarar. Esperemos que se prepare mejor. Que, como dice el refrán, grite menos en la pulpería y hable más en la comisaria. Estamos deseosos de saber quién miente: la firma auditora –supuestamente funcional al gobierno–, que durante años brindó servicios profesionales a los gobiernos del Frete Amplio y cuyo informe fue refrendado por unanimidad en la Junta de Transparencia y Ética Pública –incluyendo al director frentista, luego expulsado–, o la Intendente Cosse, que hasta ahora no ha podido explicar los sobrecostos del Antel Arena, la falta de planificación, la presencia de un plan de negocios incompleto, las compras directas por excepción, la ausencia de documentación de respaldo, la contratación de firmas y profesionales a dedo, entre muchos otros.

Ya veremos…


Compromiso con el futuro

Por Julio María Sanguinetti

El gobierno ha resuelto encarar la imprescindible reforma de la seguridad social. Está claro que las principales figuras políticas del país así lo entienden, desde Astori y Mujica hasta quienes revistamos en la Coalición Republicana. En el período pasado, especialmente Astori como Ministro, una y otra vez, voceros frentistas señalaban la necesidad de reestabilizar el sistema.

Al abrirse este gobierno, se creó por ley una comisión más amplia que nunca en la historia que recogió aportes, los estudió durante un año y, finalmente, llegó a un diagnóstico, desgraciadamente no unánime.

En lo personal, el tema me produce una cierta nostalgia, porque en 1995 hocinos una gran reforma y en 2008, cuando venía dando los resultados esperados, la tergiversaron con medidas demagógicas que irrumpieron con 60 mil jubilados de un envión y criterios administrativos que volvieron a facilitar el fraude de las jubilaciones inventadas. En aquel lejano 1995, el peso de la seguridad social había alcanzado casi el 15% del PBI, en 2008 estaba en algo más del 8% y ahora en un 10% aproximadamente, que se mantendrá si nos abocamos a la adaptación del sistema a la realidad.

Para empezar, señalemos dos aspectos fundamentales: el primero es que esta reforma no toca para nada, ni directa ni indirectamente, a ningún jubilado; el segundo es que el gobierno no está buscando ningún alivio para sus finanzas, porque la reforma empezará a regir dentro de cinco años y culminará sus propuestas en el 2035. A este gobierno ni le va ni le viene fiscalmente, al gobierno próximo poco, pero está claro que si en estos años no se hace nada, se irá armando una bomba modelo argentino. Cuanto antes se hagan los cambios, mejor será para el futuro. Todo este planteo es un compromiso con las generaciones que vienen detrás nuestro. Por encima de cualquier otra consideración , es un desafío a la ética del sistema político.

En nuestro país se paga caro la virtud de nuestro Estado: como se piensa que siempre se cumplirá con sueldos y jubilaciones, nunca se termina de entender en toda su magnitud algunos temas como este. El hecho es que finanzas desniveladas, nos llevarán a situaciones límites como las que hoy viven los profesionales y los bancarios, cuyas cajas están en crisis y hay que tomar medidas de real emergencia, con sacrificios serios. La desestabilización produciría un impacto directo sobre la inflación y la inversión, lo que —repetimos— es lo que vemos diariamente en la televisión de la vecina orilla. Allí las jubilaciones se pagan, pero la inflación las devora, y además , como nadie invierte, la riqueza en gas no se explota y se tiene que, absurdamente, importarlo de Bolivia o Chile.

La irracionalidad cuesta dinero. Los profesionales, que se hoy se dan de cabeza contra este muro, pagan tributo a la irresponsabilidad de quienes “generosamente” ampliaron al máximo las posibilidades de la institución hasta rebasarlas y liquidaron más de cinco años de reservas. En dos más, cierran.

A nuestro país, además, la demografía lo va apretando. Por un lado, la natalidad es baja, al punto que el año pasado hubo más fallecimientos que nacimientos. Por eso hay menos alumnos entrando a la escuelas y habrá en consecuencia, en el mediano plazo, menos aportantes a la seguridad social. En la otra dimensión, vivimos más años, los vivimos mejor y —salvo las excepciones a contemplar— hoy el trabajo es menos exigente físicamente. El hecho es que en 1973, cuando el golpe de Estado, la esperanza de vida al nacer (al momento del retiro es bastante mayor) de un uruguayo eran 68,6 años; en 1985, cuando retornó la democracia, ya eran 72,1% y hoy está en 78%, 74 los hombres y 81,7 el sexo fuerte. Esto es magnífico, revela mejores condiciones de vida. Pero naturalmente alarga los años de pago de pasividades y el gasto en Fonasa y Sistema de Cuidados.

Con todo, se está en condiciones, todavía, de tomar medidas sin un excesivo rigorismo. Por ejemplo, en materia de edades, la suba se hace con una escala más que razonable, muy tranquilizadora para quienes están cerca del retiro. Los nacidos después de 1967, o sea menores de 55 años, agregarán un año a su expectativa de jubilación recién en 2027. Y así sucesivamente hasta los nacidos después de 1971, que recién llegarán a la exigencia de 65 años en el 2035.

Este es el único camino sano para preservar el sistema. Hay que tener claro, además, que el régimen de seguridad social tiene un enorme déficit. Se estima aproximadamente en 1.000 millones de dólares. Pero en realidad es mucho mayor, porque no podemos olvidar que 7 puntos del IVA están destinados al sistema y que el Estado, por ejemplo, como empleador, tiene un aporte de 19,5%., que es mayor al general y a la experiencia internacional. Si descontamos todos esas contribuciones excepcionales, que vienen de afuera, el real déficit es de 2.400 millones de dólares.

La idea, hacia el futuro, no es reducir las prestaciones. Es generar más equidad, remunerando mejor a los de abajo y logrando que el conjunto preserve su nivel. Un sistema desestabilizado es malo para todos, incluso para los jubilados, que miran desde el costado con tranquilidad, pero que no pueden ser indiferentes a la situación del Banco que les paga su pasividad.

Nuestro Presidene llevó el anteproyecto al examen de todos los partidos, del gobierno y de la oposición. Estamos todos trabajando para entenderlo bien, asimilarlo, sabiendo que se encuadra en el diagnóstico oportunamente fijado. Ya hay voces del PIT CNT que se manifiestan en contra bajo la bandera sin sustento de que las edades no se tocan. Algunos hasta retoman el cuestionamiento a las AFAP, como si en 15 años no hubieran tenido tiempo paras reformarlas. Por instinto no soy muy optimista sobre su actitud, pero sería realmente notable que el país pudiera mostrar este entendimiento, revalorizar su crédito internacional y de cara a nuestra sociedad mostrar el rostro de un sistema político responsable. Le haría bien al oficialismo y a la oposición. Nadie sacaría ventaja y, en todo caso, se levantaría una hipoteca para ese próximo gobierno al que todos queremos ingresar.


El falso relato de la pulsión migratoria

En un nuevo capítulo de los relatos tremendistas del Frente Amplio, Fernando Pereira aseguró que cuando ellos gobernaban la gente sólo se iba a “conocer nuevas playas” y que hoy los uruguayos se van para “no volver”. No sólo no es cierto, sino que Pereira omite decir que cuando gobernaba la izquierda, con viento de cola internacional, la predisposición de los uruguayos a emigrar llegó a ser mayor que en 2002, cuando se registró una de las peores crisis económicas regionales.

“Hasta hace pocos años, los uruguayos iban al aeropuerto para conocer una playa o un destino. Hoy empiezan a volver al aeropuerto para irse del país. Eso es lo que preocupa: la turbulencia que preocupa es la falta de esperanza del pueblo uruguayo”, aseguró Pereira el martes de la semana pasada al referirse a la situación económica luego de un evento organizado por la Unión de Exportadores. “Cuando los aeropuertos empiezan a ser de nuevo un lugar donde los uruguayos despiden a sus hijos porque se van del país, empieza a haber un cambio” , finalizó con descaroel actual presidente del Frente Amplio.

Las afirmaciones de Pereira se basan en un reciente informe de la consultora Cifra, que lejos de arrojar resultados novedosos, refrendó lo que se sabe hace mucho. Independientemente de la situación económica, que incide y mucho, en Uruguay existe una tendencia “estructural” a irse del país, según concuerdan los expertos hace varias décadas. De hecho, las alarmas sobre el problema de la migración no se encendieron durante los años de pandemia, sino en el “paraíso” frenteamplista de Pereira.

A finales de 2018, el prestigioso informe de Latinobarómetro demostró que ese año, en el que gobernaba el Frente Amplio de Pereira, la cantidad de uruguayos que pensaban emigrar era mayor que en 2002, en plena crisis. En 2002 el 27 % de los uruguayos pensaba en emigrar frente a 29 % en 2018. Según la lógica de Pereira, en 2018 a los uruguayos les parecerían tan atractivas las playas que se quedaban a vivir.

Dos años antes, en 2016, cuando también vivíamos en el “paraíso” frentista, la empresa Radar realizó una encuesta sobre el perfil de los estudiantes universitarios, en la cual consultó si consideraban la posibilidad de emigrar luego de terminar la carrera: el 60% contestó que era una “posibilidad”.

Y así, los informes se repiten a lo largo de la década y media en la que gobernaron los hoy liderados por Pereira. Quizá, entre tanto trabajo en el PIT-CNT, a Pereira se le pasaron estos datos de los últimos 15 años. Se los refrescamos.

Respecto a la situación actual, que Pereira también pierde de vista, un reciente informe periodístico, en base a información de Migraciones, demostró que, a pesar de la crisis por el covid, fueron más los uruguayos que llegaron que los se fueron.

“En los últimos tres años previos a la existencia de covid-19, fueron más los pasajeros uruguayos que entraron al país que los que se fueron. Según las estadísticas de la Dirección Nacional de Migración, en la pandemia el tránsito se redujo a la quinta parte pero no cambió la tendencia y, tanto en 2020 como 2021, se mantuvo el “saldo positivo” (como le llaman los demógrafos a la ingreso de más gente que el egreso). De hecho, el año pasado hubo unos 35.000 más entradas que salidas” , dice el informe citado.

Nada que agregar.


Un referéndum improponible

La Constitución de la República impide referendos contra las reformas del sistema de seguridad social. En esta nota lo explicamos con claridad.

Aun antes de que se conociera cualquier texto de una posible reforma de la seguridad social, cuando recién la Comisión de Expertos en Seguridad Social (CESS) se encontraba elaborando el diagnóstico del actual régimen de seguridad social, allá por marzo de 2021, ya había organizaciones planteando un eventual referéndum contra la reforma jubilatoria. A ver si se entiende: no había ni proyecto de reforma, ni anteproyecto, ni borrador, ni nada que se acerque a eso. Recién se estaba en la etapa de análisis del sistema, pero ya se planteaba un recurso de referéndum contra una reforma que no existía.

Más adelante, apenas poco después de haber sido derrotados en el referéndum contra la LUC, en el PIT-CNT se volvía a plantear un referéndum contra la reforma de la seguridad social cuando aún ésta tampoco existía ni como borrador.

