Así festeja el Frente Amplio el Día del Medio Ambiente
Por Fátima Barrutta
La Intendencia tiró abajo –sin razones aparentes– un timbó emblemático
Anteayer, 5 de junio, fue el Día Mundial del Medio Ambiente. La ocasión fue propicia para volver a reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestro hábitat, en qué medida estamos distorsionándolo y agrediéndolo con la excusa de un “progreso” que en el fondo, no es más que una involución.
Y es una fecha también oportuna para los demagogos de mesa de saldos, que están siempre dispuestos a pontificar sobre el tema con discursos inflamados, pero muchas veces desmienten esas buenas intenciones con sus pésimas acciones.
Tal es el caso de nuestra Intendencia montevideana, que mientras proclama su sensibilidad medioambiental, borra con el codo lo que escribe con la mano.
Hace unos veinte días, se les ocurrió arrancar un maravilloso timbó que engalanaba la pequeña plaza triangular Clotilde Luisi, en el cruce de 21 de Setiembre, Echeverría, Sarmiento y Obligado. Una mala pasada a la memoria de una de las gloriosas hermanas Luisi, que junto con Inés, Luisa y Paulina lideraron una avanzada feminista que honró la mejor tradición republicana. (Clotilde fue la primera abogada, además de docente y dramaturga; Paulina, la primera médica; Luisa, poeta, crítica y una destacada pedagoga. La digresión bien lo vale, porque siempre es reconfortante recordar a las grandes mujeres compatriotas que nos abrieron caminos de libertad y justicia).
La placita Clotilde Luisi, entonces, se quedó sin su timbó. Los vecinos dicen que la Intendencia argumentó que “las raíces estaban muy crecidas”.
Nos recuerda a un inolvidable aviso de una fundación brasileña para la protección medioambiental, que mostraba los aros concéntricos de un tronco cortado y extraía flechitas: de un aro pequeño salía la indicación de que en esa época, Gutenberg había inventado la imprenta. De otra, que en ese entonces los aliados desembarcaron en Normandía, y de la más abierta, indicaba que era la fecha en que había nacido el desalmado que cortó ese árbol...
Destruir la flora, y más especialmente la flora autóctona, es de una penosa irresponsabilidad medioambiental y cultural. El timbó es un árbol que incluso pertenece a la leyenda: sus llamadas “orejas de negro” refieren a un recordado mito de la tradición charrúa.
Con el mismo menosprecio que se expresa en la demolición de bienes patrimoniales, la Intendencia arranca árboles valiosos como si fueran yuyos y nadie se hace cargo ni pide explicaciones.
La memoria de Clotilde y sus hermanas merece otro respeto por el ambiente, la tradición y la cultura.
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