Ahora que existe un anteproyecto que apenas la semana pasada fue presentado a los partidos políticos y recién ayer se presentó a las cámaras empresariales y a la central sindical, se vuelve a plantear la idea del referéndum pero se lo hizo apenas pasado el fin de semana, cuando era imposible que hubiera habido un análisis mínimamente serio de ese anteproyecto.

Todo ello habla a las claras que se trata de un posicionamiento político, independientemente del contenido de la reforma, que busca el debilitamiento del gobierno a cualquier costo. Pero independientemente de ello, es claro que a nivel sindical no hay buen asesoramiento jurídico, porque es constitucionalmente imposible un referéndum contra esta o cualquier reforma del régimen de seguridad social.

Efectivamente, el art. 86 de la Constitución señala en su segundo inciso que “la iniciativa para la creación de empleos, de dotaciones o retiros, o sus aumentos, asignación o aumento de pensiones o recompensas pecuniarias, establecimiento o modificación de causales, cómputos o beneficios jubilatorios corresponderá, privativamente, al Poder Ejecutivo”. A su vez, el segundo inciso del art. 79, establece que los recursos de referéndum e iniciativa “no son aplicables con respecto a las leyes que establezcan tributos. Tampoco caben en los casos en que la iniciativa sea privativa del Poder Ejecutivo. Ambos institutos serán reglamentados por ley, dictada por mayoría absoluta del total de componentes de cada Cámara”.

Ambos artículos establecen una barrera infranqueable para cualquier iniciativa de referéndum contra cualquier reforma previsional. Y la Corte Electoral, naturalmente, así lo hará saber eventualmente. Aunque junten firmas, la Corte Electoral no podrá recibirlas porque un referéndum en torno a esta materia es improponible.

Como acabamos de decir, hay un posicionamiento político —claramente encabezado por el Partido Comunista— dirigido a intentar, una vez más, el bloqueo de las grandes reformas que legítimamente el gobierno de la Coalición Republicana pretende llevar adelante. No hay voluntad alguna de acordar nada, ni en este tema, en el que Astori, Vázquez y Mujica señalaron que era imperioso encarar reformas, ni en ningún otro.

En este caso, es la Constitución la que dice que no pasarán. ¿Pero les importará ese “detalle”?


El medio compañero, una verdad que duele

El viernes de la semana pasada, tras terminar su reunión con Fernando Pereira en la sede del Frente Amplio, el Presidente Lacalle Pou hizo una broma, en la que insinuó que el canal municipal, Tv Ciudad, era “local”. Los frenteamplistas y la Asociación de Prensa del Uruguay, que en conjunto omitieron denunciar verdaderos atropellos a la prensa en los últimos quince años, se indignaron. La razón es muy sencilla: la verdad les duele.

Cuando el Presidente se preparaba para brindar una rueda de prensa, los medios lo abordaron rápidamente. Entre micrófonos, un Lacalle sonriente aseguró: “Primero los medios locales... TV Ciudad” , despertando la risa de todos los periodistas presentes. La broma, que muchos pueden considerar fuera de lugar, nada tiene que ver con los atropellos de Vázquez y Mujica, que cuando no les gustaba una pregunta increpaban a los periodistas de forma violenta. Primer punto.

En segundo lugar, la insinuación del Presidente ha sido confirmada por los propios frenteamplistas. Recordará el lector el caso del exdirector general de TV Ciudad, Federico Dalmaud, que renunció a su cargo luego de la asunción de Cosse ya que se dieron situaciones que no iban con su forma de trabajo, particularmente, según sostuvo el exjerarca en una entrevista, “eran directivas de programación desde la Intendencia. Hay que hacer tal cosa, poner esto, sacar lo otro” .

Luego se conocieron varios casos de abuso de autoridad, como el de la conductora Denisse Legrand, a la que no sólo se violentó por no querer seguir indicaciones sobre los contenidos de la programación, sino que luego se intentó averiguar sus antecedentes con un exjerarca frenteamplista del Ministerio del Interior.

Las situaciones fueron tan desmedidas que un colectivo de trabajadores de TV Ciudad, nucleados en Adeom, manifestaron su “absoluto rechazo” ante “hechos de violencia institucional” , confirmando las situaciones denunciadas por varios funcionarios y exfuncionarios. “Rechazamos que se normalicen modos de relacionamiento que sean campo fértil para situaciones de violencia, así como persecuciones o investigaciones en la vida privada de quien denuncia” .

Llegamos así a un tercer elemento importante, el comunicado de la Asociación de Prensa del Uruguay, que consideró “improcedente e injusto” el comentario del Presidente Lacalle Pou respecto de TV Ciudad y le recordó que “no hace o no ha hecho lo mismo con los trabajadores de aquellos medios cuyas líneas editoriales apoyan al actual gobierno” . Un surrealismo pocas veces vistos. Se enojan por una broma al tiempo que acusan a otros colegas de apoyar al gobierno.

En definitiva, viniendo de la Asociación de Prensa, no sorprende. Su propio presidente, Fabián Cardozo, llegó a confesar que, en su rol de periodista, ejerció la censura al reconocido comunicador Orlando Petinatti, por pedido del exdirector frenteamplista de Canal 5, Ernesto Kreimerman.

La verdad les duele.


No hay duda, prefieren las dictaduras

Un grupo de ediles del Frente Amplio en Montevideo dejó sin quorum una sesión de la Junta Departamental en la que otro frenteamplista pretendía rendir homenaje a Jaime Pérez, un exsecretario general del partido Comunista al que increíblemente no le perdonan haber intentado que su partido abandonara nociones tan antidemocráticas como la de la “dictadura del proletariado”.

En nuestro editorial de la semana pasada repasábamos una serie de hechos recientes que dejan al descubierto la deriva radical en la que está inserto el Frente Amplio. Para muestra, un botón.

La misma semana enque la Mesa Política del Frente Amplio se desmarcaba de un joven dirigente, quitándole su respaldo por llamar autoritario a un autoritario, como el Presidente Mexicano, y otros coreaban “Cuba sí, yanquis no” en un evento organizado por el Comité Uruguayo Antiimperialista de Solidaridad con Cuba, un grupo de ediles frentistas en Montevideo dejó sin quorum una sesión de la Junta Departamental en la que uno de sus compañeros de bancada pretendía rendir homenaje al extinto dirigente comunista, Jaime Pérez.

Según informó el portal de noticias Uypress, el pasado jueves 28,la edil frenteamplista Fernanda Blanco pretendía hacer una intervención en la media hora previa con el objetivo de homenajear al exsecretario general de Partido Comunista, Jaime Pérez, en el mes de su nacimiento. 24 horas antes, los ediles comunistas habían comunicado que se ausentarían, en un claro gesto de desdén hacia su extinto exsecretario general.

La sorpresa no fue, entonces, la ausencia de los ediles comunistas, sino del resto del Frente Amplio. De acuerdo a la crónica periodística citada, cinco minutos antes de la sesión, se comunicó que también se ausentarían los cinco ediles del MPP, dos del Partido Socialista y tres del movimiento Sumemos, con lo que el homenaje no pudo realizarse.

La actual dirección del Partido Comunista, y sus cómplices en el Frente Amplio, no han logrado superar lo que a nuestro juicio fue el aporte más sustantivo del extinto dirigente comunista a la democratización: intentar –sin éxito– que su partido renegara de toda dictadura, rechazando incluso la dictadura del proletariado. “A mí no me gusta ningún tipo de dictadura” , solía decir el dirigente comunista.

Pérez nunca logró su objetivo y renunció. Las mismas fuerzas conservadoras que hoy gobiernan el Partido Comunista y los grupos mayoritarios del Frente Amplio, lo expulsaron. Hoy, ya fallecido, sigue pagando el precio de no claudicar ante ninguna dictadura, incluyendo a las de izquierda, esas que hoy sus compañeros defienden a capa y espada.

Ya no hay duda, en el Frente Amplio prefieren las dictaduras.


Sanguinetti en O Globo: “La tensión es entre democracia liberal y populismo degradado”

El lunes pasado, el prestigioso periódico brasileño O Globo publicó una nota realizada al ex Presidente Julio María Sanguinetti. Compartimos con nuestros lectores una versión de la entrevista en español.

Con la experiencia de ser el primer presidente de Uruguay luego de la redemocratización, Julio María Sanguinetti, quien dirigió el país en dos períodos (1985-1990 y 1995-2000), cree que el debilitamiento de los partidos políticos y la inestabilidad económica en América Latina lleva la discusión lejos de la clásica dicotomía entre izquierda y derecha: “La gran pregunta es si seguiremos teniendo una democracia institucional, liberal, o transitaremos hacia democracias populistas degradadas, en las que se politice la justicia y se pierda el valor de la separación entre poderes”, señala.

Sobre el momento brasileño, en el que los ataques del presidente Jair Bolsonaro al sistema electoral fueron seguidos por vehementes manifestaciones de la sociedad civil en defensa de la democracia, Sanguinetti, del tradicional Partido Colorado, pondera que las instituciones brasileñas son lo suficientemente “sólidas” para enfrentar la convulsión. Sea cual sea el resultado de las elecciones, el expresidente dice que espera cambios en la política exterior: “La posición de Brasil en la invasión de Ucrania duele”.

¿Cuál es la importancia de las elecciones brasileñas para la región y para el mundo?

Lo que sucede en Brasil es decisivo para América Latina, y en cierto modo también para el mundo. La democracia no goza de buena salud. Al viejo totalitarismo cubano se sumaron las dictaduras de Venezuela y Nicaragua. Posteriormente, observamos un clima más amplio de deterioro democrático, que es consecuencia del debilitamiento de los partidos políticos, lo que llevó al surgimiento de fenómenos de opinión pública al margen de los sistemas tradicionales. En Chile, ninguno de los partidos que gobernaron el país después de (Augusto) Pinochet (1973-1990) llegó a la segunda vuelta en las últimas elecciones. Es una situación sin precedentes, en un país que hasta ahora era visto como un gran ejemplo de estabilidad, crecimiento y desarrollo económico. En Colombia, un país de tradición democrática, también tuvimos una elección particular: una figura de izquierda que no se identifica con los partidos tradicionales (Gustavo Petro) y un candidato de derecha algo rimbombante (Rodolfo Hernández). Mire Ecuador y las protestas, Perú, donde hay una inestabilidad enorme. Estamos hablando de una gran fragilidad democrática. En este contexto sudamericano, la presencia de Brasil es fundamental, porque es el gran estabilizador. El país más relevante, que tiene fronteras con casi todo el mundo, las principales relaciones con todo el mundo.

¿Hay preocupación por la elección brasileña y posibles conflictos?

No creo que Brasil repita situaciones recientes en el continente (en referencia al intento de Donald Trump de ignorar el resultado de las elecciones estadounidenses). Siento que las instituciones brasileñas, como el Supremo Tribunal Federal, tienen suficiente fuerza y solidez. Por supuesto, cuando la discusión política se pone tan dura, podemos temer, y por eso todos tenemos un papel. Nosotros, que tenemos una opinión, debemos contribuir a afirmar esta institucionalidad. Brasil tuvo conflictos después de 1985, y todos fueron resueltos por sus instituciones. Hubo juicios políticos, momentos muy duros, pero siempre se resolvieron dentro de sus instituciones y en paz. Este es un activo muy fuerte del Brasil posdictadura militar. Confío en que esto es suficiente. Soy consciente de los temores, pero no dudo de esta institucionalidad. Confío en que la elección sea normal y que no tengamos quejas como en Estados Unidos. Este tipo de cosas no pueden ocurrir en países grandes.

Bolsonaro intensificó ataques a la Justicia Electoral...

No es bueno para la democracia sembrar dudas sobre la legitimidad del proceso electoral, y menos por parte del presidente.

¿Cómo evalúa la posición de las Fuerzas Armadas de Brasil?

Las Fuerzas Armadas siempre han seguido correctamente las instituciones y no creo que eso haya cambiado. Tampoco sería bueno para la democracia que terminaran siendo la garantía de instituciones que deben ser tuteladas por el sistema político, como manda la Constitución. Uruguay también vivió una dictadura, pero nunca tuvo, como en Brasil, muchos militares ocupando cargos en los gobiernos civiles. El presidente Jair Bolsonaro depende mucho de los militares, pero no creo que, a partir de ahí, podamos decir que las Fuerzas Armadas activas pretenden jugar un papel político. Las Fuerzas Armadas de Brasil están estrechamente vinculadas a la vida institucional del país. Creo que es una fuerza estabilizadora, no creo que se vuelva desestabilizadora. Los factores desestabilizadores hoy están más relacionados con la debilidad de los partidos políticos, cambios en la economía, protestas sociales. Los riesgos aparecen mucho más en el mundo político y en la sociedad civil.

En las últimas elecciones latinoamericanas ganó la izquierda. ¿Cuál sería el impacto de una victoria de la izquierda también en Brasil?

No veo una ola de izquierda, veo una ola opuesta. El gobierno argentino, por ejemplo, no es de izquierda, a pesar de la retórica. Lo que tenemos es una gran fragilidad de las instituciones clásicas de la democracia, una gran y peligrosa fragilidad de los partidos, y todo eso genera cambios. Lo que importa, y mucho, es el funcionamiento de la democracia republicana. El gran desafío de América Latina es cómo incorporar a la sociedad, preservando las instituciones democráticas. Estamos viviendo un cambio de civilización y esto está causando grandes disturbios. La civilización posindustrial ha pasado y hoy estamos en una civilización del conocimiento, digital y de consumo. Las demandas sociales generaron un Estado con más responsabilidad social, un Estado más caro. Brasil, por ejemplo, tiene una presión fiscal más fuerte, y esto genera el descontento de los ciudadanos. También tenemos muchos trabajadores en paro, muchos ciudadanos con exceso de información de las redes sociales y, por otro lado, una prensa que ha perdido relevancia.

¿Y cuáles son los impactos de todos estos eventos?

Todo esto genera un panorama que termina complicando la democracia liberal. Estamos en un momento de inestabilidad. Ese es el problema, no derecha o izquierda. La tensión, la gran pregunta, es si seguiremos teniendo una democracia institucional, liberal, o pasaremos a democracias populistas degradadas, en las que se politiza la justicia, si la separación de Poderes pierde valor y los tribunales electorales pierden credibilidad. Hoy la amenaza es la democracia populista degradada, que abusa del uso del término democrático. Son gobiernos que tienen legitimidad de origen, porque muchos gobiernos latinoamericanos populistas fueron elegidos democráticamente, pero no tienen legitimidad de ejercicio, porque la pierden en el ejercicio del poder.

Brasil y Uruguay siempre han mantenido buenas relaciones...

Sí, siempre hemos tenido una relación muy estrecha y pacífica con Brasil. El comercio con Brasil representa el 80% de nuestro PIB. Pero debo decir que en los últimos tiempos la política exterior brasileña del gobierno de Bolsonaro fue, digamos, de manera diplomática, inusual para la Historia de Brasil.

¿Inusual?

Sí, poco tradicional. Brasil siempre ha sido un país internacionalista, apegado a instituciones internacionales. En los últimos tiempos, sin embargo, ha actuado solo, fuera de este marco institucional. La posición de Brasil en el conflicto entre Rusia y Ucrania ha entrado en curso de colisión con la de la mayoría de los países de la región.

¿Cuál es su opinión sobre esta posición?

No es tradicional, considerando la historia de Brasil. No se comprende esta actitud ante una agresión internacional tan clara y contundente. Cualquiera puede pensar lo que quiera sobre el régimen de (Vladimir) Putin o (Volodymyr) Zelensky, pero no hay duda de que no había justificación para tal invasión y agresión. La posición de Brasil nos perjudicó. Están en juego valores muy importantes del derecho internacional.

En las votaciones de la ONU, Brasil condenó la agresión de Rusia, pero cuestionó el envío de armas a Ucrania y la implementación de sanciones.

Exactamente. Esta es una actitud ambigua. Por un lado, condenan la agresión, pero, por otro lado, no se asumen consecuencias para enfrentar esta agresión. Fue un episodio muy grave, en el contexto histórico actual en el que nos encontramos.

¿Esperaría, después de las elecciones, un cambio en la política exterior brasileña?

Sí, el mundo está esperando este cambio. Podría ser con Lula, pero no podemos descartar que Bolsonaro, si es reelegido, decida renovar sus políticas. Pero se necesita un cambio. Hasta ahora, no he visto mucha claridad por parte de Lula con respecto a sus propuestas de política exterior. Me gustaría un Lula más claramente internacionalista.


Eduardo Paz Aguirre

El pasado 28 de julio se cumplieron 35 años del fallecimiento de Eduardo (Lalo) Paz Aguirre.

Lalo fue Edil, Diputado y Senador de la República, integrando en varias oportunidades la delegación uruguaya a la Asamblea Anual de las Naciones Unidas (NN.UU.). En su calidad de Vicepresidente del Senado le tocó presidir la última sesión del cuerpo en la madrugada del 27 de junio de 1973. Vinieron años difíciles para el Uruguay, en particular para aquéllos -como Lalo- que se habían volcado al servicio público, sin otra ambición que servir en toda la extensión de esa vocación, sin otra meta que contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.

Formado desde muy joven al lado de Don Luis Batlle Berres y de su familia, supo trasmitir-con pasión- las ideas del Partido Colorado por todo el país. Despojado de la responsabilidad que le había otorgado la ciudadanía, volcó su esfuerzo en el mantenimiento de su hogar y en la educación de sus hijos, lo que lo llevó a la venta de su casa y a buscar un medio de vida en el ámbito privado que le era totalmente ajeno. Como pudo siguió adelante, con un rasgo de su personalidad que jamás claudicó-su alegría- y el cariño por sus amigos en quienes se refugió para compartir penas y alegrías.

Por eso quienes hoy y siempre lo recordamos, lo hacemos como a él le hubiera gustado, con una sonrisa y un apretado abrazo.

J.C.


“Del sueño de la integración a la realidad del Mercosur”

Con esas palabras, el ex Presidente Sanguinetti tituló su habitual columna para La Nación que reproducimos para los lectores de Correo.

Cuando las democracias de nuestra región renacieron de las sombras de las dictaduras militares, la Argentina en 1983, Brasil y Uruguay en 1985, se generó un contagioso clima de fraternidad y optimismo. Sentíamos entonces que, reconquistada la institucionalidad, el llamado del destino era impulsar nuestro proceso de integración, profundizar la comunidad de ideales que resplandecía y la identidad cultural de nuestras sociedades. El sueño que avizoraba el horizonte eran Europa y su comunidad. Si Francia y Alemania, enfrentados en tres guerras sangrientas y destructivas en el último siglo, podían unirse y levantar fronteras, ¿cómo nosotros no podíamos hacerlo?

Se tejió así una relación tripartita, de acuerdos progresivos que miraban hacia ese objetivo, y que, cuando se incorporó Paraguay, permitió llegar, en 1991, al Tratado de Asunción, fundacional del Mercosur. La idea entonces era ya más comercial, pero siempre fue clara: regionalismo abierto. Se lo dijo y escribió de todos los modos posibles. No nos uníamos para encerrarnos, sino para mejor competir en el mundo. No era una nueva fortaleza neoproteccionista, que corría los muros nacionales hacia un gran muro regional, sino un trampolín más fuerte hacia el mundo.

Hasta 1999, fueron ocho años de constante expansión. El 13 de enero de ese año, Fernando Henrique Cardoso tuvo que interrumpir sus vacaciones frente a un sacudón cambiario y amargó las nuestras, pues recibimos su llamada en la estancia Anchorena, de la presidencia de la república, para contarnos que estaban devaluando. Fue una tormenta. El cambio de precios relativos produjo un golpazo en las exportaciones hacia Brasil de Uruguay, la Argentina y Paraguay. Para Uruguay las ventas a Brasil eran el 34% del total (fue el 16% el año pasado, en un gran momento exportador).

A partir de allí el Mercosur se fue estancando. Luego vinieron los gobiernos Kirchner, muy poco cooperativos, que ni siquiera cumplían sentencias de arbitraje.

Esto fue generando una tensión en quienes procurábamos abrir mercados, y así estamos hoy, con un Brasil que ha bajado aranceles unilateralmente (luego internalizados) y un Uruguay que reclama libertad para negociar con China.

Allí se invoca la famosa decisión 32/00, que “reafirma” el Tratado de Asunción y el Protocolo de OuroPreto, estableciendo que no se “podrán firmar nuevos acuerdos preferenciales” o “acordar” nuevas preferencias en acuerdos vigentes en Aladi. Más allá del debate jurídico sobre si carece de fuerza ejecutiva desde que ninguno de los Estados haya internalizado la norma, el hecho es que Uruguay ya hizo un TLC con México en 2003 como Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica N° 69 en Aladi. Nadie objetó esa circunstancia y este antecedente es muy importante a la hora en que Uruguay ha comenzado una “negociación” con China, luego de que se llegara a un estudio positivo de su factibilidad.

Aun la resolución 32 distingue “negociar” y “firmar” los acuerdos, de un modo en que, inequívocamente, ninguno de los miembros del Mercosur ha perdido la capacidad de “negociar”. Es lo que se está haciendo y Uruguay aspira a llegar a buen término en esas conversaciones, logrando también el acuerdo de sus socios del Mercosur. En su tiempo, cuando negociamos con México, la clave estuvo en que los socios, especialmente Brasil en aquel entonces, entendieran que lo que favorece a Uruguay no necesariamente los perjudica a ellos. Hoy esto vuelve a ser también la llave de la cuestión, habida cuenta, además, de que, en una perspectiva más amplia, bien podría generalizarse el acuerdo con todo el Mercosur.

La oposición de la Argentina, abroquelada detrás de la citada resolución, va más allá, porque responde a una actitud escéptica hacia las libertades comerciales. Incluso la relación de los dos grandes vecinos no es buena, a tal punto que entre los propios presidentes no hay un diálogo mínimamente constructivo. Y esto es lo que hace del Mercosur, hoy, un problema. Volvamos al principio: la sociedad no nació para encerrarnos, sino para mejor competir. Pero todo se ha hecho tan difícil que ni siquiera hemos podido culminar un tratado con la Unión Europea, a partir del acuerdo “marco” de 1998, hace un cuarto de siglo.

No ignoramos el mar de incertidumbres que ha creado la invasión de Rusia a Ucrania, con una inesperada guerra europea, a la que se le suma una relación compleja entre China y los Estados Unidos, fundamentalmente por la competencia en materia de alta tecnología de comunicación. Han reaparecido los conceptos de geopolítica y de seguridad nacional, con Alemania como dramático ejemplo, cuando su debilidad militar y dependencia energética la llevan a un brusco cambio de orientación, a una mirada hacia su interior. En ese contexto, China ha quedado en una posición equívoca, porque luego de ser la mayor beneficiaria de la libertad comercial construida por Occidente, hoy está enredada por su vínculo con Rusia. Ojalá estuviera a la altura de generar un real liderazgo de paz empleando su influencia sobre ese agresivo vecino.

En cualquier caso China está ahí y también en América Latina. Mucho más que los Estados Unidos en materia de inversiones y, sobre todo, de comercio. Con la prudencia que nos impone este mundo de incertidumbre, nuestra región debería buscar el tejido de mayores relaciones con el gigante asiático, sin que por ello tengamos que alejarnos de la gran democracia del norte. Debemos distanciarnos de esa idea fatalista que nos quiere envolver desde ya en una nueva guerra fría. China y Estados Unidos compiten tecnológicamente, y en buena hora. Esperemos alcanzar la sabiduría de poder beneficiarnos de ella.

Naturalmente, esto requiere mirada larga, diplomacia realista y actores de buena voluntad, despojados de prejuicios.


Las raíces culturales más profundas de la decadencia argentina

“Evitismo”: nada en esa mentalidad económica promueve la autonomía personal, la movilidad social, la iniciativa individual; todo fomenta la dependencia, el oportunismo, el clientelismo, asegura el historiador Loris Zanatta en su habitual columna para La Nación que nos interesa compartir aquí.

Setenta años después de su muerte, ¿vale la pena seguir peleando por Eva Perón? En teoría no, en la práctica sí. Es inevitable mientras se la sacralice en lugar de humanizarla, se la deifique en lugar de estudiarla; mientras una de las partes pretenda imponerla a la otra como símbolo desde lo alto de los edificios públicos. En tanto el peronismo la reivindique toda entera, sin quizás ni peros, el no peronismo dudará de su lealtad democrática. Porque Eva, inútil dar rodeos, siempre tuvo el mayor desprecio por la democracia. Y para una democracia es problemático acoger en su panteón a una figura antidemocrática. ¡En Italia todavía nos levantamos si un pequeño ayuntamiento nombra una calle con una figura con olor a fascismo! Tanto los partidos que se refirieron al fascismo como los herederos del glorioso Partido Comunista, tan diferentes entre sí, han hecho dolorosas cuentas con el pasado, separando lo que es compatible con la democracia de lo que no lo es. El peronismo no, se cree perfecto como es, piensa que tiene un pedigrí democrático impecable. Ni siquiera a sus aspirantes a “renovadores” se les pasa por la cabeza una reflexión crítica sobre Eva Perón. ¡Fue tan popular!, se indignan. ¡Si supieran lo popular que fue Mussolini! ¡Y Togliatti! No hay vacas sagradas en la historia, solo simples mortales. Negarlo nos obliga a vivir sin historia, es decir, a repetirla siempre igual. ¿Será esto lo que le pasa a la Argentina?

Así parece, a juzgar por los recientes ditirambos en memoria de Eva. A costa de ser un aguafiestas, daré entonces mi opinión. Creo que en Eva y en el evitismo están las raíces culturales más profundas de la decadencia argentina. Incluso más que en Perón. Y que celebrar las causas de la decadencia es la forma más extrema de la decadencia misma. Me explico. Mientras que el peronismo de Perón, aunque autoritario desde su origen, es lo suficientemente “político” como para adaptarse a los cambios de la historia, para vestir con porte precario el vestido democrático, el peronismo de Eva no. El peronismo de Eva es mesiánico y “antipolítico”, intolerante con los obstáculos que la historia le pone a su plan de “salvación”. Por eso, si el peronismo de Perón produce especies híbridas, cinismo menemista, gatopardismoduhaldista, “nadismo” massista, el peronismo de Eva produce milenarismo montonero o kirchnerista. ¿Alguien recuerda el elogio evitista del fanatismo? ¿La promesa de no dejar en pie “ni siquiera un ladrillo” que no sea peronista? Por eso es causa de decadencia política: porque su mística lo empuja a buscar el monopolio del poder, a traducir la política en una guerra civil simulada.

Lo que a menudo se pasa por alto, sin embargo, es que en el evitismo se encuentran también las raíces del declive económico. El peronismo, se dice, fue un “partido del trabajo” ajeno a los arquetipos pauperistas en boga hoy. Es falso. El evitismo también era peronismo, pero de esos arquetipos estaba imbuido. Desde entonces ha marcado la mentalidad económica “nacional popular”. Para Eva, la Argentina era una “tierra prometida” que por mandato de Dios, Perón le había dado al “pueblo”, un pueblo “humilde” para el que la pobreza era un título y la riqueza un estigma, redimido a través de “la “justicia que imponemos”. Paternalismo, providencialismo, pobrismo, toda la parafernalia bíblica, interpretada literalmente, nutrió la economía evitista. Hasta el “martirio”: ¿no murió, dice el epitafio, por haber “amado tanto a los pobres” que se “olvidó de sí misma”? Poblado por militantes católicos y religiosos nacionalistas, el peronismo de Eva dividía al mundo en “ricos” malvados y “pobres” bienaventurados. Un diplomático la retó por eso: “no todos los ricos son tan malos, le dijo, por ejemplo usted es una rica buena”.

Dadas estas premisas, no hay que extrañarse de que “la economía evitista” sea la antesala de la “fábrica de pobres” de nuestros días. Monseñor Franceschi lo notó ya en su momento: el “gusto de ser bueno para con los pobres” le parecía más funcional a Eva que a ellos. El primer rasgo económico del evitismo es el anticapitalismo. El capitalismo es “materialista”, “explotador”, “yanqui”. No es un fenómeno complejo con el que medirse tratando de aprovecharlo, sino un abuso racionalista que separa la economía de la ética. Por lo tanto, inadecuado para la pureza cristiana del pueblo argentino, le decía el padre Benítez, jesuita y evitista. El segundo rasgo es la imprevisión. Como si remediara la escasez multiplicando los panes, así Eva administraba sus bienes. Bienes exterminados, impermeables a la recesión y a la rendición de cuentas. Confiada en la Providencia, nunca se preocupó por la racionalidad y sostenibilidad de los gastos. Lo que importaba era “hacer el bien”, sin preguntarse si el “bien” de hoy provocaba el “mal” de mañana. Y para “hacer el bien” había que gastar lo que había o lo que no había, quitárselo a quien lo tenía. Traducido: despilfarrar, extorsionar, expropiar, gravar con impuestos, imprimir dinero. ¿Competitividad, productividad, ahorro, inversión, disciplina fiscal, inflación? Dios proveerá.

El tercer rasgo del evitismo económico es el carnavalesco. Las obras sociales peronistas tenían que ser “lujosas”. ¿Por qué ahorrar gastos, limar presupuestos, ahorrar materiales? Los pobres, decía Eva, tenían que “vivir como ricos”. Excelente. Sin embargo había un pero. Su ideal no era el “pobre” que, emancipado de la pobreza, disfrutaba de su proyecto de vida. ¿Y si se corrompía? La “moralidad” ante todo. Sobre ella velaba el peronismo: como eterno menor, el “pobre” al que le concedía un día de rico tenía que quedarle agradecido de por vida, estaba en libertad condicional. Lo que Eva ofrecía a los “pobres” era compensación moral, reconocimiento social, venganza simbólica contra los “ricos”. Como en un carnaval, la breve pero festiva inversión de los roles sociales se sazonaba con jolgorio y libaciones, con un generoso derroche de recursos públicos. Mientras los “pobres” siguieran siendo “pueblo”, y las ovejas no abandonaran el rebaño.

En conclusión: nada en la mentalidad económica evitista promueve la autonomía personal, la movilidad social, la iniciativa individual, todo fomenta la dependencia, el oportunismo, el clientelismo; nada es orientado a crecer y producir, todo a “ayudar” y distribuir. Nada más lejos de una “cultura del trabajo”. Ironía involuntaria o ley del contrapaso, el rostro de Eva en los billetes de 100 pesos es la mejor metáfora de su herencia económica: el tiempo se llevó todo su valor.


Ganar unos derechos en Cuba no significa la postergación de otros

En su habitual columna para el The Washington Post, que compartimos, el periodista cubano Abraham Jiménez Enoa cuestiona cómo mediante el reconocimiento del derecho al matrimonio gay, el régimen pretende borrar su pasado homófobo y machista, además de quitarle relevancia a la siempre presente violación de los derechos humanos.

El poeta cubano Amaury Pacheco, miembro del Movimiento San isidro, rechazó una invitación para participar en la exposición de arte Documenta, en Kassel, Alemania. El motivo de su decisión lo explicó en una declaración en Facebook: “La probabilidad de que al viajar a Alemania no me dejen regresar a Cuba es muy grande y no voy a dejar solos a mis hijos, esa no es una opción”. Hace más de un año que Pacheco está bajo la custodia de sus cuatro hijos pues Iris Ruiz, su pareja, madre de los niños y también integrante de San isidro, tuvo que viajar a Miami en busca de atención médica para tratar un cáncer tras sufrir varias negligencias en su tratamiento en Cuba. El temor del artista a que sus hijos quedaran a la deriva en la isla no es infundado: la nueva estrategia del régimen cubano se basa en expulsar al exilio a la sociedad civil e impedirles que regresen luego.

“Estoy en casa bajo cargos de desorden público e instigación a delinquir desde el pasado 11J —las protestas populares de julio de 2021—. Mis hijos han sufrido los cercos policiales por más de seis meses, los padecimientos de su madre, la distancia de la familia y la crisis económica”, escribió Amaury Pacheco, en un momento en el que, en Cuba, la unión familiar está en el centro del debate al aprobarse en la Asamblea Nacional un nuevo Código de las familias que se llevará a referéndum popular en septiembre y que incluye el reconocimiento del derecho al matrimonio gay.

Días antes de que Pacheco explicará su drama familiar, Mariela Castro, hija del expresidente Raúl Castro y directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) tomó el micrófono en el parlamento cubano para “agradecerles” a los “máximos dirigentes históricos de la Revolución” que “fueron capaces de identificar los cambios que necesitaba el país para mejorar y avanzar”.

La intervención de la señora que más ha luchado por los derechos de la comunidad LGBTQ+ desde el gobierno deja claro algo que sabemos de sobra: Cuba está lejos de ser un Estado de derecho y todo, absolutamente todo en la vida de las y los cubanos, tiene que contar con la aprobación de los militares que tomaron el poder de la isla en 1959 y que aún lo poseen.

Por esa razón, una parte de la sociedad civil cubana ha manifestado públicamente su deseo de no participar en el referéndum o, en caso de hacerlo, votar no a la pregunta que estará en escrutinio: ¿Está usted de acuerdo con el Código de las familias?

Los argumentos de ese sector son que el matrimonio gay debió ser aprobado ya en la Constitución de 2019, de donde fue sacado el artículo que lo proponía para llevarlo ahora a plebiscito y utilizarlo como una cortina de humo que esconde el recientemente aprobado Código Penal que asfixia a través de la ley todo tipo de disidencia. Este nuevo Código de familia es una estrategia del régimen para limpiar su imagen en el, quizás, momento más crítico del castrismo de cara a la comunidad internacional y así adornar un poco las graves violaciones de derechos humanos de los últimos años. Con este paso, el régimen entierra, sin pedir disculpas ni retractarse, su pasado homófobo y machista que tuvo su expresión más brutal de 1965 a 1968, cuando personas homosexuales o consideradas fuera de los marcos estrechos de masculinidad impuestos por el régimen de Fidel Castro, fueron encerrados en campos de trabajo forzosos.

La esencia de los argumentos de este sector que no votara o votara “no” es, básicamente, que participar en el referéndum significa legitimar a la dictadura cubana. Y por supuesto que el castrismo se legitima con este ejercicio, pero no podemos ver el asunto desde esa perspectiva. Porque es una mirada discriminatoria y excluyente, que impide que una minoría históricamente lastimada, que ha luchado por sus derechos, acceda a ellos. Hay que mirar este escenario como un terreno que ganó la comunidad LGBTQ+ por demás en dictadura, después de vivir décadas de linchamientos, persecución y agonía por no poder tener acceso a una vida digna.

Que existan quienes desde dentro de la sociedad civil se opongan a que la comunidad LGBTQ+ obtenga sus derechos para construir una familia, no es otra cosa que una posición homofóbica, machista y con falta de sentido humanista. Parapetados en la idea de que “este no es el momento para pelear por esto, sino para lo otro”, este grupo de defensores de derechos humanos justifica su postura con el mismo argumento que utilizó a lo largo de los años el régimen cubano para impedir el matrimonio gay: ahora hay cosas más importantes en la vida.

Ganar unos derechos en un escenario no significa la postergación de otros en otro terreno. Es decir, que la comunidad LGBTQ+ pueda legalmente formar una familia y hacerse con la patria potestad de sus hijos no implica que se detenga la lucha por la liberación de los presos políticos en Cuba y que se sigan denunciando las violaciones de derechos humanos.

No se puede asumir la lucha por los derechos humanos en un país desde un solo lugar. Esta es una batalla multidireccional que implica ir paso a paso, apropiándose de cada espacio conquistado.


Ante la nueva ola represiva en Venezuela cabe preguntarse: ¿a qué le teme Nicolás Maduro?

En las últimas semanas, con una Venezuela en relativa calma, el gobierno de Nicolás Maduro ha ejecutado una estrategia de represión selectiva aplicada a líderes y dirigentes sindicales que han estado cerca de manifestaciones pacíficas en favor de los derechos laborales y sociales. Esta nueva ola de aprehensiones y de política de terror por parte del Estado nos hace preguntar: ¿a qué le teme Maduro?, se cuestiona la periodista Luz Mely Reyes en una interesante columna para el The Washington Post que nos interesa compartir.

En las últimas semanas, con una Venezuela en relativa calma, el gobierno de Nicolás Maduro ha ejecutado una estrategia de represión selectiva aplicada a líderes y dirigentes sindicales que han estado cerca de manifestaciones pacíficas en favor de los derechos laborales y sociales. Esta nueva ola de aprehensiones y de política de terror por parte del Estado nos hace preguntar: ¿a qué le teme Maduro?

Entre el 4 y 7 de julio, seis activistas fueron detenidos en el país. Cuatro de ellos son militantes del partido izquierdista Bandera Roja. YenyZoreliz Pérez Almeida, esposa de un líder sindical de esta organización política, a quien no pudieron ubicar, fue tomada como rehén por los cuerpos de seguridad (y posteriormente liberada). En junio, antes de esta razia, cuatro activistas del partido Voluntad Popular, quienes participaban en la conmemoración del asesinato de un joven manifestante en las protestas en Caracas en 2017, fueron entregados por la Policía del municipio Chacao a la tenebrosa Dirección General de Contrainteligencia Militar. Fueron detenidos por hacer pintas y permanecieron desaparecidos por 48 horas.

Pocos días después, el 11 de julio, más de 108 organizaciones defensoras de derechos humanos exigieron libertad plena para Alcides Bracho, Alonso Meléndez, Emilio Negrín, Gabriel Blanco, Reynaldo Cortés y Néstor Astudillo, quienes de acuerdo con el Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea) tienen en común “su condición de activistas sociales vinculados a las luchas sindicales, y han tenido una destacada participación en las recientes movilizaciones realizadas por trabajadores y empleados públicos a nivel nacional, en rechazo al instructivo dictado por la Oficina Nacional de Presupuesto que afecta las contrataciones colectivas y las escalas salariales”.

Para Rafael Uzcátegui, coordinador de Provea, estas nuevas acciones buscan atemorizar a los sectores que pueden ayudar a un proceso de reconfiguración política en el país. En entrevista me dijo que, en un reciente estudio interno que hicieron entre defensores de derechos humanos, 64% consideró que la estrategia de salir a la calle a protestar es de las menos eficaces por el alto riesgo que representa.

Esta afirmación corresponde con algunos hallazgos de un estudio de opinión presentado el 20 de julio en Caracas. La investigación de la firma Delphos reveló que, si bien 72.5% quiere un cambio político en el país, 51.9% no saldría a protestar por miedo. Mientras que 73.1% se mostró de acuerdo con la afirmación de “luchar sin correr muchos riesgos”.

No obstante, si bien en Venezuela han bajado las protestas por razones políticas, las que tienen un componente social se han activado. De las 2,677 protestas que hubo en el primer cuatrimestre de 2022, 1,012 correspondieron a derechos laborales, lo cual es un incremento en esta categoría, según el registro del Observatorio Venezolano de Conflictividad.

Entre los grupos de trabajadores organizados que están protagonizando reclamos se incluyen los del sector público, así como jubilados y pensionados. La más reciente de estas actividades de calle fue la del jueves 21 de julio. Los manifestantes llegaron hasta la sede de la Defensoría del Pueblo, en el centro de Caracas, donde las protestas políticas están vetadas. Los asistentes fueron hostigados por grupos de choque favorables al gobierno.

El gobierno de Maduro ha logrado aprovechar la fragmentación de la oposición, pero las condiciones del país son muy frágiles. En contraste con la narrativa de “Venezuela se arregló”, que sintetiza un respiro en las agobiantes condiciones de vida del país —producto de una liberalización de la economía—, hay otra realidad que ha sido denunciada innumerables veces y contra la cual se están expresando distintos sectores, sin una agenda partidista.

El relator especial sobre el derecho a la libertad de reunión pacífica y de asociación de la Organización de las Naciones Unidas, ClémentVoule, escribió en Twitter: “Estoy muy preocupado por la detención de varios miembros de la #sociedadcivil, incluidos sindicalistas y líderes de la oposición, a principios de julio. Insto a las autoridades a garantizar la libertad de asociación y un entorno seguro para las voces disidentes”.

Rápidamente, el secretario ejecutivo del Consejo Nacional de Derechos Humanos de Venezuela, Larry Devoe le respondió: “Señor relator ClementVoule, preocúpese por cumplir el Código de Conducta de los Procedimientos Especiales, el cual le obliga a contrastar la información y actuar de manera objetiva e imparcial. Venezuela garantiza plenamente el disfrute del derecho a la libertad de asociación”.

Para Uzcátegui, es posible que se vean más acciones de coacción en la medida de que se active un clima preelectoral y que los partidos políticos de oposición avancen en su proceso interno de primarias, la cual está en fase germinal.

La chispita está allí. Si bien sin articulación no puede encender una pradera, es un síntoma de que en Venezuela el descontento no solo está vivo, sino que se está mostrando cada vez más claramente y eso lo saben las fuerzas represivas del gobierno cuyo aprendizaje ha sido constante. En medida que se “caliente” el clima electoral —hay elecciones previstas para 2024 y la oposición está discutiendo sobre sus primarias—, es previsible que haya más manifestaciones en las calles. Lo que corresponde es que las distintas organizaciones internacionales y nacionales que ayudan a evitar que el gobierno de Maduro use su garrote de manera excesiva estén atentos y que propicien la contención. Maduro y su círculo les temen a varias cosas. Una de ellas es que el hartazgo de la gente se organice en forma de rechazo no violento ya sea a través de manifestaciones públicas o el voto.


“Hitleriano”: la no excepcionalidad del Holocausto y la banalidad del mal

Todo genocidio es excepcional, pero el Holocausto tuvo peculiaridades que deben tomarse en cuenta antes de intentar banalizarlo, asegura el académico mexicano Alejandro Frank en una notable columna para Letras Libres en la que responde a los desvaríos del gobierno de ese país. La compartimos a continuación.

Escribe Fabrizio Mejía Madrid en La Jornada del 2 de julio pasado: “La idea de considerar a Adolf Hitler como una excepción y a su ‘solución final’ como una anomalía en la historia, permite, paradójicamente, que se repita. Me refiero al comunicado firmado por el Comité Central de la Comunidad Judía en México del 29 de junio, que establece: ‘La comunidad judía de México rechaza el uso del término hitleriano para referirse a cualquier persona. Toda comparación con el régimen más sanguinario de la historia es lamentable e inaceptable’.”

A continuación aclara Mejía que el comunicado responde al juicio del presidente, que calificó de “hitleriano” a un publicista de origen judío que es crítico de su gobierno.

Más adelante, insiste: “…lo que me interesa es la idea de la excepcionalidad hitleriana, es decir, de su reducción a la solución final como algo que es tan raro que resulta incomparable con los genocidios en Ruanda o Bosnia. Algo fuera de la historia.”

Ciertamente, no parece que Mejía esté realmente interesado en analizar este último punto, sino en justificar el adjetivo utilizado por el presidente López Obrador. ¿Cómo lograrlo? Banalizando el mal, al dar licencia a la idea de que todos lo hacen y no es nada especial que no haya ocurrido múltiples veces.

Ante esta idea, habría que decir, primero, que todo genocidio es excepcional, sin excepción alguna.

Pero, a pesar de su manifiesta convicción de que el Holocausto nazi de judíos, gitanos y otras muchas víctimas es uno más entre otros genocidios, llamar hitleriano a un judío tiene connotaciones especiales, que Mejía tal vez debería ponderar.

Aunque el publicista Alazraki no sea célebre por su prudencia y simpatía, pertenece a un colectivo que llegó a nuestro país en busca de refugio tras perder a gran parte de sus familias, incluyendo una fracción de los 1.5 millones de niños judíos asesinados en las cámaras de gas junto con sus padres y abuelos, luego de bajar de trenes de transporte de ganado.

Como si se tratara de un problema industrial, durante años los nazis implementaron nuevas técnicas de transporte, manejo y control de productos químicos como el Zyklon B, experimentaron con sus víctimas como animales de laboratorio, desarrollaron nuevas metodologías de exterminio y optimizaron sistemas para esta gran industria de la muerte. Aun cuando la guerra estaba perdida, los nazis seguían transportando a toda prisa a los judíos húngaros, italianos y balcánicos entre otros. Desde bebés a ancianos, a todos. Los escasos trenes, vitales para transportar a la desbandada militar alemana desde Rusia, Ucrania, Bielorusia, Estonia y Lituania, eran requisados para su uso exclusivo en esta “solución final”.

El objetivo nazi de la guerra no era ya el “Lebensraum“, la expansión de su espacio vital, sino la eliminación de la faz de la tierra de todos los judíos y otras “razas inferiores”, incluyendo a personas con un solo abuelo judío. Los hornos de Auschwitz-Birkenau, Sobibor, Majdanek, Treblinka, Belzec y Chelmno trabajaban a marchas forzadas, día y noche.

Los nazis asesinaron también sistemáticamente y muchas veces por razones políticas a miles de católicos, masones, socialistas, anarquistas, comunistas, intelectuales, homosexuales, demócratas antinazis y otros, de múltiples nacionalidades. Por fortuna exceptuaron de llevar a los hornos a los hijos de los prisioneros que no portaban la estrella amarilla, tal vez porque no existían ni existen niños masones o comunistas, o niños disidentes o militantes antinazis. No tuvieron asomo de piedad, sin embargo, con los niños judíos y gitanos. Con helada imperturbabilidad y utilizando con gran eficiencia su avanzada tecnología, condujeron a sus víctimas a su prematura muerte.

El químico Primo Levi, gran escritor e integrante de las brigadas de la resistencia italiana, fue capturado en febrero de 1944, lo que le dio la oportunidad de constatar cómo los presos eran rápidamente reducidos a esqueléticas sombras sin dignidad, haciéndolos perder todo rastro de humanidad. En su libro Si esto es un hombre describe con notable desapego cómo el hambre llega a abarcar por completo el universo de los sentidos. Esta era la nueva normalidad de los lager, los campos de exterminio. El verdadero infierno sobre la tierra.

No es Hollywood quien ha inventado el infierno nazi. Son los prejuicios, la ignorancia y el fanatismo. Es la cobardía y la deshonestidad, la complicidad de la gente común, de los científicos e intelectuales que apoyaron a Hitler. La ausencia de solidaridad de otros países que fingían no saber lo que ocurría. Es el desolador pensamiento único que aborrece las diferencias y las condena a desaparecer.


Reflexiones a propósito del reciente acto de cierre de la Exposición Rural de Palermo

Por Tomás Laguna

El pasado sábado 23 se llevó a cabo el acto de cierre de la Rural de Palermo. El presidente de la Sociedad Rural Argentina realizó su discurso con fuertes reclamos y reivindicaciones desde la producción hacia los gobiernos kirchneristas. Como suele ocurrir con estos gobiernos, no enviaron representantes para responder a los reclamos del agro argentino.

La instancia de la Rural de Palermo no es diferente a la Rural del Prado en lo que refiere a la centenaria tradición de encuentro entre gobierno y ruralidad. De hecho, son instituciones con historias paralelas. Ambas se iniciaron muy próximas en el tiempo. La Sociedad Rural Argentina se fundó en julio de 1866, la Asociación Rural del Uruguay en octubre de 1871. El denominador común lo constituía los tiempos violentos que se vivían en ambos países, en Argentina los malones, en Uruguay la guerra civil. Otro denominador común lo fue el señalado interés por mejorar la genética ganadera mediante la introducción de reproductores desde Europa. Ambas instituciones se abocaron, a poco de fundadas, a la organización de exposiciones rurales dónde los campeonatos ganaderos para premiar el esfuerzo en el desarrollo genético constituían el centro de la actividad. La Sociedad Rural Argentina organizó su primera exposición apenas 9 años después de fundada, en abril de 1875, en un predio de 12 hectáreas en lo que hoy es la confluencia de las calles Florida y Paraguay. La Asociación Rural del Uruguay pudo concretar su primera Exposición Feria Ganadera en octubre de 1883, en lo que hoy es el cruce de 18 de Julio y Magallanes, frente a la por entonces Plaza Artola, hoy de los Treinta y Tres Orientales. Desde entonces, la Sociedad Rural Argentina organizó 134 exposiciones, la Asociación Rural del Uruguay 116. Hasta aquí la descripción de las grandes coincidencias tras 150 años de gremialismo rural. Coincidencias que no han sido tales en cuanto a la relación con los distintos gobiernos y la forma de expresar sus desacuerdos.

En agosto de 1930, el ministro de Ganadería del Presidente Hipólito Yrigoyen, fundador del Partido Radical e impulsor de políticas con fuerte sentido social, fue expulsado a gritos del palco del predio de Palermo. Una semana después Yrigoyen era derrocado… Tampoco fueron bien recibidos los representantes del gobierno de Juan Domingo Perón. Este último había decidido no asistir a los actos en la Rural de Palermo por temor a la rechifla de los ruralistas; sin embargo, llegó a hacerlo ante la mediación de su ministro de Agricultura, Juan Carlos Picazo Elordy, que a su vez era miembro de la Sociedad Rural Argentina. En oportunidad de la 101º Exposición Rural, agosto de 1988, el presidente Raúl Alfonsín fue abucheado en el acto de apertura. El mandatario se había ganado la antipatía del campo por mantener las retenciones a las exportaciones. Así llegamos a los tiempos del kirchnerismo, particular variante entre lo peor del peronismo, tiempos en los que se agudizaron los desencuentros y la confrontación se repitió cada año en el histórico ruedo de Palermo, hasta llegar a los extremos recientes.

Los vínculos del ruralismo uruguayo con los sucesivos gobiernos no han sido precisamente de amor y complacencia. De hecho, ha habido épocas muy duras, al punto que en tiempos de las crisis más agudas del agro la centenaria gremial ruralista ha optado por suspender el acto de inauguración, realizando en su lugar la lectura de un comunicado. Fue el caso de las exposiciones de los años 1981 a 1984. Recién con el retorno a la democracia se volvió a la ceremonia habitual con presencia de autoridades nacionales. En particular en 1985, primer gobierno en la reinstitucionalización del país, cuando participó el presidente Dr. Julio María Sanguinetti, quien lo haría en un total de 8 oportunidades a través de sus dos períodos de gobierno.

Hay dos hechos que merecen destacarse por su singularidad. En abril del 2001 se confirmaron los primeros focos de aftosa en el país. La actitud responsable del gobierno del Dr. Jorge Batlle denunciando los mismos al mundo cerraron nuestras exportaciones de carne. La Rural del Prado de aquel nefasto 2001 tuvo el peor entorno anímico desde que esta actividad existe. La Asociación Rural del Uruguay había resuelto no realizar el acto de cierre habitual, y en su lugar emitir un mensaje desde el mismo ruedo central. Durante aquellos tiempos habían ocurrido algunos desencuentros entre la directiva ruralista y el Presidente de la República a partir de diferentes enfoques para atender la crítica situación. La relación no era la mejor, por lo que la presencia del mandatario en el acto de cierre era absolutamente incierta. Sin embargo, en el momento que don Alberto Pereira Micoud, presidente de la ARU, se disponía a dar inicio al discurso en el centro del ruedo, ante el asombro de muchos se vio al Presidente de la República sortear con habilidad campera el alambrado que rodeaba el ruedo y aproximándose al grupo de dirigentes rurales saludó a los presentes, y con la convicción que lo caracterizaba improvisó un discurso pleno de energía y optimismo, animando a los productores a seguir adelante. En casi 6 meses Uruguay había retomado sus exportaciones tanto al MERCOSUR como a la Unión Europea. En poco más de un año estábamos ingresando al circuito no aftósico bajo la condición libre de aftosa con vacunación, cuando a nuestros vecinos les costó 14 años lograr igual reconocimiento (texto elaborado a partir de nota de homenaje al Dr. Jorge Batlle, Revista de ARU, diciembre de 2016).

A nadie escapa que no eran coincidencias las que unían a los rurales con los gobiernos de izquierda a partir del año 2005. Fueron muchas las desavenencias y las críticas agudas desde el campo al gobierno. En particular merece referencia un particular hecho ocurrido en el año 2011, durante la presidencia del Sr. José Mujica, quien 45 años atrás había integrado aquel movimiento guerrillero que había atentado contra la sede de ARU a la vez de amenazar con prender fuego las camas de paja de los reproductores expuestos en la Rural del Prado. El ministro de Ganadería de la época, Ing. Agr. Tabaré Aguerre, sufría un problema de salud por el cual incluso estuvo internado, lo que le impedía concurrir al acto de cierre de la 106º Exposición Rural del Prado. Era razón suficiente para justificar su ausencia, o que en su lugar concurriera el subsecretario de la cartera. No obstante, fue el propio José Mujica, Presidente de la República, quien se hizo presente en el palco oficial para proceder a dar lectura al discurso que fuera redactado por el Ministro Aguerre para la ocasión. Un acto de consideración y respeto a la producción agropecuaria más que hacia la gremial rural anfitriona.

Ambas circunstancias relatadas, además de las innumerables presencias a lo largo de la historia de Presidentes de la República y sus ministros de ganadería en el centenario palco de la Rural del Prado, pautan una diferencia sustantiva en lo que hemos dado en llamar “historias paralelas” de ambas gremiales rurales.


Capacidades diferentes

Por Consuelo Pérez

El presidente Luis Lacalle Pou se hizo presente en la sede del Frente Amplio y entregó un primer borrador de la Reforma de la Seguridad Social a Fernando Pereira, su presidente, lo que antes había hecho con los líderes de la coalición de gobierno. Se inicia de esta manera un arduo y complejo camino a recorrer, donde la participación es solicitada y bienvenida. No obstante, desde el vamos, el Pit-Cnt evalúa realizar un paro general como protesta.

En esa actitud de participación, el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, y el presidente de la Comisión de Expertos en Seguridad Social, Rodolfo Saldain, fueron los encargados de presentar el anteproyecto ante las cámaras empresariales y el PIT-CNT.

La necesaria reforma se viene dilatando desde hace mucho tiempo. El Frente Amplio nada hizo en sus quince años de gobiernos, consciente de la omisión, y más preocupado por los inevitables costos políticos que el tema puede traer consigo. En ese escenario, prefirió mirar para el costado, a sabiendas de que la realidad empeoraría, lo que efectivamente aconteció. Es que la situación demográfica y económica es cambiante. A tal punto, que el propio Lacalle admite que, por ello, hoy le es imposible cumplir con una de sus promesas de campaña, vinculada con la edad jubilatoria, y ante lo inevitable de su modificación, se propone un aumento de la misma en forma gradual.

En el anteproyecto -del cual el presidente es por ahora responsable- participaron un amplio grupo de expertos, y en ese marco se divulgó que “en 2019, los informes del gasto del producto en el sistema jubilatorio decían que al 2060 se iba a llegar a la situación que tenemos en la actualidad”, según explicó Lacalle. Desconocer esto no cabe en ninguna persona sensata y responsable.

Asumir la responsabilidad en un momento tan poco propicio del punto de vista político, es el camino elegido, lo cual es expresamente recalcado por el Presidente.

El análisis del anteproyecto no es sencillo, y demandará un tiempo importante de análisis a quienes se encuentran en la tarea de expresarse sobre él. El propio Frente Amplio aún no ha emitido opinión. Un trabajo serio así lo exige para equipos especializados, conformados por personas idóneas. No hay otra forma, a no ser que se pertenezca al sindicato del BPS, o al Pit-Cnt, en carácter de dirigente.

Es que los mencionados anteriormente, antes incluso de leer el contenido, manifestaron su desaprobación. A tal punto que el propio Pit-Cnt ha anunciado, a través de su presidente, un futuro paro de 24 horas “en defensa de los derechos” y otras consignas panfletarias.

No nos detendremos a analizar los dichos de la dirigencia sindical de la central obrera, pues no estamos dispuestos a correr el riesgo de no saber interpretar lo que un grupo de ciudadanos que poseen obviamente capacidades intelectuales diferentes -muy superiores evidentemente- a las nuestras, afirma en su arenga.Y podemos entonces caer en el ridículo, ante un desempeño y capacidad de síntesis tan destacados. Porque de no ser así, su actitud seria, al menos, inmoral.

Por ese motivo seguiremos estudiando la propuesta, para en su momento aportar, si corresponde, en un asunto que hace al futuro de todo nuestro pueblo, y que nadie hasta ahora quiso encarar en los últimos quince años.


Ing. Carolina Cosse y el Antel Arena

Por Jorge Ciasullo

“Los Entes Autónomos y los Servicios Descentralizados no podrán realizar negocios extraños al giro que preceptivamente le asignen las leyes, ni disponer de sus recursos para fines ajenos a sus actividades normales” (Constitución de la República, sección XI, artículo 190).

“Cuando el daño haya sido causado por sus funcionarios en el ejercicio de sus funciones o en ocasión de ese ejercicio, en caso de haber obrado con culpa grave o dolo, el órgano público correspondiente podrá repetir contra ellos, lo que hubiere pagado en reparación” (Constitución de la República, sección II, artículo 25) .

El pasado 28 de julio, la Sra. Carolina Cosse debió declarar como indagada ante la citación realizada por el fiscal de Delitos Económicos Enrique Rodríguez, en relación con todo el proceso de la construcción del Antel Arena -bajo la presidencia de la hoy intendente- en particular sobre las irregularidades detectadas: “apartamientos y contravenciones a normas y principios en materia de contratación administrativa”.

Más allá de la inconstitucionalidad -desde el vamos de la obra- hecho que le fue reiteradamente advertido, así como el presupuesto que anunció que también le fue advertido (“no dan los números” senador Dr. Pedro Bordaberry). Es que, cabe recordar que, sobre un presupuesto estimado en 40 millones de dólares, su costo terminó siendo 3 veces superior, además de irregularidades sobre compras millonarias sin llamado a licitación (sólo dos de ellas cumplieron con esta norma), se continuó contra viento y marea con el proyecto. En su “optimismo” o tal vez alegre irresponsabilidad, anunció que generaría ganancias de 10 millones de dólares por año, esto es, en 4 años se desquitaba la inversión. Pero los números son tan crueles como impecables: en el período 2018-2020 las pérdidas fueron de U$S 3.748.000 (período que abarca 16 meses de pre pandemia).

Se conocieron la mayoría de sus declaraciones que, a nuestro juicio, revelan, en una persona con formación universitaria, una absoluta falta de respeto hacia la ciudadanía, porque no es admisible que tal suelta de cuerpo haya expresado (textual):

- “No vio el presupuesto. pero en algún lado debe estar”.

- “Los 40 millones se refrían a la obra civil exclusivamente”.

“Se calculó un retorno anual de U$S 12 millones”.

- “La responsabilidad de todo el proceso es del servicio de la empresa”.

Ahora bien, amigo lector, intentemos razonar de la forma más simple posible: usted tiene ahorros y tal vez un préstamo con una suma X, resuelve construir una casa en un predio de su propiedad, solicita entonces uno o varios presupuestos de obra, los que obviamente deben incluir, aperturas, mosaicos, albañilería, conexiones, grifería y otros costos asociados, permisos trámites, final de obra, etc. Si el presupuesto que recibe es igual o superior, en todos los casos, a los fondos que dispone, y solo es sobre la “obra civil” es decir el esqueleto por llamarlo de alguna manera, ¿usted qué hace?

En relación a mega obras de la época podemos comparar costos con nuestro país y con la región. En Montevideo el Campeón del Siglo, con aforo para 40 mil personas costó U$S 40 millones. En la región se construyeron tres “Arena” entre Argentina y Brasil, el costo total de los tres fue de 70 millones de dólares (Ejemplo: el Direct TV Arena de Buenos Aires 15 mil butacas costó U$S 20 millones).

Pero veamos la realidad: no existió ningún estudio serio de factibilidad económico financiera del proyecto; no se controló el uso de recursos; la rentabilidad es negativa y, por último. el valor actual del emprendimiento es irrisorio en relación a su costo.

Ahora bien, la Ing. ha calificado de “pseudo auditorias” la realizada por profesionales -de paso descalificándolos- que en forma incontrastable revela técnicamente, no sólo irregularidades, sino decisiones con aparente apariencia delictiva. Luego atribuyó todo a una “opereta política”.

¿Realmente merece la ciudadanía una burla tan desembozada?

Creemos que no. Esperamos sí que se siga adelante con las indagaciones y, si fuere del caso, aplicar las sanciones previstas en la Constitución y en la ley.


Don Tomas Berreta y Canelones

Por Daniel Torena

Hijo de humildes agricultores italianos, nació en la Quintas de Peñarol viejo, cerca del límite de Montevideo y Canelones, el 22 de noviembre de 1875. Su madre le enseñó a leer y a escribir. Muy joven se traslada a la entonces Villa Guadalupe, donde fue agricultor y tropero ingresa al Partido Colorado y desde 1896 es parte de la Policía de Canelones donde hace carrera.

En las revoluciones nacionalistas de 1897,1903 y 1904 las combate como Oficial y Mayor de la Guardia Nacional de la Jefatura Política y de Policía Canelones, cayendo prisionero en el Combate de Fray Marcos de enero de 1904 y perdonado del fusilamiento por el Caudillo Blanco General Aparicio Saravia,como decía el historiador y amigo Prof. Carlos WalterCigliutti. Don Tomas fue Comisario y Oficial Mayor de la Jefatura de Canelones después, en 1913 es nombrado por el Presidente Don José Batlle y Ordoñez, como Jefe Político y de Policía de Canelones hasta 1916. Luego Intendente Municipal de Canelones, de 1917 a 1919.

Posteriormente, fue elegido como diputado y senador de la República. En 1930 a 1933 es electo “Consejero Nacional” del Consejo Nacional de Administración, hasta el Golpe de Estado del 31 de marzo de 1933,dado por el Presidente Dr. Gabriel Terra, fue detenido y preso político por unos meses en la Isla de Flores, junto a otros dirigentes batllistas.

Durante la Presidencia del Dr. Juan José de Amézaga, fue nombrado Ministro de Obras Públicas, entre 1943-1946,cumpliendo una fecunda y gran labor ministerial, construyendo el “Lago del Canelón Grande” para quintas de riego,el Liceo Departamental de Canelones en 1946,que luego llevará su nombre, la Central de UTE de Canelones. Fue impulsor de la construcción de la Ruta Nacional N° 11 en el sur, la une los Departamentos de Colonia, San José y Canelones, la cual es vital para el turismo y la producción lechera y agropecuaria,llegando hasta la Ciudad de Atlántida en la costa del Rio de la Plata y posterior comunicación con el este del País y del arreglo y trazado de rutas en el norte del País, como la Ruta 26 clave para los Departamentos de Paysandú Tacuarembó y Cerro Largo, que fue uno de sus impulsores como Ministro. Impulsor del Instituto de Colonización de enorme relevancia para la instalación de familias para trabajar en campos facilitados por el Estado, para la producción agrícola-ganadera en todo el País.También fue el creador de la Escuela Nacional de Vinicultura en las cercanías de Las Piedras, de vital importancia para la producción vitivinícola y la calidad de nuestros vinos, que, con los muy buenos técnicos egresados como enólogos, han mejorado sustancialmente la calidad de los vinos del Uruguay, compitiendo a nivel internacional, también apoyó siempre los desfiles de la Fiesta Nacional de la Vendimia, en la Ciudad de Las Piedras.

En Canelones hay muchas anécdotas de su vida solidaria con los vecinos y la gente de la campaña, siendo autoridad gubernamental en el plano departamental y nacional después, nunca olvidó sus orígenes de humilde agricultor. Recorriendo, por ejemplo, según testimonios concretos de vecinos, que los visitaba en sus chacras y granjas, tanto blancos como colorados, preguntando sobre sus problemas y necesidades;hay varios relatos de Don Tomás de tomar un arado,con una yunta de bueyes y salir arremangado a ayudar a arar a los vecinos que eran sus amigos sin distinciones, en un hecho poco común.

Siendo Ministro Don Tomás impulsó grandes ferias de la producción agropecuaria y granjera a nivel Nacional, en el Parque Artigas o Prado de Canelones, donde se mostraba la producción granjera, de maquinaria y productos agrícolas,con gran participación de público, con miles de personas. Don Tomás disfrutaba muchísimo participando en grandes almuerzos camperos, con grandes mesas, con multitudes de comensales, con vecinos y participantes de las exposiciones en un ambiente muy familiar.

También le gustaba volar. Cuando se funda la Primera Escuela de Aviación de Los Cerrillos el 17 de marzo de 1913, Don Tomás Berreta siendo Jefe Político de Canelones, la visitó junto al hijo del Presidente de la República en ese momento que era Don José Batlle y Ordoñez, su hijo Rafael, fue con Don Tomas al Campo Militar de Los Cerrillos, volando en marzo de 1913, junto al instructor francés Marcel Paillet. Fue la primera autoridad uruguaya en volar en un avión y apoyó con una carta al Presidente Batlle y Ordoñez y al Ministro de Guerra y Marina, lo importancia de la Escuela de Aviación de Los Cerrillos en lo científico tecnológico,para la vida de la Nación. Fue, además, posteriormente el impulsor de la Ruta 36 que une Montevideo y Los Cerrillos, que en 1915 no existía.

Es elegido Presidente de la República en 1946 y asume como Presidente el 1° de marzo de 1947, afectado de un cáncer muy avanzado, fallece el 2 de agosto de 1947,muy respetado y querido por sus correligionarios y por los vecinos de Canelones en general por encima de los Partidos Políticos, que lo apreciaban como un gran vecino solidario siempre con el prójimo. Muchas familias consiguieron sus viviendas gracias a Don Tomás y también un trabajo digno.

Don Tomás fue un hombre de muy buen trato y simpático, liberal y masón, pero respetuoso de los católicos y de las personas religiosas. Fue un buen vecino, que llegó a querer profundamente a Canelones y su gente, al igual que nuestra campaña en general, vivió siempre respetado junto a su numerosa familia, hoy descansa eternamente en el cementerio de la ciudad de Canelones.


Frasses Célebres 911

“Cuidar el cerebro de los adolescentes debería ser una política pública”. Paul Ruiz, docente de la Universidad de la República e investigador de PEDECIBA y ANII, refiriéndose al consumo de alcohol en los jóvenes. Informativo Sarandí, radio Sarandí (01/08/22).

“Yo creo que me tengo que aggiornar, es una cantidad de términos y una cantidad de realidades nuevas porque la sociedad evoluciona, y uno es producto de otras generaciones, pero la capacidad de adaptación siempre existe (…) En ese sentido, queríamos reunirlos (a miembros de la comunidad LGBT) y darles información de primera mano desde el punto de vista de cómo es la transmisión (de la viruela del mono) y demás, y hacer hincapié en que es una enfermedad que puede afectar a toda la población en su conjunto, no específicamente a un tema de orientación sexual o un tema de identidad de género. Toda la población tiene que tener las medidas de precaución debidas y sobre todo tener relaciones sexuales con cuidado hacia el otro y con cuidado hacia sí mismo, hay que protegerse y recomendar el uso del preservativo”. Daniel Salinas, ministro de Salud. Subrayado, canal 10 (01/08/22).

“La viruela del mono no debe soslayar que mueren 10 personas por semana de Covid19”. Eduardo Savio, infectólogo, coordinador del Comité de Inmunizaciones de la Asociación Panameriacana de Infectología. Más Temprano que Tarde, radio El Espectador (02/08/22).

“La coalición en algún momento se va a terminar desde el punto de vista formal. Es decir que cuando estén cerca las elecciones los partidos que la integran van a tener que comenzar a diferenciarse. Usted tiene que decir que es mejor que el otro durante el año electoral, y si se debe decir que es mejor que el otro, no puede estar con el otro. Es una cuestión lógica”. Eduardo Lust, diputado de Cabildo Abierto. Lado B de TV Ciudad (02/08/22).

“Cada vez que cerramos o tapiamos una boca de pasta base, descienden las rapiñas y desciende el hurto entre 12% y 23%, porque se roba para comprar pasta base Se roba a mano armada para poder comprar droga. Para nosotros es de vital importancia poder continuar con esta política, que no se hacía antes. Estamos dando una batalla frontal al narcomenudeo y al narcotráfico. Estamos muy seguros de lo que estamos haciendo”. Luis Heber, ministro del Interior. El Observador digital (02/08/22).

“Honda preocupación”. Marcelo Abdala, presidente del PIT CNT, acerca del anteproyecto de reforma previsional del Poder Ejecutivo. LR21 (01/08/22).

“Hace quince años que están mirando para el costado. No han propuesto nada, solo han generado más déficit con la última reforma que se hizo. ¿Yo se la voy a dejar esta bomba a los hijos, a los nietos? Hay que hacerlo. ¿Costo político?, ¿cuál es el costo político? Yo pretendo estar vivo dentro de 30 o 40 años y que me señalen y me digan, no hiciste lo que tenías que hacer y está desfinanciado el sistema Entonces, hace 15 años que se viene diciendo: ‘Hay que arreglar el sistema de jubilaciones’. Agarran la pelota, pum, la patean para arriba, para adelante. Y que otro la corra. A mí me prestaron la pelota, ahora, ¿qué hago?, ¿hago lo mismo? La pateó para adelante para el próximo Gobierno”. Luis Lacalle Pou, presidente de la República, refiriéndose al anteproyecto de ley sobre la reforma de la seguridad social. Subrayado, canal 10 (02/08/22)

“Estamos ante un mundo que transita entre la guerra y la pandemia, y vive situaciones impensadas. Ver a países como Alemania, apagando las luces o quemando leña, o cerrando negocios por la energía, a Francia apagando sus monumentos, o a Madrid apagando vidrieras, era algo impensado hace algunos años y hoy lo estamos viendo. Nuestro objetivo es crecer con inclusión y vinimos a trabajar para eso”. Sergio Massa, ministro de Economía, Desarrollo Productivo y Agricultura de Argentina, tras jurar como ministro ante el presidente Alberto Fernández. Agencia ANSA (03/08/22).

“Estamos viendo beneficios excesivos y escandalosos en la industria del petróleo y el gas en un momento en el que todos estamos perdiendo dinero (…) Insto a los gobiernos a gravar estas ganancias excesivas y utilizar los fondos para apoyar a las personas más vulnerables en estos tiempos difíciles. Y a los ciudadanos de todo el mundo les pido que envíen un mensaje claro a la industria de los combustibles fósiles y a sus financistas: que esta avaricia grotesca está castigando a las personas más pobres y vulnerables, mientras destruye nuestro único hogar común” . Antonio Guterres, secretario general de la ONU. BBC Mundo (03/08/22).

“Nadie quiere un golpe, nadie lo quiere, (algunos dicen) que no va a haber elecciones. Nosotros queremos transparencia en los comicios presidenciales”. Jair Bolsonaro, presidente de Brasil. Radio de Rio Grande do Sul (02/08/22).

“Linda reunión de dos horas con nuestra hermana Francia Márquez, vicepresidenta electa de Colombia. Compartimos experiencias de la larga lucha por los derechos de los más pobres y excluidos de las políticas neoliberales. Caminamos unidos hacia la unidad y hermandad de la Patria Grande”. Evo Morales, ex mandatario de Bolivia. Su cuenta de tuiter.


2002. Memorias de la crisis

Por LA LIBRERIA

Ed. Sudamericana, 2022, 144 páginas. Por Diego Zas.

En éste su tercer libro, el periodista Diego Zas, en dos partes, analiza la crisis del 2002, desde una perspectiva nueva, recogiendo voces sonadas de la época y nuevas, va desarrollando un nuevo enfoque.

En la primera parte desarrolla la crisis financiera y sus distintos puntos, cómo la oposición.

“Siempre se puede estar peor”, decía Couriel en interpelación al ministro Bensión, con movilización en las afueras del Palacio Legislativo y un entonces senador Jorge Larrañaga que encontraba cancha para lanzarse como crítico de la conducción económica.

Vázquez optó por acuñar el término “oposición responsable”; fustigaba los ajustes del gobierno, pero recibía a delegaciones del FMI (aunque lo criticara en actos públicos) y decía que iban a hacer todo lo necesario para que no se precipitara una crisis mayor. Las encuestas marcaban que a medida que el país le iba peor, al Frente le iba mejor.

En este contexto nació la Concertación para el Desarrollo, que nucleaba a la Federación Rural, sociedades de fomento rural y pequeñas y medianas empresas. Este grupo heterogéneo de corporaciones unió fuerzas con el PIT-CNT.

Couriel recuerda el papel del expresidente Mujica por ese entonces; habla de cómo se relacionó y recorrió el país junto con dirigentes vinculados al agro, como el arrocero Hugo Manini Ríos, muy cercano al MPP en esos años. Se unían así un fundador de la Juventud Uruguaya de Pie, un fundador del Movimiento de Liberación Nacional y un fundador del Frente Amplio.

La oposición no veía con buenos ojos la estrategia del Ejecutivo, en entrevista en el programa En Perspectiva, Vázquez reclamó al gobierno que reconociera que los uruguayos ya estábamos viviendo una cesación de pagos o default y que el país estaba en bancarrota, y dijo que rechazaba la carta de intención firmada con el FMI y la estrategia de renegociar con los tenedores de bonos.

Sí, la izquierda pedía default.

Sólo una voz surgió pidiendo lo contrario, Astori recuerda: “En la dirección del Frente estaba prácticamente sólo. Defendí la tesis de que el camino del default nos llevaba a una ruptura que traería consecuencias muy negativas para el país y que, en cambio, el camino de la negociación que lideró Atchugarry provocaba llegar a acuerdos que luego le permitieron al país ir saliendo de a poco de esa situación muy difícil que tenía y evitaba una ruptura de consecuencias impensables. La verdad que había una interacción entre una crisis de deuda y una crisis bancaria, con bancos que se vaciaban porque la gente por falta de confianza se llevaba los depósitos. Y bancos que actuaron muy mal. Esas eran las dos opciones. Yo perdí, no pude convencer a mis compañeros del otro camino, que fue, en definitiva, el que se siguió y fue lo que ayudó al país a tener la situación que tiene hoy financiera, de deuda bancaria, absolutamente holgada”.

La crisis no era únicamente económica, las instituciones estaban en juego, el presidente en jaque. Los cabildazos no eran sólo rumores, hubo movimientos para destituir al presidente y que asuma el vicepresidente, nadie acompañó y la vieja enseñanza de Luis Batlle nuevamente floreció, “a la presidencia se entra caminando y se sale caminando o con las patas pa’ delante”.

La salida económica, requería una salida política, un zurcidor, ése zurcidor fue Atchugarry, quién hablaba con todos los sectores políticos y sindicatos, quien dejó el cuero en la estaca.

En la segunda parte del libro el autor aborda, desde historias puntuales, la crisis social, analizando proyectos alternativos que se intentaban implementar como el trueque, el aumento de suicidios, que sí los hubo; los saqueos que rápidamente fueron controlados; hasta la barbaridad (mentirosa) de que niños comían pasto.

De esta forma, a lo largo de estas páginas, a veinte años de uno de los peores momentos de nuestra historia, es posible apreciar cómo se arribó, se transitó y se superó la crisis económica, social, política e institucional, propio de un pueblo maduro, democrático y republicano, forjado en los muros de la defensa.

Por César Quintana

Correo de los Viernes.
Publicación Oficial de la Secretaría de Prensa del Foro Batllista.